3 de enero de 2008

Viva lo imposible


¡Viva lo imposible! (1958) de Rafael Gil

SUPONEMOS que "¡Viva lo imposible! o El contable de estrellas" no dejó un buen sabor a Mihura pese a suponer su primer estreno teatral. La previsible frustración que le había supuesto no poder estrenar su primera obra de teatro, "Tres sombreros de copa", hizo a Mihura pisar sobre seguro y contar para "¡Viva lo imposible!" con la colaboración del hijo del protomártir de la Cruzada, lo que garantizaba por descontado un abierto apoyo de críticos y empresarios. El lenguaje y la estructura de la obra no corresponden al tono de Mihura, que según reconoció años más tarde participó poco en su autoría (la de Calvo Sotelo es, de hecho, la única firma de la copia presentada a censura). La relación entre ambos no fue satisfactoria: cuando años después Mihura le solicitó por carta permiso para publicarla en un volumen con otras dos obras suyas, Calvo Sotelo le respondía diciendo que “veo que recurres al género epistolar para el arreglo de nuestras diferencias. Mejor es porque, verbalmente, acostumbras a ponerte impertinentísimo y a abusar con tus impertinencias de mi bondad de siempre contigo”. El paso de la obra por los teatros no fue triunfal. Estrenada en el frío otoño de 1939, cosechó un notable fracaso: “la crítica nos trató muy bien, echó las campanas al vuelo y nos dijo que éramos unos señores listísimos. Pero hacía un frío imposible. La calle Preciados estaba levantada. El público, por la falta de coches particulares, apenas salía por la noche... Y no fue nadie a ver la obra. Le dieron treinta representaciones y la comedia murió de frío y quedó allí sepultada para siempre” . Y Mihura sólo consigue 1.500 pesetas en concepto de derechos de autor.

Tras este fugaz paso por los escenarios, la obra cae en el olvido del que sólo sale cuando, años más tarde, Mihura decida publicarla. Esta circunstancia propicia que, en 1957, Rafael Gil le proponga realizar una adaptación a la pantalla con su colaboración más o menos directa en el guión cinematográfico. Más o menos porque su participación se limita a embolsarse 25.000 pesetas por mantener algunas conversaciones sobre el texto con el director; en su contrato se señala expresamente que no está obligado a escribir una sola línea.

En el artículo que publica Calvo Sotelo como homenaje a Mihura tras su fallecimiento, señala que la obra “pereció a manos de uno de los directores más rutinarios del cine español”. Tampoco es para tanto, bien que Gil está ya más centrado en su faceta de productor y la película lo delata. Decidido a ganarse el favor de la Censura y sobre todo la Junta de Calificación le pega un quiebro al final: si en la obra original Manolito terminaba escapándose con su abuelo en el circo ambulante en busca de una vida al margen de cualquier convencionalismo, en la película la escena final muestra a la familia reunida –niño incluido- cantando un villancico mientras los artistas del circo se alejen con sus carromatos. Como tantas veces ocurre con estas componendas, en el pecado va la penitencia. Porque el niño sigue con su familia, pero la carga de profundidad contra la institución ha hecho impacto en la línea de flotación cuando sus padres (Paquita Rico y José María Rodero) discuten cómo pasar la tarde del domingo:
-Podemos dar una vuelta y tomar el sol y luego meternos en un cine.
-Una cosa o la otra, Palmira. Si hacemos las dos el mismo día, qué dejamos para el domingo que viene.
-Tienes razón.
-Después del paseo podemos volver a casa o ir a vistar a los Rodríguez.
-¿Y si no están? Con esto de no tener teléfono...
-Ya te lo previne cuando te empeñaste en tener un niño. Bien, te dije, tendremos un niño, pero será necesario prescindir del teléfono. los dos gastos a la vez no me son posibles. La vida es así y no otra. Lo demás son fantasías.

¡Viva lo imposible! se estrena en el Palacio de la Prensa el 1 de septiembre de 1958, obtiene un resultado medio en taquilla y proporciona a Manolo Morán el Premio Nacional de Interpretación.

Sr. Feliú

¡Viva lo imposible! (1958)
Producción: Coral P.C. (ES)
Director: Rafael Gil
Guión: Rafael Gil, basado en la obra de teatro “Viva lo imposible o el contable de estrellas”, de Joaquín Calvo Sotelo y Miguel Mihura.
Intérpretes: Paquita Rico (Palmira), Manolo Morán (don Sabino), José María Rodero (Vicente), Jacqueline Pierreux (Mirra), Miguel Gila (Adriani, el domador), Julio Núñez (Eusebio López), Julia Caba Alba (Rosa), José Marco Davó (don Emilio), Fernando Sancho (John), Raúl Cancio (Rodolfo), Vicky Lagos (Margot), Ángel Ter (Zozof), Yelena Samarina (Eloísa), Miguel Ángel Rodríguez (Manolito), Laura Valenzuela (Pili), Mario Morales, Jesús Narro, Tony Soler, José Ramón Giner, Erasmo Pascual, Julia Delgado Caro, Fernando Rey (narrador).
Agradecimientos: Al gran Circo Americano y a sus números: Ivanoff (domador de leones) y Majuri (lanzador de cuchillos).
95 min. Eastmancolor.


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