16 de enero de 2014

Magde Allen, domadora de felinos



The Postman Always Rings Twice (El cartero siempre llama dos veces, 1981), Bob Rafelson

Si hubiéramos de buscar una razón única para la celebridad de la versión de Bob Rafelson de The Postman Always Rings Twice, ésta sería, sin duda, la escena de la cocina entre Frank (Jack Nicholson) y Cora (Jessica Lange).


Sin embargo, los que vimos la película en la época de su estreno no quedamos menos impresionados por un episodio digresivo de la novela —el capítulo XIIII— y, como tal, dejado de lado en la adaptación de Tay Garnet protagonizada por Lana Turner y John Garfield en 1946.


Una vez cometido el crimen que es el motor de la acción, Cora debe ir a ver a su madre porque se ha puesto enferma. Frank se lía con la primera mujer que para en la estación de servicio. Se llama Magde y cría felinos para exhibiciones y zoológicos privados. Su ilusión es irse a Nicaragua, agenciarse unos pumas y montar con ellos un número circense con el que recorrer el mundo. Durante tres días de sexo y planes en México, Frank lo considera como una alternativa:
—Te va a gustar, Frank. Nos instalaremos en algún lugar de las montañas, donde el clima sea fresco. Luego, cuando tenga listo el número, recorreremos todo el mundo. Iremos donde nos dé la gana, haremos lo que se nos antoje y tendremos dinero en abundancia. ¿No eres un poco gitano, Frank?
Aquella noche no pude dormir. Al amanecer abrí los ojos, despierto por completo. Y entonces pensé que Nicaragua estaba bastante lejos.
Literatura hard boiled sin aditivos ni edulcorantes.


En la primera incursión del dramaturgo David Mamet en el campo de la escritura para el cine, se propone sacar el máximo partido del espectáculo que supone un circo de época. En la película, Frank se monta en el camión de un tipo simplemente porque se dirige a cien kilómetros de la estación de servicio. Cuando llegan a su destino, Magde Allen (Anjelica Huston) no acepta los leones que le traían porque los han drogado para el viaje y son inservibles para el espectáculo.


El jefe de pista del Molen Bros. Circus (Louis Turenne) le propone entonces que vaya a buscar otros felinos a México y que se reúnan en Tucson (Arizona). Es la oportunidad que estaba esperando Frank para ofrecerse como chófer.

Nunca veremos México. Un interior y un exterior del magnífico carromato en el que viaja la domadora servirán de marco a un romance ocasional, en el que Jack Nicholson y Anjelica Huston —pareja por entonces— se divierten sugiriendo refinamientos amatorios orientales.


Breve paréntesis circense en un retro-noir que se inspira en los clásicos —los diálogos de Raymond Chandler para la versión de Billy Wilder de otra novela de James Cain, Double Indemnity (Perdición, 1944)— y se aprovecha de la revitalización del género en los años inmediatamente anteriores, con Chinatown (1974), otra película protagonizada por Nicholson, como punta de lanza.


The Postman Always Rings Twice (El cartero siempre llama dos veces, 1981)
Producción: Lorimar / Metro-Goldwyn-Mayer (EEUU)
Director: Bob Rafelson.
Guión: David Mamet, de la novela homónima de James M. Cain.
Intérpretes: Jack Nicholson (Frank Chambers), Jessica Lange (Cora Papadakis), John Colicos (Nick Papadakis), Michael Lerner (Mr. Katz), John P. Ryan (Kennedy), Anjelica Huston (Madge Allen, la domadora), Louis Turenne (el jefe de pista del Molen Bros. Circus), William Traylor (Sackett), Thomas Hill (Barlow), Brian Farrell (Mortenson), Jon Van Ness (un policía), Raleigh Bond (el vendedor de seguros), William Newman.
122 min. Color.

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