26 de septiembre de 2010

La barraca de las figuras de cera




Spalovac mrtvol (El incinerador de cadáveres, 1969), Juraj Herz

La película comienza con una visita familiar a un zoo (la vida tras las rejas), presenta al matrimonio en un combate de boxeo (la violencia como espectáculo) y acompaña de nuevo a la familia al completo en una visita a una feria.


El burgués que es Karl Kopfrkingl (Rudolf Hrusínský) asiste con su sempiterna sonrisa y su familia a la diversión reglada de la feria: el tiro, los caballitos... Luego, su sonrisa se acentúa cuando propone a sus hijos entrar a ver algo que de verdad merezca la pena. Y lo que merece la pena son los horrores del gabinete de las figuras de cera, auténtica metáfora de esta película desasosegante y atroz. O sea, una película de humor negro… tal como lo entendía André Breton.


En la barraca de las figuras de cera la familia asiste a la puesta en escena de los crímenes más atroces por parte de los autómatas. Crímenes que Karl Kopfrkingl convertirá en realidad sin perder la sonrisa. El bueno de Kopfrkingl es un místico, un iluminado que se guía por las enseñanzas del budismo y sólo busca la liberación de todo sufrimiento de las almas de los fallecidos. En la Checoslovaquia bajo la amenaza nazi, Kopfrkingl ofrece a los jerarcas del Reich la “solución final” a fin de liberar de sus seculares padecimientos al pueblo hebreo. Y eso que la familia de su mujer tiene algún antecedente judío. Kopfrkingl sabe cuál es su misión y tiene los medios para ejecutarla.


También el rodaje de Spalovac mrtvol se vio interrumpido. Rudolf Hrusínský estuvo huido durante varios días hasta que decidió volver a Praga para retomar la película. Herz decidió entonces realizar un epílogo contemporáneo para su película: dos empleados del crematorio están sentados en un café charlando sobre el destino de Kopfrkingl, su antiguo jefe, cuando por la calle pasan los tanques rusos. Los cañonazos derriban el Museo. Entre los asistentes al desastre, el rostro siempre sonriente de Kopfrkingl.


La secuencia fue proyectada para el director de los estudios Barrandov, que desestimó su inclusión en la película. Herz piensa que probablemente fuera destruida.



Jirí Menzel, del que hemos comentado en Circo Méliès Rozmarné léto (1968) interpreta al nuevo empleado de Kopfrkingl. También él sufrió la entrada de los tanques rusos en Praga. Su película Skrivánci na niti (Alondras en el alambre), rodada en 1969 no pudo ser estrenada hasta 1990.





Spalovac mrtvol (El incinerador de cadáveres, 1969)
Producción: Filmové Studio Barrandov (CHE)
Director: Juraj Herz.
Guión: Juraj Herz y Ladislav Fuks, adapatado de su novela.
Intérepretes: Rudolf Hrusínský (Karl Kopfrkingl), Vlasta Chramostová (Lakmé), Jana Stehnová (Zina), Milos Vognic (Mili), Zora Bozinová (Reinkeova), Ilja Prachar (Reinke), Eduard Kohout (Bettleheim), Jirí Menzel (Dvorak), Míla Myslíková, Vladimír Mensík, Jirí Lír, Václav Stekl.
95 min. Blanco y negro.


3 comentarios:

angeluco10 dijo...

¿Qué película más extraña,no?.O,al menos,me ha resultado muy extraña la sinopsis.

Sr. Feliú dijo...

La película es bastante más extraña que nuestra sinopsis: una fantasía expresionista de un malsano que tira de espaldas.
Lo dicho, una hermosura, Sr. Feliú

El Abuelito dijo...

...esta la vim hace un millón de años, cuando aún estrenaban por estos pagos películas europeas de países lejanmos, aquellos días de cine club y medianía...