20 de junio de 2008

Más de Fellini



Las películas de Fellini hay que verlas: una orgía de imágenes desbordantes de atrevimiento, ávidas de provocación, que eclosionan en historias de lo más diversas, que tienen como protagonistas personajes profundamente actuales, reflejo despiadado del fin de siglo pasado. Si no se tienen a mano sus películas, lo mejor que podemos hacer es remirar su amplia bibliografía gráfica, donde destaca el libro publicado por la editorial alemana Taschen en 2003, que reproduce el festín felliniano de imágenes que, a pesar de su inmovilidad, se salen de las páginas del libro por su fuerza y audacia.

WIEGAND, Chris
Federico Fellini. Filmografía completa
Taschen, Köln, 2003
ISBN: 3-8228-2244-2


18 de junio de 2008

El ojo de Fellini



Catálogo de la Exposición dedicada a Federico Fellini y organizada por la Fundación Caixa de Catalunya y el Centro Sperimentale di Cinematografía de Roma, cuyo comisario fue el crítico de cine Roman Gubern. Además de este escritor, colaboran en los textos del catálogo: Roberto Salbitani, Rai Ferrer y Jordi Grau. La exposición, básicamente fotográfica, sobre la vida y obra de este gran creador hace un recorrido visual por sus mejores películas, muchas de las cuales comparten con el circo algo de su esencia.


VV.AA
El ojo de Fellini -Homenaje
Fundación Caixa de Catalunya, 1994
D.L.: B.18305-1994


14 de junio de 2008

Pagliacci #1


Pagliacci es un ópera con libreto y música de Ruggero Leoncavallo, estrenada el 21 de mayo de 1892 en el Teatro Dal Verne de Milán. La vamos a dedicar varios entradas porque hemos encontrado mucho material en youtube que creemos que merece la pena agrupar, ordenar y comentar. La ópera tienen un prólogo, del que trata esta entrada, y dos actos en los que se cuenta la historia de Canio, director de una compañía ambulante de la Comedia del Arte, de la que también forman parte su esposa Nedda, el jorobado Tonio, y el guapo Beppe. Canio descubre que su mujer ama a otro y quiere saber el nombre de su adversario. La esencia de esta ópera y, por lo tanto, el tema de muchas de sus arias más famosas, es la inspiración que alimenta nuestro capítulo El Payaso Triste. El público paga y quiere reír. Así que ¡ríe, Payaso! Aunque tu alma arda en un fuego devastador, ¡ríe, Payaso!

Las diferentes entradas incluyen el fragmento del libreto correspondiente en italiano y español y varios enlaces a
youtube de los principales artistas que la han interpretado a través de los años. Nos interesa ver la ambientación, el vestuario de las diferentes producciones, así como la intensidad y emoción de cada uno de los artistas, todos ellos de una categoría excepcional.

Prólogo
(Tonio in costume da Taddeo
corne nello commedia, passa
a traversa al telone)

TONIO
Si può? Si può?
Signore! Signori!
Scusatemi se da sol mi presento.
Io sono il Prologo.
Poiché in scena ancor
le antiche maschere mette l'autore,
in parte ei vuol riprendere
le vecchie usanza,
e a voi di nuovo inviami.
Ma non per dirvi,
come pria:
"Le lacrime che noi versiam son false!
Degli spasimi e dei nostri martir
non allarmatevi!"
No, no.
L'autore ha cercato invece
pingervi uno squarcio di vita.
Egli ha per massima sol che l'artista
é un uom,
e che per gli uomini
scrivere ei deve.
Ed al vero ispiravasi.
Un nido di memoria
in fondo a l'anima
cantava un giorno,
ed ei con vere lacrime scrisse,
e i singhiozzi il tempo
gli battevano!

Dunque, vedrete amar
si come s'amano
gli esseri umani,
vedrete de l'odio i tristi frutti.
Del dolor gli spasimi,
urli di rabbia, udrete,
e risa ciniche!
E voi, piuttosto che le nostre
povere gabbane d'istrioni,
le nostr'anime considerate,
poiché siam uomini di carne e d'ossa,
e che di quest'orfano
mondo al pari di voi spiriamo l'aere!
Il concetto vi dissi,
or ascoltate com'egli é svolto.

(gridando verso la scena)

¡Dai! ¡Inicio!

••••••

(Tonio, vestido como el Tadeo
de la Comedia del Arte,
aparece a través del telón)

TONIO
¿Se puede? ¿Se puede?
Señoras, señores, discúlpenme
si me presento a mí mismo.
Soy el Prólogo.
En escena, otra vez,
las antiguas máscaras
introduce el autor, en parte,
queriendo restaurar la vieja usanza,
y a ustedes me envía, de nuevo.
Pero, no para decirles, como antes:
"¡Las lágrimas que derramamos
son falsas!
¡De los sufrimientos
de nuestros mártires no se alarmen!"
No, no.
El autor, al contrario,
ha intentado aprehender
un trozo natural de la vida.
Su máxima es que el artista
es un hombre y, es para él, como tal,
para quien debe escribir.
Por ello se inspira en la realidad.
Un nido de recuerdos,
en el fondo de su alma,
un día decidió cantar, y,
con lágrimas verdaderas los escribió
y, suspiros y sollozos
le marcaban el compás.

Así, verán amar,
tal como se aman los seres humanos,
verán del odio los tristes frutos.
De dolor, espasmos,
¡gritos de rabia oirán, y cínicas risas!
Y, ustedes, más que nuestros
pobres gabanes de histriones,
nuestras almas consideren,
pues somos hombres y mujeres
de carne y hueso,
y de este huérfano mundo,
como ustedes, respiramos igual aire!
El concepto les he dicho;
ahora, escuchen
cómo se desenvuelve.

(gritando hacia la escena)

¡Vamos! ¡Comenzad!

Leonard Warren (1953)
http://www.youtube.com/watch?v=1wiwYVL_GCU
Este enlace no permite incrustar el vídeo en circomelies, así que tenéis que pinchar el subrayado para ver una magnífica filmación de este gran tenor.

Robert Merril (1954)

Tito Gobbi (1954)

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Nostalgia circense fin de siglo


El fantasma y doña Juanita, Rafael Gil (1944)

Media un abismo entre las primeras películas dirigidas por Rafael Gil y las últimas. En ambas épocas, que coinciden con el primer franquismo y la transición, cultiva la adaptación literaria –y personal- de obras de humoristas. Pero en tanto que los inspiradores de su primera etapa son Wenceslao Fernández Flórez, Enrique Jardiel Poncela o José Santugini, la última está marcada por el sarcasmo rancio de Fernando Vizcaíno Casas. Por eso desentona un poco en aquella primera etapa luminosa y razonablemente crítica la versión de una obra de José María Pemán. Gil rueda éste, su séptimo largometraje en un plazo de tres años, durante el verano de 1944, con exteriores en Alcalá de Henares. Bajo las disciplina de la entonces todopoderosa productora valenciana Cifesa –“la antorcha de los éxitos” era su lema- Gil emprende la adaptación de la novela lírica del dramaturgo gaditano “Romance del fantasma y doña Juanita”. Lo que en la narración era, según indica el título, un romance poético, en la película se convierte en una narración ensoñadora en que la misma mujer cumple en el presente el amor que para su abuela fue imposible colmar en el pasado. Como en casi todas sus películas de este periodo, Gil tenía el proyecto desde antes de la Guerra Civil, cuando ejercía de crítico en la revista especializada de filiación comunista -¡cosas veredes!- Nuestro Cinema. Escribirá años después: “Yo había soñado (…) con la ternura de la muchacha dormida en el remanso de la ciudad provinciana, con la nostálgica aventura del circo que pasa”. La ubicación de la acción a finales del siglo XIX permite al director entregarse sin pudor a este ejercicio de nostalgia confesa. El payaso que se hace pasar por contable del circo para no contrariar la seriedad del padre de su amada, muere heroicamente durante el incendio del circo y es enterrado anónimamente, rezuma tópico por los cuatro costados, pero Gil se las apaña bastante bien con sus actores habituales –Antonio Casal, Mary Delgado, Alberto Romea, Juan Espantaleón, Camino Garrigó, José Isbert, Juan Calvo…- para que el humor no resulte del todo ahogado bajo la costra del lirismo más evidente. No quiere uno, sin embargo, centrarse hoy en los protagonistas, sino en un secundario de lujo: el dibujante, montañero, fotógrafo y portadista de “La Codorniz”, Enrique Herreros.

En El fantasma y doña Juanita es donde reconoce Herreros haber cobrado más. Probablemente porque su papel tiene más de una sesión, ya que forma parte de la troupe del Circo Alegría. Herreros es el Mago del Tíbet, con un mostacho de largas guías caídas, al modo de Fu-Manchú, un turbante inmenso y un gesto continuo de fastidio que se traduce en los brazos cruzados y una mirada displicente por encima del hombro. Podemos verle en la parada inicial y hacer una presentación en la pasarela, sacando de un trombón una sombrilla abierta. Cuando se luce, no obstante, es la noche en que el payaso Tony (Antonio Casal) va de desastre en desastre. Intentando huir del dueño del circo (Juan Espantaléon) escapa a través del cajón del mago y el jefe de pista se queda atrapado en su interior en el momento en que el Mago del Tíbet va a realizar su sensacional número de desaparición. La trapisonda que monta el público al comprobar que “la bella y escultural Zulima” no ha desaparecido sino que se ha transformado en el orondo Espantaléon, provocan de nuevo la ira contenida del mago. La actuación, como otras de Herreros, funciona en un único registro, no admite matiz ni evolución. Pero hay que reconocer que su eficacia cómica brilla en esta y otras películas a la altura de profesionales como Joaquín Roa o José Ramón Giner.

Rafael Gil regresará algunos años después a la carpa y a los dimes y diretes entre artistas y contables con Viva lo imposible (1958), película de la que ya hemos realizado un comentario.

Sr. Feliú

El fantasma y doña Juanita (1945)
Producción: CIFESA (ES)
Dirección: Rafael Gil
Guión: Rafael Gil , basado en una obra de José María Pemán
Intérpretes: Antonio Casal (Antonio Ruiz / Tony, el payaso), Mary Delgado (Rosita), Alberto Romea (Don Laureano), Camino Garrigó (Doña Juanita), Juan Espantaleón (Pierre Brochard), Casimiro Hurtado (Director de pista), José Calle (Empleado del circo), Juan Calvo (Don Elpidio), Fernando Fresno (El bombero), José Jaspe (El domador), Enrique Herreros (El faquir), Milagros Leal (La domadora) , José Isbert (Don Pancho), María Cañete, Félix Fernández, José Franco, José Ramón Giner, Julio Infiesta, Mariana Larrabeiti, Angelita Navalón, Julia Pachelo, Manuel París, Nicolás D. Perchicot, José Portes, José Prada, Manuel Requena, Luis Rivera, Santiago Rivero, Joaquín Roa, Conrado San Martín, Emilio Santiago, Jesús Tordesillas.
73 min. Blanco y Negro.

13 de junio de 2008

Géneros circenses


"El circo como cualquier arte es una de las formas del reflejo y la interpretación de la realidad, lo que significa que desempeña su papel en la educación ideológica del pueblo. He aquí lo que determina la diferencia sustancial en las tareas, el contenido y la forma de los circos soviético y burgués". Así de contundente se muestra el autor, Zeev Gouriev, un verdadero especialista, cuando quiere remarcar las diferencias entre el circo soviético y el occidental. El autor defiende que el circo soviético ha hecho un aporte considerable al desarrollo del arte circense mundial, a veces rozando la propaganda (eran otros tiempos). Lo que es indudable es que Gouriev tiene razón y nos lo planta en la cara con este volumen de más de 200 páginas en el que hace un complejo estudio de los diferentes géneros creando una estructura muy útil para la clasificación y comprensión de los diferentes números circenses. Mi copia es la traducción al español realizada en Cuba, así que su lectura es un regalo ante la escasez de libros técnicos escritos en nuestra lengua. 

GURIEV, Z. 
Sobre los géneros del circo soviético 
Editorial Pueblo y Educación, Cuba, 1986 
SNLC: CU 01.439060.X

10 de junio de 2008

Pagliacci #2

¡A las 23 horas! 
Canio presenta el espectáculo y anima al público para que acudan esa noche a disfrutar con las andanzas de los artistas de la compañia. 

CANIO
Un grande spettacolo a ventitré ore prepara il vostr'umile e buon servitore.
Vedrete le smanie del bravo Pagliaccio e come ei si vendica e tende un bel laccio.
Vedrete di Tonio tremar la carcassa, e quale matassa d'intrighi ordirà.
Venite, onorateci Signori e Signore.
A ventitrè ore!

••••••

CANIO 
Un gran espectáculo a las once de la noche, prepara vuestro humilde y buen servidor. 
Verán los desvaríos del buen Payaso y cómo se venga y tiende una buena trampa. Verán a Tonio temblar todo su gran cuerpo y, qué urdimbre de intrigas tejerá. Venid, honradnos Señoras y señores. ¡A las once!

Mario del Monaco (1943)
 

Mario del Monaco (1961)

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