9 de febrero de 2010

Es peligroso asomarse al interior (Variedades en el Palladium 1)



The Clairvoyant
(El vidente, 1934), Maurice Elvey

Es peligroso asomarse al interior. Tomamos el título prestado de Enrique Jardiel Poncela, que, por si ustedes no lo sabían, aparte de humorista excelso y comediógrafo de éxito, fue en su juventud autor de novelas de lo sobrenatural y lo oculto.

El Gran Maximus
Los que vieron Nightmare Alley ya conocen el truco. La asistente del mentalista pronuncia determinadas frases con ciertas inflexiones que permiten al vidente, con los ojos vendados, describir los objetos que los espectadores le proponen. La asistente sería una especie de “batería eléctrica” que transmite al vidente la fuerza del pensamiento. Pero, ¡ay!, Rene (Fay Wray), la esposa y ayudante del Gran Maximus (Claude Rains), se ausenta del teatro accidentalmente. El número se va al traste, cuando Maximus entra en contacto telepático con una espectadora (Jane Baxter). Ella actúa como auténtico médium y Maximus adivina de modo natural el contenido de una carta en el bolsillo de un espectador burlón. Cuando está a punto de predecir un accidente ferroviario cae desvanecido.

Más tarde, en el tren, se encuentra de nuevo con la desconocida. Tira de la alarma. Es precisamente este tren el que descarrilará. El revisor los hace descender del convoy. El fatal desenlace se confirma. Los más importantes empresarios de variedades se disputan su contrato. James J. Bimeter (C. Denier Warren) le ofrece el más suculento: cuatro semanas en el Palladium londinense, a trescientas libras semanales… más gastos. Claro que, a cambio, exige auténticas profecías y no su superchería adivinatoria. Para ello es precisa la presencia de Christine, la médium, y esto despierta los celos de Rene. Ella preferiría volver al circuito provincial de variedades:
-¿¡Por diez libras a la semana!? –se escandaliza Max.

En presencia de Christine el Gran Maximus predice el caballo ganador del derby de Epsom. Pero pronto caerá en la cuenta de que este poder es una maldición.
-No puedo renunciar a ello. Es un don de Dios.
-O del Diablo –contraargumenta Rene.

¿Se debe Max a su don? ¿Es éste más fuerte que su amor por Rene? Ahí tienen el drama. Quedará expuesto en forma de juicio en los minutos finales, cuando Max sea acusado de provocar con sus predicciones un accidente en una mina.

Las vibrantes escenas de la excavación nos remiten a la siguiente película dirigida por Maurice Elvey, que el Abuelito les contó en su día: (http://eldesvandelabuelito.blogspot.com/2009/01/tunnel.html).

Charles Bennett, guionista de Hitchcok
Sin embargo, buena parte del humor y el dramatismo de las situaciones proceden del magín del dramaturgo Charles Bennett, que a estas alturas de los años treinta se ha asentado como uno de los más prestigiosos guionistas del cine británico. Prueba de ello son sus colaboraciones con Hitchcock: Blackmail (La muchacha de Londres, 1929), The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado, 1934), The 39 Steps (Los 39 escalones, 1935) –sobre la que pronto tendrá noticias-, Secret Agent (El agente secreto, 1936), Sabotage (Sabotaje, 1936) y Young and Innocent (Inocencia y juventud, 1937). Después de establecerse en Estados Unidos, regresó a Gran Bretaña como guionista de otra película en la que los médiums, la hipnosis y la magia blanca y negra, juegan un papel importante: Night of the Demon (La noche del demonio, 1958), de Jacques Tourneur.

Inmediatamente después, de vuelta en Estados Unidos, escribió para Irwin Allen el guión de The Big Circus (El gran circo, 1959), de Joseph M. Newman. Según cuenta el propio Bennett había un guión previo que no satisfacía al estudio que respaldaba la película. Rehizo el guión en un par de semanas. Poco trabajo, poco dinero, escasa satisfacción.

El principio de una hermosa amistad
Pero volvamos a The Clairvoyant. Claude Rains había sido reclamado por el cine estadounidense en 1933 para interpretar –¡tremenda paradoja!- al hombre invisible de Wells y Whale. Regresa temporalmente a su Londres natal para interpretar esta cinta junto a Fay Wray, la novia del gorila gigante. Rains da muestra del carácter excéntrico que ya había exhibido en The Invisible Man. Los momentos de gran intensidad se alternan con efusiones humorísticas cuando no directamente farsescas. Todo ello unido a su impecable acento convierten los ochenta minutos de película es una experiencia deleitable.

En Estados Unidos tuvo un estreno –acaso en 16 mm.- como “The Evil Mind” (la mente maligna o el intelecto diabólico, según gusten) y con este título consta en este archivo (http://www.archive.org/details/The_Evil_Mind) donde la pueden ver en versión original y ligeramente expurgada de metraje.

Con un tema análogo, aunque basada en una novela de Cornell Woolrich, se rodó en Estados Unidos The Night Has a Thousand Eyes (Mil ojos tiene la noche, 1948), donde Edward G. Robinson interpretaba a un vidente que se hacía llamar “The Mental Wizard”.

Sr. Feliú

The Clairvoyant (El vidente, 1934)
Producción: Gaumont British (GB)
Director: Maurice Elvey.
Guión: Charles Bennett y Bryan Edgar Wallace, de la novela homónima de Ernst Lothar.
Intérpretes: Claude Rains (el Gran Maximus), Fay Wray (Rene), Jane Baxter (Christine Shawn), Ben Field (Simon), Mary Clare (la madre), Athole Stewart (Lord Southwood), C. Denier Warren (James J. Bimeter), Felix Aylmer (el fiscal), Margaret Davidge (la dueña de la pensión), Donald Calthrop, Carleton Hobbs, Romilly Lunge, Graham Moffatt, Jack Raine, D.J. Williams.
81 min. Blanco y negro.


5 comentarios:

Marcos_JW dijo...

Recientemente la editorial Likantro ha publicado el espectacular comic "Nightmare Alley" de Spain Rodriguez.
Impresionante.
Ah, como ya te dije hace algunos días, un blog impresionante.

El Abuelito dijo...

¡Anda, esta es de las que les voy detrás hace tiempo...! Con el señor rains y la señorita Wray, nada menos, y un guionista responsable de tales maravillas, no creo que defraude. Tal vez se incline demasiado hacia el melodrama barato -eso ocurría en The tunnel-, pero temática, época y autores/intérpretes convierten este filme en asignatura obligada para mí. Como The amazing Mr. X, en la que Turhan Bey hace también de fraudulento medium, y que tampoco he logrado todavía ver...
Intento hace un rato bajar este Cleirvoyant en formato Divx desde el archive.org, pero de momento no hay modo... seguiremos probando!

Sr. Feliú dijo...

Gracias por el inmerecido piropo, don Marcos_JW.

Sr. Feliú dijo...

Siempre le queda la opción de verla en directo, venerable Abuelito. Y aunque las escenas de la excavación donde se produce el accidente se intuyen más que se ven en este archivo ya advertimos que debe haber bastantes puntos de contacto con "The Tunnel" en dicho segmento.
Buscaremos la de Turhan Bey. Gracias por la pista.
Y gracias también por el regalo del Desván. Tenemos que repasar esa colaboración dedicada al gran Barnum y leer su artículo de usted.
¡Si el día tuviera treinta o cuarenta horas...!
Sus nietos que bien le quieren

Sr. Feliú dijo...

Pd.- The Amazing Mr. X... ¡Con fotografía del grandísimo John Alton!
Si se decide usted, venerable Abuelito. a pasar otros ochenta minutos ante el ordenador puede verla aquí: http://video.google.com/videoplay?docid=-2026900681039191776#docid=-2685837688834845820.
Si no, sea usted paciente y se la mandamos en nuestro siguiente envío.
Sr. F.