5 de julio de 2008

Aprende con Keaton

Ensayo sobre la naturaleza del gag y su definición general para su posterior estudio y análisis enmarcado en el universo keatoniano. Muy interesante, con numerosas referencias a otras películas que podrían ser parte de nuestra colección. 

COURSODON, Jean-Pierre 
Buster Keaton: Keaton et le gag 
Cinema Club /Shegers, París, 1973

Más de Keaton

Interesante librito dedicado a recuperar y a divulgar la figura de Buster Keaton entre el público español. "Se olvida, frecuentemente, que Keaton ha sido uno de los cineastas más incomprendidos de la historia del cine, siempre a la sombra de Chaplin e incluso de otros cómicos de su época, y que sólo el paso del tiempo parece haberle situado en su justo lugar". Eduard Jose Gasulla nos cuenta como, muerto el genial artista, el promotor Raymond Rohauer comienza a restaurar y a recuperar las películas de Keaton. También hace una divertida reflexión sobre Pamplinas, su apodo en español, e incluye un capítulo dedicado a frases dichas por Buster Keaton. Una filmografía un tanto caótica cierra la publicación. 

JOSE, Eduard 
Buster Keaton 
Directores de cine #26 
Ediciones JC, Madrid, 1987
ISBN 84 85741 37 4 

El hombre que nunca ríe

Magnífico trabajo de Daniel Moews, que considera su propio libro como el primer análisis serio que se hace sobre las películas de Keaton, cómo funcionan, porqué son divertidas, en definitiva, porqué se han convertido en clásicas. Cada capítulo se centra en una película, lo que ayuda al autor a presentarnos diferentes maneras de mirar las películas. 

MOEWS, Daniel 
Keaton: the silent features close up 
University Of California Press, Ltd, London, 1977 
LB CCN 75-27930

El personaje: clave del payaso


EN EL CIRCO la apariencia externa, el vestuario, es muy importante. Este vestuario es lo que recibe el público como primera impresión, antes de realizar ningún complicado ejercicio, y puede marcar definitivamente el éxito o fracaso del acto. En el teatro, donde la naturaleza del héroe se va desarrollando a través de la trama, el actor puede ganarse gradualmente la confianza del público, pero en el circo esta conexión debe de ser inmediata. La imagen del artista tiene que ser inequívoca, clara y a favor de las cualidades del intérprete.
Karandash es un ejemplo claro de lo que estamos diciendo. En Karandash hasta su inseparable compañero Klyaksa tiene el tamaño y la cara adecuada. Karandash estuvo buscando el perro exacto durante un tiempo. Algunos eran demasiado grandes, otros demasiado pequeños. Hasta que encontró a este simpático Scottish Terrier, con la cabeza grande y las patas muy cortas, como el mismo payaso, el complemento ideal para su personaje, así que esta mascota le acompañó durante muchos años en la arena del circo —varias generaciones de perros se fueron sucediendo en la larga carrera del payaso, aunque todos mantuvieron el mismo nombre: Klyaksa, que en español significa mancha o borrón.

Sus grandes pantalones y su original sombrero de fieltro, su bigotito, su afilada voz, los zapatos…, todo encajaba a la perfección para crear un personaje entrañable, comprometido, ágil en sus improvisaciones y tremendamente afectivo. Karandash participaba a lo largo del espectáculo dando valor a algunos números o interviniendo para aligerar algunos cambios de aparatos. El público, y sobre todo los niños, con los que se identificaba de una manera especial, estaba deseando disfrutar con sus nuevas ocurrencias y sus diálogos con el Maestro de Ceremonias.

En el vídeo que enlazamos, Karandash interviene en diferentes momentos de un programa de circo en el que hay un trapecio volante excelente en el que Karandash pierde los pantalones, los osos de Filatov, caballos, equilibrios sobre un extraño aparato, mano a mano, etc. Y afortunadamente podemos ver unos segundos de la parodia política que realizaba Karandash sobre los nazis. Una expresiva máscara, un acertado vestuario y un diminuto tanque le acompañaban en esta hilarante sátira. Pasen y vean.

Todas las pelis de Keaton

Recién publicado por el grupo Anaya, este libro de Joan María Minguet nos acerca a la trayectoria de este gran payaso y director de cine. El autor se detiene especialmente en sus películas mudas, con interesantes capítulos dedicados al estudio de este genial cómico redescubierto tardíamente por los intelectuales y el público en general. Gran amante del circo, Minguet nos presenta un Buster Keaton fiel a si mismo, un personaje impenetrable que, sin esbozar una mínima sonrisa, nos regala una catárata de gags y situaciones cómicas de antología. 

MINGUET, Joan M. 
Buster Keaton 
Cátedra, Signo e Imagen/Cineastas Ediciones Cátedra (Grupo Anaya S.A.), 2008 
ISBN 978 84 376 2461 7

1 de julio de 2008

La pista como subconsciente



El secreto inconfesable de un chico bien, Jorge Grau (1975)

PELÍCULA de un freudianismo de vía estrecha, apenas salvable por su vinculación con el esperpento. El chico bien es Juanjo (José Sacristán) y su secreto una impotencia que le ha obligado a dar largas durante ocho años a su novia Ana (María José Cantudo). Los símbolos visuales de esta impotencia se acumulan hasta el paroxismo. Estatuas de reyes que enarbolan sus cetros en evidente alegoría, la pérdida de las llaves por parte de Juanjo o el chorizo que Ana corta y come con fruición mientras le confiesa que está embarazada. Estando José Frade tras el argumento y la producción tampoco vamos a pedir sutilezas. Por otro lado, Grau y la Cantudo venían de un notabilísimo éxito de público con La trastienda (Jorge Grau, 1975), película ambientada en los Sanfermines en la que la modelo y actriz andujareña se atrevía con “el primer desnudo frontal del cine español”.

Pero, a lo que íbamos. Las causas de la impotencia están en un padre franquista (Antonio Garisa), fabricante de armas, que Juanjo cree que ha matado a su madre al obligarla a mantener relaciones a pesar de su debilidad. Enfrentado a sí mismo –en un espejo, como no podía ser de otro modo- Juanjo se enfrenta también a su madre (Myriam de Maeztu), materializada en el azogue. Al intentar acercarse a ella, el suelo hunde literalmente bajo los pies de Juanjo. Por suerte va a caer de pie en la red de la carpa de un circo. De pronto, se encuentra convertido en un niño, aunque lleva la misma barba y el mismo traje que de adulto. La criada (Rafaela Aparicio) corta en rodajas un salchichón con un cuchillo inmenso. Un carablanca (José Ruiz Lifante) les sorprende a él y a un amigo mirando por el ojo de una cerradura y les pide que muestren los bolsillos. Los de su amigo están agujereados, por lo que ha pecado contra su pureza. En cambio, los bolsillos intactos de Juanjo son prueba de castidad.

Uno no insiste más en el argumento porque tampoco tiene mayor interés. En el reparto, en cambio, merece ser destacada la presencia de dos luminarias del teatro de los años treinta y del cine republicano –Mari Paz Molinero y Luisita Esteso- como dos viejas atrincheradas en un edificio que se hunde. Una vez más, la metáfora de la España contemporánea es diáfana.
En los títulos de crédito consta el agradecimiento de los productores a los hermanos Tonetti.

Sr. Feliú

El secreto inconfesable de un chico bien (1975)
Producción José Frade P.C. (ES)
Director: Jorge Grau
Argumento: Jorge Grau y José Frade. Guión: Alfonso Jiménez y Jorge Grau.
Intérpretes: José Sacristán (Juanjo), María José Cantudo (Ana), Antonio Garisa (don Florentino), José Calvo (don Sindo), Máximo Valverde (Paco), Rafaela Aparicio (Brígida), Ruíz Lifante (onírico), Víctor Israel (moralista), Miriam de Maeztu (madre de Juanjo), Claudia Gravy, Mercedes Lezcano, Carmen Carbonel, Luisa Esteso, Helena Fernán Gómez, Bonet de San Pedro.
90 min. Eastmancolor.