5 de abril de 2008

La enciclopedia del circo soviético


Alguien me ha pedido que profundice y no sé cómo voy a hacerlo si mi desconocimiento del ruso es total. Se cómo se escribe circo y payaso y estoy empezando a diferenciar los nombres de algunos payasos, pero sacar información de esta Enciclopedia, pues como que me cuesta bastante. Descubro los nombres por las fotos y así puedo saber la fecha de nacimiento y muerte si es que han fallecido. Para asuntos más importantes puedo consultar con Vassily, el profesor de equilibrios y excéntricos de Carampa. En este caso echaré mano de mi colega Ritis que se ha prestado a profundizar por mi: "An updated version of this remarkable work have been published few years ago by a pool of russian historians, and is including more entries of the last 20 years. It is curious that is rare to see encyclopedias in the vast world circus bibliography...The only to compare is maybe Ogden's about Usa. How wonderful will be to have such a book for Europe..." Pues sí, efectivamente, hay pocas enciclopedias dedicadas al circo y las que hay ¡están en ruso! 

VV.AA 
La Enciclopedia del Circo 
Moscú, 1979

3 de abril de 2008

Talento, Peligro, Belleza

Excelente publicación de la antigua URSS. Payasos, trapecistas, malabaristas, domadores, los más grandes artistas de una época de oro para el circo. 

Talant, Daring, Beauty, The Soviet Circus 
Novosti Press Agency Publishing House 
Moscú, 1968

1 de abril de 2008

Azcona, otro de los nuestros


La donna scimmia / Le mari de la femme à barbe, Rafael Azcona (1963)

Rafael Azcona ha ido a reunirse con la mujer barbuda embalsamada y su hijo metido en un frasquito. El espectáculo no sólo debe continuar, sino que continúa.
Azcona era poeta y aspirante a torero en su Logroño natal Cuando llegó a Madrid a principios de la década de los cincuenta dejó los versos y se metió a humorista. Trabajaba en “La Codorniz”, la escuela del humor. De los artículos pasó a las novelas y un avispado representante italiano, Marco Ferreri, decidió que aquellas podían convertirse en películas. Intentaron primero “Los muertos no se tocan, nene” y terminaron haciendo juntos El pisito y El cochecito, dos títulos emblemáticos del esperpento en la España del predesarrollismo. Luego, en Italia, siguen desarrollando esta visión al aguafuerte del mundo, en un juego de espejos entre deformidades físicas y morales multiplicado grotescamente que da lugar a Se acabó el negocio (La donna scimmia / Le mari de la femme à barbe, 1963).

El origen de esta película es la biografía de la mexicana Julia Pastrana, que sufría una enfermedad conocida como hipertricosis. Como el “científico” de la película, los médicos de la época diagnostican que tal fenómeno sólo era posible por el cruce contra natura entre un ser humano y un orangután. Julia viaja a Estados Unidos en 1854 donde la exhiben como la “Mujer Oso”. Abolida la esclavitud, el empresario Theodore Lent sólo encuentra una solución para hacerse con el fenómeno… casarse con ella. Comienza así la explotación de Julia en una doble vertiente: para públicos populares, la exhibición pura y dura en la que la mujer pasa por un ser agreste y analfabeto; para la buena sociedad, tertulias en su casa, donde brilla con sus conocimientos de idiomas y su interés por la literatura. El mayor empresario del circo de su tiempo, P. T. Barnum, asegura que aquello es “demasiado para el circo”. Seis años después, de gira por Rusia, Julia queda embarazada, pero el parto se complica y la madre y el hijo –cubierto de pelo, como su madre- fallecen en poco tiempo. Lent agota los últimos cartuchos y vende entradas para presenciar la agonía de Julia. Luego, hace embalsamar los cuerpos y los vende a la Universidad de Moscú, pero al enterarse de que las momias son exhibidas públicamente, reclama los cuerpos y vuelve a poner el negocio en marcha. En este último tramo, Azcona y Ferreri se atienen a la realidad histórica casi punto por punto.

Haciendo gala de una economía narrativa magistral, Azcona escaleta la película en apenas diecisiete escenas. Sólo un par de ellas está compuesta por más de una secuencia; el resto se reduce a diálogos a dos o tres bandas. La simplicidad aparente del método deja a la vista un mecanismo de relojería en el que cada nueva elipsis supone un salto en el vacío en la degradación de Antonio Focaccia (Ugo Tognazzi) en su afán por explotar al fenómeno (Annie Girardot). Nada sobra; acaso la crueldad innecesaria de la marcha nupcial en la que María canta aquello de “blanca y radiante va la novia…” asediada por la gente. Sin caer nunca en la babosería, María va ganando a nuestros ojos en dignidad al tiempo que Antonio claudica.

Durante la negociación para que María haga striptease en un club parisino el empresario insiste: “ah, l’argent! L’argent!”. He aquí el quid, el meollo, el intríngulis. Al contrario de lo que afirma el título español, el negocio no se acaba. Azcona y Ferreri exponen claramente a lo largo del relato que todas las relaciones son económicas. Antonio pide a María el dinero que esconde bajo el colchón para poder pagar el árbol donde ella tendrá que hace de mujer-mona; la urge a realizar su papel porque cuanto antes empiecen, antes recuperará su inversión; la supuesta investigación científica –que no busca otra cosa que la desfloración de un monstruo- se trata en términos de compensación empresarial; cuando María se marcha quiere recuperar su maleta y su cartilla de ahorros; y cuando Antonio quiere recuperarla, lleva un donativo a las monjas; el sacristán de la capilla a la que van a rezar por la salud de su futuro hijo exige un nuevo óbolo.

La amputación de la última secuencia por parte del productor italiano pretendía dar gato por liebre, porque la muerte de María y su bebé podía ser leída en clave de redención de Antonio. Ferreri decía ofendido que esto convertía su película en un drama romántico decimonónico, pero no hay tal. La escena del Museo, cuando va a recuperar los dos cadáveres, es brutal en su abulia burocrática. Para la última, la exhibición de los fenómenos embalsamados en una barraca, no hay adjetivos. Desoladora sabe a poco. La aberración ha tocado fondo pero, como siempre en Azcona, es perfectamente lógica. La lógica de los personajes, no la del cine. Auténtico hombre de espectáculo, Antonio asume la máxima norteamericana: “the show must go on”.

La historia del cine ofrece curiosas simetrías. En su gira europea Julia Pastrana imita a Lola Montes. ¿No existen, salvando las distancias, parecidos razonables entre este final de La donna scimmia y el de la última película de Max Ophuls?
Próximamente se lo cuento.

Sr. Feliú


La donna scimmia (Le mari de la femme à barbe, 1963)
Director: Marco Ferreri
Producción: Compagnia Cinematografica Champion (Roma) / Cocinor (París), Films Marceau (París).
Productor: Carlo Ponti.
Guión: Marco Ferreri y Rafael Azcona.
Fotografía: Aldo Tonti.
Montaje: Mario Serandrei.
Decorados: Mario Garbuglia.
Música: Teo Usuelli.
Intérpretes: Annie Girardot (María), Ugo Tognazzi (Antonio Focaccia), Achille Majeroni (Majeroni), Filippo Pompa Marcellini (Bruno), Linda de Felice (Hermana Furgoncina), Elvira Paolini (criada), Antonio Cianci, Jacques Ruet, Antonio Altoviti, Donna Badoglio.
100 minutos. Blanco y negro

20 de marzo de 2008

El Circo del Dr. Lao

El Circo del Dr. Lao (7 faces of Dr. Lao, 1964), de George Pal


En homenaje a mi amigo Germán de Souza (Newton las Pelotas), que me cuenta que esta película se le quedó grabada en la mente después de verla de pequeñito, adelanto el comentario de 7 Faces of Dr. Lao (1964), una película dirigida por George Pal e interpretada por Tony Randall, Barbara Eden y Arthur O´Connell. El film está basado en la novela de Charles G. Finney, "Circus of Dr. Lao", publicada en 1935 con ilustraciones de Boris Artzybasheff. La historia nos lleva al maravilloso mundo del Dr. Lao, un enigmático y divertido chino que llega con su circo a Abalone, un pueblecito de Arizona que se redescubrirá a si mismo gracias a la visita de este mágico personaje. El Circo del Dr. Lao es un desborde de imaginación y no me extraña que Germán la mantuviese en el recuerdo.  

"The world is a circus if you look at it the right way. Every time you pick up a handful of dust, and see not the dust but mystery, a marvel, there in your hand. Every time you stop and think, 'I'm alive. And being alive is fantastic.' Every time such a thing happens, you are part of the circus of Dr. Lao." 

El único circo del mundo donde las palomitas son gratis. La carpa parece una pequeña torre de babel hecha con telas. Los fuegos artificiales salen de unos huevos de colores brillantes lanzados por el chino. El Circo del Dr. Lao es una especie de sideshow mitológico con seres mágicos, maravillas de la naturaleza como Pan, un sátiro seductor que pone en aprietos a la protagonista en una escena vibrante y caliente; Medusa, una mujer con peinados hechos con serpientes a quien no puedes mirar directamente a los ojos; un pez que se tira pedorretas y que fuera del agua se convierte en un fiero dinosaurio, la esencia del cuento, ¡un dinosaurio con 7 cabezas!; Merlin el mago, un anciano que, a pesar de su verdadera magia, nadie toma en serio; una serpiente, una marioneta animada en stop motion y Apollonius, el ciego adivinador del futuro que se atreve a decir a una mujer que nunca se casará de nuevo.



Tony Randall interpreta siete personajes, los avatares de Lao, apoyado en una excelente caracterización de William Tuttle, que mereció el Oscar honorífico al maquillaje de ese año. La película está llena de efectos especiales que, por anticuados, mantienen su encanto. Aunque una orientación hacia un público familiar la hacen abonarse a los peores tópicos de ese cine americano: pareja romántica, chistes raciales, niño rubito, malo especulador sin escrúpulos, 7 faces of Dr. Lao es una película atrevida, divertida, entretenida, llena de fantasía y moralejas que, finalmente, se ha convertido en una película de culto. No hay acróbatas, los únicos caballos que hay son los de los vaqueros de Abalone, pero a mi me resulta una película verdaderamente circense y la escena final, del niño rubito haciendo malabares con las tres bolas doradas que le ha dejado su amigo el Dr. Lao, me ha tocado. Imagino que eso le pasó a Germán niño.


El Circo del Dr. Lao (7 faces of Dr. Lao, 1964) 
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) - (EEUU) 
Director: George Pal 
Argumento: Charles G. Finney, autor de la novela "The Circus of Dr. Lao" 
Guión: Charles Beaumont y Ben Hecht 
Intérpretes: Tony Randall (Dr. Lao / Merlin / Pan / Hombre de las Nieves / Medusa / Serpiente gigante / Apollonius of Tyana / miembro del público), Barbara Eden (Angela Benedict), Arthur O'Connell (Clint Stark), John Ericson (Ed Cunningham), Noah Beery Jr. (Tim Mitchell), Lee Patrick (Mrs. Howard Cassin), Minerva Urecal (Kate Lindquist), John Qualen (Luther Lindquist), Frank Kreig (Peter Ramsey), Peggy Rea (Mrs. Peter Ramsey), Eddie Little Sky (George C. George), Royal Dano (Carey), Argentina Brunetti (Sarah Benedict), John Doucette (Lucas), Dal McKennon (cowboy). 
100 min. Color (Metrocolor)

18 de marzo de 2008

Mr.X



Miste  Iks (Mr. X, 1958), de Yuli Khmelnitsky 

Adaptación cinematográfica de la opereta del compositor húngaro Emmerich Kálmán, "Die Zirkusprinzessin", que fue estrenada en el Winter Garten Theatre en 1927. Los protagonistas de la película son el magnífico tenor estonio Georg Ots, Marina Yurasova, Efim Kopelyan, Anatoli Korolkevich, Dimitri Volosov, Glikeriya Bogdanova Chesnokova, Nikolai Kashirsky, Zoya Vinogradova...


La historia transcurre en un circo donde trabaja un misterioso artista, ocultando su identidad bajo un antifaz, por el que suspiran todas las mujeres. El número de Mr. X (George Ots) es realmente asombroso: sale a la pista sobre un caballo blanco, resaltando su vestuario y antifaz negro, es izado hasta lo alto de un trapecio donde realiza un equilibrio sobre una silla mientras toca el violín; después de un arroje, se lanza hacia unas barras paralelas de gimnasia, para, después de un par de piruetas, caer de nuevo a lomos del caballo blanco. Un número imposible, digno de una opereta como esta. 


Como también son dignos de esta obra musical, otros personajes secundarios como el torpe Toni (Nikolai Kashirsky), su voluminosa madre (Glikeriya Bogdanova Chesnokova), y cómo no, la heroína de la película, una inocente ecuyere (Zoya Vinogradova), perseguida por todos, tan real como en la vida misma. No hay ningún número de circo que resaltar pues la historia transcurre en el control y los números de tap dance dejan mucho que desear, pero la partitura y las voces de los protagonistas, añadido al glamour de la pista y al encanto de algunas de las coreografías, hacen que Mr. X sea una película interesante de ver, una ocasión para descubrir el cine musical de la URSS en la década de los 50.


Mr. Iks (1958)
Director: Yuli Khmelnitsky
Productora: Mosfilm (URSS)
Guión: O. Fadeyeva, Yuli Khmelnitsky, I. Rubinshtein
Intérpretes: Georg Ots (Mister X), Marina Yurasova (Theodora Verdier), Anatoli Korolkevich (Baron), Zoya Vinogradova (Marie), Nikolai Kashirsky (Toni), Glikeriya Bogdanova-Chesnokova (Karolina), Grigori Yaron (Pelikan), O. Lind, Dmitri Volosov (empresario de circo), Tamara Bogdanova.
100 min. Color

17 de marzo de 2008

El primer cine de Madrid

  "La primera exhibición pública de fotografías animadas de visión colectiva que tuvo lugar en Madrid se celebró en el 5irco Parish con un aparato de fabricación inglesa, el Animatógrafo, traído por un exhibidor ambulante, Mr. Rousby". 

La frase es parte de la introducción de este volumen de la Filmoteca y una muestra de la cantidad de información que se puede encontrar entre sus páginas. La obra se centra en el primer cuarto de siglo de la incipiente industria cinematográfica que se desarrolla en Madrid y contiene una amplia relación de los locales donde se realizaban este tipo de proyecciones, además de las fichas de las películas producidas en Madrid en esa época. 

MARTÍNEZ, Josefina 
Los primeros veinticinco años de cine en Madrid 1896-1920 
Filmoteca Española, Madrid, 1992 
NIPO: 303-92-006-2 
ISBN: 84-86877-08-3