30 de abril de 2012

La funambulista que murió de amor



Elvira Madigan (Elvira Madigan, 1967), Bo Widerberg 

Elvira Madigan se llamaba en realidad Hedvig Antoinette Isabella Eleonora Jensen. Nació en 1867 en Alemania y era hija del propietario de unas cuadras de caballos danés y de la finlandesa Laura Cecilie Marie Olsen. Cuando su marido murió —o acaso antes, puesto que la vida sentimental de Laura parece bastante agitada— conoció a John A. Madigan, uno de los hijos del notorio artista estadounidense Henry P: Madigan, de extensa progenie. Cuando Hedvig tiene diez u once años ya trabaja en la carpa con su padrastro. Lo hace en el Circo de François Loisset donde realiza un número ecuestre a lomos de dos caballos. Hacia 1880 Laura y John Madigan a recorren Escandinavia con el circo que llevaba su apellido. Hedvig, conocida ya como Elvira Madigan, causa sensación como amazona y funambulista. 


Para saber más sobre la familia de Elvira pueden ustedes consultar la Circus Historical Society (www.circushistory.org). Para hacerse a la idea del último tramo de la trágica vida de Elvira, basta con que le echen un vistazo a Elvira Madigan, película sueca por la que la actriz Pia Degermark obtuvo el premio de interpretación en el Festival de Cannes. 


La cinta se centra en la escapada a Dinamarca de Elvira con el teniente Sixten Sparre (Thommy Berggren), que deja a atrás una mujer, dos hijos y su carrera en el ejército. Si al teniente lo declaran desertor, a Elvira la echan de menos en el circo. Sin ella, el circo Madigan es una ruina, declara el jefe de pista. No debió ser así porque estamos en 1889, John A. Madigan falleció en 1897 y su esposa siguió al frente de la carpa durante cinco años más, hasta que terminó vendiéndola a Henning Orlando, uno de los socios de la pareja. 

No volvemos a ver un circo, pero la imaginamos por las evocaciones de Elvira. Cuenta a su amado teniente que estuvo en París cuando niña, que tuvo una mala caída de un caballo y que identifica la guerra con en el olor a carne quemada, puesto que una bomba incendiaria cayó sobre la carpa y los animales murieron abrasados. 


En Dinamarca, los amantes se refugian en casa de una matrona (Cleo Jansen), que tiene problemas para encontrar su cuerda de tender la colada. Es que Elvira, añorante de sus días de circo, la ha cogida para tenderla entre dos árboles y caminar un rato por la cuerda floja, que es al tiempo añoranza de su vida pasada y metáfora de la presente. 


Porque Elvira y Sixten no han pensado en el futuro y muy pronto se encuentran sin una corona. Románticos a más no poder, vagabundean, corretean por un campo de anuncio de champú, pasan hambre hasta la extenuación, rehúsan volver a sus vidas convencionales y acaban suicidándose. No desvelamos nada porque un cartel al principio de la película pone a los espectadores sobre aviso. El mismo año de la muerte de la pareja, Johan Lindström Saxon compuso una balada en la que se da cuenta del suceso, como hicieron los periódicos de medio mundo. La historia ya había llamado la atención del cine sueco que realizó una versión de la misma en 1943 bajo la dirección de Ake Ohberg. 



Elvira Madigan (Elvira Madigan, 1967) 
Producción: Europa Film / Janco Film (SUE) 
Guión y Dirección: Bo Widerberg. Basada en la balada de “Elvira Madigan” de Johan Lindström Saxon. 
Intérpretes: Pia Degermark (Hedvig Jensen “Elvira Madigan”), Thommy Berggren (el teniente Sixten Sparre), Lennart Malmer (Kristoffer), Cleo Jensen (Cleo, la casera), Nina Widerberg (la hija de Cleo). 
91 min. Color (Eastmancolor)


2 comentarios:

angeluco10 dijo...

Un amor de película que acaba como deben acabar los amores de película.

Sr. Feliú dijo...

Gracias por su comentario y por su fidelidad, don angeluco. En breve recibirá usted el diploma de socio de honor de Circo Méliès que le garantiza una silla a pie de pista en todas las proyecciones de la carpa.

Reiteradas gracias