14 de marzo de 2016

El caballo, en el centro de la pista




Mazeppa (1993), Bartabas

Ivan Mazeppa (1639–1709), es un héroe ucraniano que, según cuenta la leyenda, tuvo un asunto de cama con una condesa de nombre Theresa que estaba casada, como corresponde, con un conde de edad avanzada. Descubierto el engaño, el conde castiga a Mazeppa atándole desnudo y de espaldas a la grupa de un caballo salvaje.



Esta romántica imagen de Mazeppa atado al lomo del caballo ha inspirado a numerosos artistas y creadores como Liszt (Estudio trascendental n.º 4, "Mazeppa" en Re menor y su poema sinfónico Mazeppa S.100), la ópera Mazeppa de Piotr Ilich Chaikovski con libreto de Víktor Burenin, o los poemas dedicados al hetman de los cosacos de Lord Byron, Victor Hugo o Aleksandr Pushkin.



Con respecto al circo, la leyenda de Mazeppa fue uno de los temas favoritos de los hippodramas, un género teatral en los albores del circo moderno que mezclaba habilidades circenses de doma de caballos con una melodramática historia teatral. El hippodrama "Mazeppa, or the Wild Horse of Tartary"  fue estrenado en Inglaterra en 1823 y en 1831 ya era un gran éxito en el  Astley's Amphitheater, A partir de 1833 varias compañías ambulantes de los Estados Unidos lo incluyen en su repertorio y en 1860 se convierte en el acto estrella de Adah Isaacs Menken.


Así que no es de extrañar que Bartabas —de nombre real Clément Marty, alias Martex, alias Bartabas, artista pionero del nuevo circo francés con la compañía Cirque Aligre, formada por Bartabas le Furieux, Igor le Magnifique y Branlotin la Désespérance—, un enamorado compulsivo de los caballos con su propia compañía, Théâtre équestre et musical Zingaro, eligiese este tema, o más bien su simbología, para su primera película que, precisamente, lleva por título el nombre de nuestro héroe. 


Théodore Gericault (Miguel Bosé), un joven pintor francés del Romanticismo, aficionado a dibujar y pintar caballos, es invitado por Antono Franconi (Bartabas) a su circo. Pero esta invitación no va a ser fácil para el pintor. Franconi le instala en las cuadras, rodeado de caballos, para que se impregne de su olor, sus músculos tensos y fibrosos y sus relinchos ansiosos de libertad.


Mazeppa es una película que gusta, y mucho, a todos los amantes de los caballos aunque la historia no se entienda demasiado. Además cuenta con la intervención de Miguel Bosé que no lo hace nada mal bajo las órdenes del histriónico Bartabas. Su entendimiento con los caballos es total y algunas escenas no debieron de ser nada fáciles de grabar para el entonces joven actor y cantante, sobre todo la última en la que se reproduce la imagen de Mazeppa atado a la grupa del caballo.




Bartabas, que hace las veces del pionero del circo francés y coetáneo de Astley, Antonio Franconi —incomprensiblemente enmascarado durante toda la película—, es realmente el Bartabas le Furieux del Cirque Aligre: mirada de loco, tieso, dominante, escupidor compulsivo… Durante el film le podemos ver en acción con su caballo Zyngaro, un caballo con el que vivió diecisiete años y al que, con motivo de su muerte, le dedicó un espectáculo: “La relación que tuve con él fue realmente muy profunda. Su muerte fue para mí como perder una extremidad. Tuve que aprender a vivir sin él y no fue nada fácil”.


La película es pasional, sensual, turbadora por momentos. Escenas de un matadero de caballos, del parto de un potrillo, de la copulación de dos equinos, trazos vertiginosos de un joven pintor que se consume viviendo con intensidad y pasión sus días en el circo. Amores prohibidos que son castigados y que acaban con la muerte de la amada. Un desfile de exóticos personajes que olfatean el deseo y se carcajean de él. Caballos  blancos, negros, con pintas, con el pelo hasta las rodillas o con trenzas. Potros, burros, una manada de caballos blancos que velan un funeral…


Hay tanta pasión por los caballos que a veces se podría decir que las sugerentes imágenes se deslizan hacia la zoofilia, una parafilia maldita —en este caso sin pruebas, solo en mi cabeza y acaso en la de Bartabas— que despierta los sentidos de Gericault animando a las musas del pintor a danzar para él inspirando su trabajo y empapando sus pinceles y brochas de pasión y lujuria. 



En la realidad el pintor murió a los 33 años a causa de una caída de caballo y afectado por la tuberculosis. En la película, el pintor revive sus pesadillas y experimenta el camino iniciático de la revelación, se hace uno atado al caballo. Ya no son caballo y hombre. Son uno, son el galope que conduce a la liberación, sin remedio hacia la muerte.


Mazeppa (1993)
Director: Bartabas
Guión:  Bartabas, Homeric y Claude-Henri Buffard sobre una historia de Bartabas
Música: Jean-Pierre Drouet
Intérpretes: Bartabas (Antonio Franconi), Miguel Bosé (Théodore Gericault), Brigitte Marty (Mouste), Fatima Aibout (Cascabelle), Eva Schakmundes (Alexandrine), Bakary Sangaré (Joseph), Norman Calabrese (amigo de Géricault), Henri Carballido (amigo de Géricault), Frédéric Chavan (amigo de Géricault), Patrick Kabakdjian (amigo de Géricault), Michel Lacaille  (amigo de Géricault)
Color, 111 min.


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