28 de octubre de 2009

Un folletín anticapitalista



Miss Mend / Мисс Менд (1926), Fiodor Otsep y Boris Barnet.

Tiene a bien enviarnos nuestro venerable Abuelito esta muestra de serial a la soviética, exhumado de entre las muchas maravillas que guarda en su Desván. Como estamos en plena conmemoración de la Revolución octobrina lo reseñamos para nuestros lectores.

Jim Dollar
El guión de Miss Mend se basa en una novela satírica, “Mess-Mend, ili Yanki v Petrograde”, publicada en 1923 por Marietta Shaginian con el seudónimo de Jim Dollar. La novela se publicó a modo de folletín, en diez entregas. Pero la dulce Marietta –que diría Brassens- fue reconvenida por fijarse en estos asuntos tan burgueses como decadentes y decidió dedicar su pluma al periodismo y la glosa viajera. A finales de los años veinte –nos cuentan los cronistas- pasó una buena temporada en Armenia colaborando en la construcción de una gran presa. El resultado de sus observaciones quedó plasmado en 1929 en “Gidrotsentral”, aplaudida por su acercamiento al realismo socialista estricto. Acaso en sus diarios (“Dnevniki: 1917-1931”), editados en Leningrado en 1932, se halle la explicación de su conversión y qué se hizo de Jim Dollar, aquel escritor de novelas pulp para el pueblo soviético.

En el prólogo de “Miss Mend” se fabula con la idea de que la primera edición en la Unión Soviética es, en realidad, la vigésimo segunda de una novela de éxito universal de este escritor populista y pomposo llamado Jim Dollar. Se postula en este prefacio la necesidad de una literatura de aventuras para consumo de los jóvenes en la que no falte el humor. Cuando el editor le reprocha a Jim Dollar su autosuficiencia, el autor replica: “Probablemente sea un defecto. En cualquier caso sería uno que comparto con Goethe”.

Un argumento en tres partes
Miss Vivian Mend (Natalia Glan) es una taquimeca de la Rockefeller Co.: una Pearl White con conciencia de clase. Tom Hopkins (Igor Ilinsky), el tímido escribiente, está enamorado de ella hasta las cachas. Pronto tendrá ocasión de demostrarlo porque los obreros se ponen en huelga y la policía, en connivencia con los patronos, no tiene miramientos a la hora de utilizar la violencia. Miss Mend salta desde la ventana para liderar la revuelta. Hopkins la sigue. Pronto se reúnen con ellos Barnet (Boris Barnet), un intrépido reportero del rotativo “La Voz de Littletown”, siempre a la caza de la noticia sensacional, y Vogel (Vladimir Vogel), su inseparable fotógrafo.

Persecuciones vertiginosas, escenas tomadas del universo eisensteniano, acciones rodadas en reversa para lograr saltos imposibles, evasiones filmadas con los modos de una película de los Keystone Kops… Barnet y Ozep ponen la batidora a funcionar desde el primer momento y el mejunje tiene carácter, desde luego.

Miss Mend es salvada in extremis por un individuo que viaja en coche y que dice llamarse Johnson. En realidad se trata de Arthur Storn (Ivan Koval-Samborsky), cuyo padre acaba de ser asesinado por los bolcheviques según difunde la prensa que no se atreve a publicar el reportaje sobre la huelga de Barnet y Vogel. El malvado Sitché (Sergei Komarov) viaja con la viuda y el sarcófago de vuelta a Estados Unidos. Inopinadamente el ataúd empieza a abrirse. En realidad el millonario está secuestrado por la banda de Sitché, que financias u organización criminal gracias al rescate. Gordon Storn consigue enviar un mensaje que cae en manos de Tom Hopkins. Las idas y venidas de este mensaje constituyen el macguffin de este primer episodio que culmina con los sicarios de Sitché se deshacen de la molesta Miss Mend arrojándola al mar.

La segunda entrega arranca cuando los dinámicos reporteros y Tom Hopkins salvan a Miss Mend. Se introducen en la mansión del millonario y averiguan que el hijo de éste, Arthur, se ha asociado con los facinerosos. Estos visitan un laboratorio donde se ha encapsulado la bacteria de la peste. El fragmento debe mucho –tanto en lo puramente decorativo como en su concepción- a los seriales criminales de Lang. El momento en que Sitché y sus socios capitalistas se quitan las chisteras para ponerse las máscaras de gas tiene toda la belleza del surrealismo de perra gorda. El que popularizaron los seriales de Feuillade. El que crea imágenes que pasan a formar parte de nuestras más hermosas pesadillas.

Destaca también el momento en que nuestros héroes se enteran de los planes criminales de Sitché apoyados por toda la oligarquía financiera norteamericana. La reunión de los villanos es puro Bond. En la mansión en la que se reúnen hay unas armaduras medievales que, de pronto, cobran vida.

Sitché y Arthur Storn –que ha suplantado al ingeniero Berg- se embarcan hacia Leningrado. Miss Mend y sus amigos se embarcan también, aunque tengan que viajar como polizones. En esta segunda parte, que encontramos cuajada de referencias, no tenemos más remedio que aludir a Nosferatu. Barnet y Hopkins viajan en la bodega, en unos grandes cajones de madera, en tanto que en el barco en el que se ha introducido Vogel se declara una epidemia de peste.

Cuarentena. Vogel inmovilizado. Barnet persigue a Arthur Storn y lo desenmascara, arrancándole la barba postiza. Lucha a brazo partido. Puñetazos a granel. Una mesa tumbada oculta a los contendientes mientras Arthur Storn coge un cuchillo. ¿Llegará a tiempo Miss Mend de ayudar a Barnet? Fin de la segunda parte.

Miss Mend aún cree que Arthur Storn es su benefactor, el señor Johnson. Se asombra de encontrárselo en las afueras de Leningrado pero se cita con él por la tarde. Mientras tanto, Hopkins, que seguía a Sitché en tren, cae hipnotizado por el villano, émulo de Mabuse. Vogel puede por fin abandonar el barco. Su encuentro con un arrapiezo nos traslada de improviso al universo chapliniano. Es más, la primera nevada del año crea un inopinado remanso apacible en el que Barnet y Ozep se muestran irrevocablemente líricos. Ya les dijimos al principio que aquí cabe todo y todo encuentra su lugar.

Pero no nos relajemos. El plan de Sitché es diabólico. Las cápsulas mortales están suspendidas en cables que cruzan las calles de la ciudad. Todo lo controla él desde una clínica de reposo donde tiene su cuartel general. Los últimos veinte minutos son una catarata de acción trepidante. No hay tregua. Carreras a caballo y en coche por paisajes nevados, máscaras de gas, persecuciones y peleas, identidades desveladas, culminan con la escena impresionante de la muerte del villano.

Miss Mend y sus tres amigos pueden por fin regresar a Estados Unidos. Gracias a ellos miles de ciudadanos la Unión Soviética se han librado de una muerte terrible.

Otsep / Ozep / Otzoup (que de los tres modos puede escribirse)
Fedor Ozep (o Fyodor Otsep, si así lo prefieren), el codirector de Miss Mend, fue un auténtico zíngaro del cine. Era todavía estudiante en la Universidad de Moscú cuando comenzó a escribir guiones cinematográficos. Esto ocurría allá por 1916. Junto a Protazanov, Pudovkin y Boris Barnet, integra el grupo de producción Mezhrabpom-Rus. De esta época es su colaboración en esa fantasía marciano-marxiana titulada Aelita (1924). De la Unión Soviética viajó a Alemania y de allí a Francia, huyendo del auge del nazismo, dirigió una película en Gran Bretaña e, incluso, camino de Estados Unidos recaló en España donde trabajó como técnico bajo el nombre de Pedro Otzoup y dirigió el remake de Maddalena: zero in condotta que De Sica había hecho en Italia en 1940. Previo paso por Marruecos, Ozep se dirigió al continente americano. No pudo hacer Guerra y Paz en Hollywood y terminó inventándose el cine francófono en Quebec apenas terminada la Segunda Guerra Mundial. Murió a los 54 años.


Miss Mend / Мисс Менд (1926)
Producción: Mejrabpromfilm-Rus (URSS)
Dirección: Fedor Ozep y Boris Barnet.
Guión: Fedor Ozep, Boris Barnet y Vasili Sakhnovsky. Basado en una “Mess-Mend, ili Yanki v Petrograde” (1923), de Marietta Shaginian.
Intérpretes: Natalia Glan (Miss Vivian Mend), Igor Ilinsky (Tom Hopkins), Boris Barnet (Barnet, el reportero), Vladimir Vogel (Vogel, el fotógrafo), Sergei Komarov (Sitché), Ivan Koval-Samborsky (Arthur Storn), Natalya Rozenel (Elisabeth Storn), S. Ghez (John, el sobrino de Vivian), Mikhail Zharov.
3 partes. 261 min., la versión restaurada. Blanco y negro.



26 de octubre de 2009

La doma a manguerazos


Segodnya novyy attraktsion (1966), Nadezhda Kosheverova

Dedicar todo el mes de octubre a películas realizadas en la extinta Unión Soviética no ha ampliado nuestros conocimientos del ruso salvo diferenciar algunas letras más del alfabeto cirílico. El esfuerzo ha merecido la pena porque aunque muchas de las películas no serán recordadas por su contribución al lenguaje cinematográfico, en ellas siempre podemos ver circo de verdad. No son carpas remendadas y resecas del polvo del camino. Son edificios estables con todas las comodidades de un teatro. No son actores de teatro o cine disfrazados de payasos. Son payasos de verdad los que protagonizan muchos de estos films. No son números pobremente vestidos y peor ejecutados. Son actos de circo de primera categoría, a muchos de los cuales, por desgracia, somos incapaces de poner nombre y apellido.


Segodnya novyy attraktsionn (1966), la película que nos ocupa, comparte con Ukrotitelnitsa tigrov algo más que los tigres. Comparte también una domadora que se estrena y una historia de amor previsible. Y comparte la dirección, que en ambos casos la lleva Nadezhda Kosheverova, una directora con oficio a la que se recuerda por su versión de Cenicienta: Zolushka (1947).

Además, comparte con muchas otras películas de las que ya hemos hablado en nuestra carpa una directora de circo grande, decidida, que encara los problemas con resolución y que soporta sobre sus espaldas más peso del que debería. En este caso el papel lo interpreta una de las grandes —en todos los sentidos— actrices del cine de la URSS, Faina Ranevskaya (1896-1984), que se despedía precisamente de la pantalla con esta película.

Después de un accidente con los tigres resuelto a manguerazos y de una visita de quien podría parecer un acreedor pero que imaginamos comisario político, la directora del circo (Faina Ranevskaya) convence al domador Marat (Koberidze Flocks) para que sea su mujer (Marina Polbenceva) la que presente el número de doma en la pista. Las domadoras siempre han resultado más comerciales que los domadores desde mucho antes que King Kong se enamorara de la bella Ann. Además, en la URSS, domadoras como Margarita Nazarova e Irina Bugrimova ocupaban el puesto de honor de las principales pistas de los circos estables.


Como es de esperar, la rubia triunfa con sus tigres leones y osos. Además, se columpia con un tigre a sus pies mientras hace malabares con tres mazas. El éxito es rotundo, los planos con nombres de ciudades de la URSS se encadenan en una secuencia que podría parecernos vanguardista, un engaño de la tipografía.



He de confesar que el exceso de rayas —de los tigres siberianos— y del ruso casi acaban conmigo. Intentar entender esta película sin saber ruso es bastante difícil y no he llegado a entender porqué el domador está siempre como enfadado, como a punto de irse. Es evidente que se quieren, así que centrémonos en la doma.

Segodnya novyy attraktsion es una película para los amantes de los animales en el circo. La directora se toma su tiempo para mostrarnos los ensayos y algunas particularidades de este oficio. Las mangueras y las pistolas están preparadas para actuar y su eficacia se comprueba en varias secuencias de la película. En una de ellas, un tigre desobedece a Valentina su orden de retirarse y ella le golpea con el palo violentamente provocando el ataque del tigre. En otra, el ayudante simpático y perezoso de la pareja es perseguido por un gigantesco paquidermo por todas las estancias del circo. En otra, Valentina encarna la constancia y tozudez de los artistas de circo montándose una y otra vez sobre un caballo díscolo.

La nueva atracción que ronda la cabeza de Marat es una mera fantasía para su mujer. Pero ella no quiere rendirse en su propia nueva atracción que finalmente logra presentar en la pista: tigres, leones, y panteras juntos en la pista y ella presidiéndolo todo montada en su, ahora dócil, caballo blanco. Salta sobre varios felinos tumbados sobre el serrín. De repente algo sale mal y las fieras se lanzan sobre el caballo. El accidente provoca un auténtico desastre en el circo. Todo el mundo está a punto de dejarlo todo cuando el gran Marat, el domador que no para de darle a la cabeza, presenta ante el jurado su última creación. Las fieras evolucionan solas por la pista siguiendo las órdenes de Marat que les habla desde megafonía, con un micrófono en la mano. Al rato, entran en la pista tres jovencitas, una de ellas sobre el lomo de un león. Hacen acrobacias y contorsiones entre las fieras cuando, entre las risas del payaso, se sube la red de protección quedando el grupo de fieras sin barreras de protección. Se encadena a pista llena de público…

Aquí pueden disfrutar ustedes del film

Segodnya novyy attraktsion (1966)
Producción: Lenfilm Studio (URSS)
Director: Nadezhda Kosheverova
Intérpretes: Marina Polbenceva (Valentina), Koberidze Flocks (Marat, el domador), Faina Ranevskaya (la directora del circo), Pavel Sukhanov (el payaso), Gelij Sysoev, Igor Gorbachev, Mikhail Gluzskij, Lev Lemke.
84 min. Color


24 de octubre de 2009

Juicio sumarísimo



Documental sobre un juicio ocurrido en 1982, utilizado por el estado soviético para dar ejemplo de su lucha contra la corrupción, en el que el principal acusado era el director de ”Soyuzgoscirka“, la red que agrupaba a todos los circos de la URSS, Anatoly Kolevatov.

Con la muerte de Suslov, hombre fuerte del partido y posible sucesor de Brezhnev, el Secretario general del Partido Comunista, Leonid Brezhnev, comienza a vivir las intrigas y las luchas de poder para sucederle. En 1981, un poco antes de la muerte de Suslov, estalla el escándalo Kolevatov, en el también se ven implicados su asistente Victor Gorsky y Boris Buryatsa, un llamativo bailarín y ex-artista de circo más conocido como Boris the Gipsy, amigo de Galina Brezhnev, la hija del mandamás comunista, muy aficionada a frecuentar a los artistas de circo y a viajar con ellos, según la leyenda, con documentación falsa.

Según cuenta Stanley Laudan, Galina, mujer ardiente en búsqueda permanente de amantes incansables, estuvo con Mieleyev, un antipodista que sostenía en equilibrio una escalera de más de 10 metros de altura con cinco personas subidas también en equilibrio y con el hijo del mago Kio, entre otros. Su padre la obligó a casarse finalmente con un jefe de la policía de Moscú. Los acusados pedían joyas a cambio de permitir los viajes de los artistas al extranjero. En el piso de Kolevatov se encontraron diamantes y más de un millón de dólares, "regalos" según algunos de los testigos que querían excusar a los acusados.

Según informes internos, el subdirector de la KGB, Semen Tsvigun, que se atrevió a ordenar los arrestos sin el visto bueno del politburó, se encontró con la feroz oposición de Suslov y quedó marcado, suicidándose el 20 de enero de 1982. El 28 de ese mes, al mismo tiempo que se celebran los funerales de estado por la muerte de Suslov, es finalmente arrestado Buryatsa. Al mes siguiente Kolevatov es arrestado y condenado a trece años de prisión. Brezhnev muere en noviembre de ese mismo año y es sustituido por Andropov, casualmente responsable de que salieran a la luz los escándalos de la hija de Brezhnev durante la década de los setenta como jefe del KGB. Prosigue la decadencia del estado soviético.

El documental se sirve del juicio, al que concede poco metraje, para hacer un homenaje al circo y hacer un pequeño repaso por la historia del circo. Mezcla imágenes de archivo y secuencias de películas como Tsirk, Mr. Iks o Ukrotitelnitsa tigrov, con imágenes de artistas contemporáneos en las que destaca el conductor simbólico del documental, como no, un payaso con cara triste que al final toca unas notas melancólicas con su gastada trompeta.

Karandash, Popov y Nikuline –que también es entrevistado– están retratados de manera especial. Karandash aparece en unas imágenes que resultan entrañables. Es la grabación de una de sus sátiras políticas. Su personaje desgarbado y despistado entra con una cartera en la mano. La abre de una manera original y de ella sale Klyaksa, el simpático Scottish Terrier que acompañaba al payaso. Le ordena subir a la tribuna y el perrito, como haría cualquier político, se pone a ladrar y a aullar delante del micrófono. La imagen del payaso es muy simpática: la juventud del payaso salta a la vista. En otro momento del documental Nikuline observa embobado a su maestro Karandash mientras este le explica algo.

Producido en 2005 por Vsevolod Tarasov para Strictly confidential


22 de octubre de 2009

La escuela de Moscú



Leon Harris nos ofrece una visión idílica de la escuela de circo de Moscú. El escritor, apoyado en unas magníficas fotografías, se maravilla continuamente de las condiciones y las características de esta escuela de la que salían los mejores artistas del mundo y donde se trabajaba la investigación buscando nuevas formas de presentación y nuevos aparatos. El cuidado y el apoyo del estado comunista para con el circo permitió el desarrollo de unos números que sorprendieron a Europa y al mundo.

The Moscow Circus School
Leon Harris
Atheneum, New York, 1970
LC # 72-98611

21 de octubre de 2009

¡Nueva atracción!



Novyy attraktsion / New Attraction (1957), Boris Dolin

Vassily, un chaval amante de los animales provoca un altercado en el circo al protestar sonoramente por las malas prácticas de un torpe domador de leones. En su casa sueña con ser un artista de circo e imagina el número de la escuela de perros que tuvimos la suerte de ver, cincuenta años después, de la mano del profesor Ermakov, hijo de Nikolai Ermakov, uno de los especialistas circenses de esta película y protagonista de la fotografía que ilustra este párrafo..

Los sueños, sobre todo en las películas dedicadas a un público familiar, se hacen realidad, así que este adolescente soñador llega a convertirse en la principal estrella del circo con un vistoso número de doma mixta con machos cabríos y leopardos con una exagerada escenografía de afilados riscos donde los cabrones, con perdón, realizan sus equilibrios. Está inspirada en hechos reales sobre la vida del domador Vassili Goulaiev.


Más de la mitad del largo es como un documental sobre la naturaleza. La captura de los astados se lleva una buena parte del metraje, así como las evoluciones de un grupo de cachorros de osos que naufragan junto a su domador en medio de un río o el estropicio que causa otro oso en un colmenar.

Las páginas del calendario se suceden mientras vemos los progresos del domador. Es lo único que progresa en la película porque esta carece del más mínimo interés argumental y no hay emoción, ni suspense, ni demasiada acción. Parece una simple excusa para hacer propaganda de los progresos que el circo soviético estaba consiguiendo en la doma.

Novyy attraktsion / New Attraction (1957)
Producción: Moskovskoi Kinostudii Nauchno-Populyarnikh (URSS)
Director: Boris Dolin
Guión: Boris Dolin y Mikhail Vitukhnovskij
Intérpretes: Ivan Ruban, Vladimir Balashov, Inna Kmit, George Vicin, К. Albanov, Maxim Borisov, Б. Гапонцев, Anatoly Gavrilov, С. Годзий, Д. Kostryukov, Galina Kravchenko, George Millyar, М. Pozdnyakov, В. Ryabinkin, А. Рылеев, George Slabinyak, Н. Ermakov.
90 min. Color

19 de octubre de 2009

El luchador y el clown


Borets i kloun (1957), Boris Barnet y Konstantin Yudin

Barnet: boxeador, cineasta, suicida
Boris Barnet comulgó en sus inicios con la estética rompedora del
slapstick. Fue la era de los alegres bolcheviques, antes de que el Estado decretara que el Realismo Socialista era la única aproximación válida al arte popular. Por ello precisamente el redescubrimiento en los años sesenta de su primera película en solitario, Devushka s korobkoy (La chica de la sombrerera, 1927), supuso una auténtica conmoción. Okraina (Suburbios, 1933) fue saludada como su obra más próxima a la ortodoxia en tanto que U samogo sinyego morya (Al borde del mar azul, 1936) todavía sigue haciendo correr ríos de tinta.

Nacido en 1902 Barnet tenía apenas 15 años cuando estalló la Revolución y se incorporó como enfermero al frente. Luego se dedicó durante un tiempo al boxeo antes de matricularse en el Laboratorio Experimental de Cine de Kuleshov, bajo cuya dirección debutó como actor en Neobychainye priklyucheniya mistera Vesta v strane bolshevikov (Las extraordinarias aventuras de Mr. West en el país de los bolcheviques, 1924)

Barnet se suicidó en 1965. En la nota que dejó afirmaba sentirse abandonado por el público. Unos años antes había filmado, en colaboración con Konstantin Yudin, esta Borets i kloun cuyo meollo radica precisamente en la aceptación del artista por su pueblo. Toma para ello las conocidas figuras de dos héroes populares en la Rusia de finales del XIX: el luchador Iván Poddubny y el clown Anatoli Durov.

En el Circo Truzzi
La historia comienza en Odessa, en una escalerilla próxima al puerto que no es, desde luego, la escalinata que Eisenstein inmortalizó en Bronenosets Potiomkin (El acorazado Potemkin, 1925). Allí se encuentran por vez primera el colosal Iván Poddubny (Stanislav Chekan) y el pulcro Anatoli Durov (Alexander Mikhailov). Un póster anuncia la estancia en la ciudad del Mar Negro del circo del Giuseppe Truzzi (Boris Petker).

En la función de la noche Anatoli actúa como clown con un augusto. Luego aparecen el resto de los payasos con una piara de lechoncillos. Anatoli le coloca a uno una gorra militar, pero su sátira no cae nada bien entre el estamento castrense que ocupa la primera fila. La labia de Anatoli obliga al oficial del ejército zarista a abandonar el circo entre las risas de los ciudadanos. Es el gran triunfo de Anatoli Durov. Pero el payaso Enrico (Georgiy Vitsin) está celoso por haber perdido la cabecera de cartel y mezcla con el maquillaje un tóxico que ciega a Anatoli.

En el Circo Truzzi tiene especial relevancia la lucha greco-romana. La estrella del espectáculo es un fornido luchador enmascarado. Simulando ser uno más de los espectadores, Iván acepta el reto del jefe de pista y lo vence. El payaso Enrico debe poner el final cómico al número ofreciéndole unas flores al vencedor. Pero Iván arroja las flores al suelo y le aprieta la mano hasta que confiesa que ha sido él quién ha cegado a Anatoli. El público, por supuesto, se monda de risa.

Desde el primer momento Iván se muestra como un hombre noble, solícito, dispuesto a ayudar a cualquiera. Se enamora perdidamente de Mimí (Iya Arepina), una frágil trapecista que padece del corazón y a la que el tiránico Truzzi empuja una y otra vez a realizar el más difícil todavía. Mimí realiza su número en el trapecio. No sólo está primorosamente ejecutado sino que además está rodado con un gusto exquisito. La cámara esté siempre en la cúpula, moviéndose al compás de la ejecución de Mimí. El número posee una verosimilitud infrecuente, la que le otorga que los ejercicios sean realizados por la propia actriz, Iya Arepina. Los espectadores están entusiasmados, así que Truzzi la exige que vuelva a subir al trapecio. Mimí cae mientras realiza un ejercicio sin red. Iván se despide de Anatoli y se embarca en una larga gira que le ayude a olvidar.

Es el momento del triunfo del clown Anatoli Durov y de sus enfrentamientos con el poder, lo que provoca continuas denuncias y detenciones. Como Lenny Bruce, Anatoli prescinde progresivamente del maquillaje y se convierte en un satírico feroz. En su reencuentro con Iván tiene una escaramuza con un general. Anatoli va vestido de payaso y viaja en un trineo tirado por un imponente cerdo. El militar, en calesa, junto a una bella dama. El paralelismo no puede ser más evidente. Cuando Anatoli lanza sus puyas hasta la dama que acompaña al militar se ríe. Es mejor poner tierra de por medio. Anatoli emprende una gira internacional. En Madrid se anuncia como “Éxito - Durof - Éxito”.

Podubbny vs. Le Boucher
Mientras tanto, Iván recala en París. Se anuncia el combate del siglo, el que enfrentará al Hércules ruso con el luchador francés Raoul Le Boucher “El Carnicero” (Anatoli Solovjov). Iván no consigue hacer presa en su compañero, que se ha untado el cuerpo con aceite. Denuncia el fraude, pero los jueces pretenden que la pelea continúe. Iván renuncia entonces al combate y regresa a su pueblo donde encuentra de nuevo el amor junto a la bella campesina Alena (M. Kazakova).

Este interludio bucólico está trufado de canciones folklóricas, paseos al atardecer, duro trabajo en el campo y días de feria. Aquí se produce el reencuentro de Iván con el circo. Iván disfruta con el espectáculo pero la mera visión de un trapecio vacío le hace evocar la tragedia de Mimí. Como en The Quiet Man (El hombre tranquilo, 1952), de John Ford, el hombre que regresa al hogar no puede escapar tan fácilmente de su pasado. El manager de los luchadores hace un bello discurso en el que pregona que ninguno ha habido como Iván. Todos los artistas le rinden el homenaje de su admiración y los espectadores se suman a los aplausos. Iván, conmovido, baja a la pista.

Esto supone el regreso de Iván al tapiz y su reencuentro con Anatoli en París. Mr. Fish (Grigori Abrikosov), un manager corrupto, prepara el combate de revancha contra Raoul Le Boucher. Esta vez no dejará nada al azar. Paga a una cocotte para que corrompa al inocente Iván, que se entrega a una vida de champán y cabarets. En la víspera del combate más importante de su vida, Iván se lo encuentra borracho como una cuba. ¿Estará en condiciones, a pesar de haber caído en las inmundas simas de la degradación occidental, de vencer a su rival?

Cualquier parecido con la realidad…
Ya les decíamos que el luchador y el clown estaban basados en personas reales aunque, como tantas veces, cualquier parecido entre los personajes de ficción y sus contrapartes verídicos es pura coincidencia.

Aquí pueden ustedes ver al auténtico Iván Poddubny en acción:



También existió Raoul Le Boucher, su rival en la ficción. Y no hubo un Giuseppe Truzzi pero sí un Massimiliano Truzzi, propietario de varios circos en Rusia. Su hija Esterina (encarnada en la película por Kyunna Ignatova) fue una conocida ecuyère. Truzzi poseía circos en Odessa, Kiev, Rostov y Sebastopol. Para él trabajaron los hermanos Anatoli y Vladimir Durov, antes de su separación por celos profesionales. Para obtener más información sobre la estirpe de los Durov visiten
esta entrada de la Circopedia y permanezcan en la sintonía de Circo Méliès, donde en breve les dedicaremos una nota bibliográfica.

Borets i kloun (1957)
Mosfilm (URSS)
Dirección: Boris Barnet y Konstantin Yudin.
Guión: Nikolai Pogodin.
Intérpretes: Stanislav Chekan (Ivan Maximovich Poddubny), Alexander Mikhailov (Anatoli Leonidovich Durov), Iya Arepina (Mimí, la trapecista), Boris Petker (Giuseppe Truzzi, el director del circo), Kyunna Ignatova (su hija Esterina), Georgiy Vitsin (Enrico, el otro payaso), Anatoli Solovjov (Raoul Le Boucher), Grigori Abrikosov (Mr. Fish), L. Topchiyev (Orlando), Yuri Medvedev (Nikita, el amigo de Ivan), Stepan Kayukov (Vanya), Grigori Chpigel (Solomonsky), M. Kazakova (Alena), Polina Nyatko (la madre de Ivan), Tamara Loginova.
95 min. Color (Magicolor)


13 de octubre de 2009

Farsa en el koljós



Schastye (La felicidad, 1934), Aleksander Medvedkin

“Esta es la historia del infortunado Jmir, de su mujer-caballo Anna,
de su acaudalado vecino Foka, de un sacerdote y una monja…”

Aleksander Medvedkin debió de pensar que la educación de las masas era más factible por vía de la farsa que de la moralina y concibió esta Schastye que hoy les presentamos. Luego, el Estado dispuso que éste no era ése el camino adecuado y Medvedkin tuvo que conformarse con escribir al dictado. Esto al menos es lo que nos cuentan los que saben del asunto; entre ellos, el documentalista francés Chris Marker, responsable en buena medida de que la película haya llegado hasta nosotros.

Las fuentes de Schastye son rastreables: los cuentos populares, el teatro de Meyerhold, las viñetas satíricas y el slapstick desaforado de Keaton y Larry Semon. Veamos algunos ejemplos…

Jmir (Piotr Zinovyev) envidia a Foka. Lo espía a través de un agujerito en el muro que separa su pobre granja del jardín de su vecino. Las suculentas viandas vuelan hasta la boca de Foka por arte magia… Ya sabemos que la magia cinematográfica es, en primera instancia, el paso de manivela que patentaron Méliès y Chomón.

El sueño de Jmir: vivir como un zar. Anna (Yelena Yegorova) que lo envía a “buscar la felicidad” y le conmina a no regresar en tanto no la haya encontrado. La montaña que Jmir debe roturar con ayuda de su nuevo caballo. La granja en la noche: ilustración de un cuento infantil, con su luna de cuernos.


La mujer que se convierte en caballo cuando el auténtico caballo cae enfermo, el abuelo que muere estirando –literalmente- la pata en el jardín de Foka… Soldados uniformados hasta en la máscara. De Vsevolod Meyerhold proviene la estilización del trabajo de los actores.


Sacerdotes avaros, candados más grandes que los baúles que protegen, los hambrientos koljosianos, pies enormes, narices y barbas de pega… Caricaturas que nos traen a la memoria las ilustraciones del checo Josef Lada para “El bravo soldado Schwejck”.


Un apunte buñueliano: dos monjas con los hábitos transparentes que dejan ver sus senos.

Como en los cuentos, después de haber encontrado una fortuna y de que los demás –ejército, Iglesia, terratenientes y funcionarios del zar- la hayan esquilmado, después de haber construido su propio ataúd y de haber sido detenido antes de poder disponer de su vida, porque incluso su vida pertenece a sus amos… Después de todo esto, decíamos, como en los cuentos Jmir “fue azotado durante 33 años, fue fusilado en 12 frentes y le mataron 7 veces en los Cárpatos. Esto le hizo perder toda confianza en encontrar la felicidad”. Estas cartelas trazan la elipsis de la Rusia Zarista a la joven Unión Soviética del primer Plan Quinquenal.

La película está dedicada “hasta el último holgazán koljosiano” y estos hacen su aparición en el cuadro postrero. Anna se ha transformado en una trabajadora modelo, en una fiera con el tractor, en tanto que Jmir se ha convertido en un aguador indolente. Tampoco algunos granjeros han aceptado de buen grado la Revolución y prefieren permanecer al acecho, como buitres. Jmir es el encargado de vigilar el grano. Los famélicos holgazanes aprovechan su despiste para robar el granero, que se convierte en una especie de animal monstruoso. Jmir los persigue en una secuencia ejecutada y ritmada en el más puro estilo Keaton.

Jmir se convierte en un héroe al salvar a los caballos de un incendio provocado por el malvado Foka. Sus camaradas campesinos lo aclaman. Anna le acepta. Van a la ciudad a comprar un traje nuevo. A nosotros nos parece un traje de burgués, pero es mejor que sus harapos, de los que intenta deshacerse a toda costa. Como Chaplin en The Kid (El chico, 1920) con Jackie Coogan, el asunto parece imposible. Jmir no puede dejar atrás su pasado. Finalmente abandona la ropa en un descampado. Dos mendigos se pelean por ella.

Jmir y Anna ríen de buena gana. En esto debe consistir, nos cuenta el satírico Medvedkin, la felicidad.

Schastye (La felicidad, 1934)
Producción: Moskino Kombinat (URSS)
Guión y Dirección: Aleksander Medvedkin.
Intérpretes: Piotr Zinovyev (Jmir), Yelena Yegorova (Anna, su mujer), Vladislav Uspensky, Lidia Nenasheva, Nikolai Cherkasov, Mikhail Gipsi, Viktor Kulakov, V. Lavrentyev, G. Mirgorian.
95 min. Blanco y negro.


11 de octubre de 2009

La rueda loca



Chyortovo koleso (1926), Grigori Kozintsev y Leonid Trauberg

En el “Manifiesto del Excentrismo” se proclamaba el culto al parque de atracciones, al vértigo de la noria y al estruendo de la montaña rusa, “que enseñan a la nueva generación el ritmo de la época”. Kozintsev y Trauberg tienen oportunidad de fotografiar en movimiento su panfleto en Chyortovo koleso (1926), que se ha traducido habitualmente como “La rueda del diablo” pero que también podríamos trasladar por “La noria”.

Cuentan para esta película con un guión Adrian Piotrovsky basado en una novela reciente -la primera de corte realista- publicada por V. A. Kaverin. “Konets Khazy” es el relato de la infiltración en una cuadrilla de butroneros de un ex prisionero político, dispuesto a rescatar a su novia, que ha caído en las garras de la banda. La novia muere al confundirla un chulo con la prostituta que ayuda al protagonista. Los miembros de la banda son arrestados y el prisionero vuelve a la cárcel. Al parecer Kaverin realizó un extenso trabajo de documentación que incluía visitas a los juzgados, la revisión de algunas célebres causas criminales y la investigación en los archivos de la policía. Todo ello le sirvió para dotar de verosimilitud al ambiente criminal en que situaba su historia, tanto que al final del libro incluyó un pequeño diccionario del argot delictivo de Petrogrado.

Bien poca cosa de la trama de “Konets Khazy” conserva el guión de Chyortovo koleso. Para empezar, el prisionero político se convierte en un marinero potemkiniano. Los marineros del Aurora bajan a puerto con ganas de diversión. Se detienen ante un cartel que anuncia una feria: las atracciones incluyen dos mujeres en el alambre, haciendo ejercicios sincronizados, un augusto en un teatro y una rueda loca en la que el público se sienta para salir centrifugado. Cuando llegan los marineros entre una multitud popular, termina su número el payaso y sale un mago con turbante (el futuro director Sergei Gerasimov). Primero crea una especie de relámpagos de la nada, luego saca hámsters de la chistera y por último una colección completa de relojes. El marinero sube al escenario y, para regocijo de sus compañeros, de sus orificios faciales salen un cigarrillo y unas cerillas con las que el mago enciende un cigarrillo que se fuma a placer.

Luego, en la montaña –evidentemente- rusa, el marinero coincide en el cochecillo con una chica (Ludmila Semyonova). El vértigo les une. Se besan bajo los fuegos artificiales. Si a las doce de la noche no ha regresado tendrá problemas con el capitán, pero el tiempo pasa y la pareja se divierte ahora en la rueda del diablo. Kozintsev y Trauberg aprovechan el mecanismo para metaforizar el paso del tiempo que amenaza con separarlos. La rueda se convierte en la esfera de un reloj.

Tras ser maltratada por un carnicero (su padre o su marido) la chica lleva al marinero hasta sus cómplices. Él se deja enredar. Los de la banda utilizan a la pareja como vigilantes mientras cometen un robo. Vania se espanta cuando se entera de que han matado al hombre en cuya casa han entrado. Sigue bebiendo. La chica le busca y cuando por fin le encuentra viene el ejército al asalto del cuartel general de los gángsteres.

Nos interesa menos su argumento que la interpretación y la ambientación. La captación del marinero para la delincuencia se fragua ante una mesa de billar: la cámara está ligeramente elevada y no pretende mantener ningún eje de acción, simplemente privilegia el fondo de las bolas golpeadas y culmina con un inserto de una bola entrando en la tronera como metáfora de la captación del marinero. El enamoramiento está expresado por la yuxtaposición de breves tomas de un trapecista, la montaña rusa, la noria, el castillo de fuegos artificiales en un montaje vertiginoso. Los villanos son presentados en una galería de espejos deformantes. Y así.


Más evidentes son los efectos caleidoscópicos cuando el marinero se emborracha en un baile popular que, por el contrario, tiene sus mejores efectos en el contrapunto entre una coreografía incongruente –por perfectamente orquestada- y la particularísima idiosincrasia del baile. Probablemente la coreografía sea obra de Nokolai Foregger -que aparece acreditado en la película como actor-, artífice de un sistema de movimientos bautizado como la “Danza de las Máquinas”. Foregger propugnaba la incorporación al ballet del “ritmo del pavimento, el ruido de los motores automovilísticos y la grandeza de los rascacielos”.

Nada de ello extraña en esta película en la que todo está en función del movimiento espasmódico y el giro vertiginoso. Tampoco que el camarero de un restaurante popular se ponga a hacer malabares con los platos sin venir a cuento. Entonces. Cuando todo era posible.

Sr. Feliú

Chyortovo koleso (1926)
Producción: Leningradkino (URSS)
Dirección: Grigori Kozintsev y Leonid Trauberg.
Guión: Adrian Piotrovsky, basado en la novela “Konets Khazy”, de V. A. Kaverin.
Intérpretes: Ludmila Semyonova (la chica del Parque de Atracciones), Piotr Sobolevsky (Vania, el marinero), Sergei Gerasimov (el prestidigitador / el jefe de la banda), Emil Gal (Koko, un gángster), Sergei Martinson (el director de la orquesta), Andrei Kostrichkin (el del bombo), Nikolai Foregger, Yanina Zhejmo,
40 min (la versión recuperada). Blanco y negro.