10 de abril de 2012

Ríe, payaso, ríe




Laugh Clown Laugh (Ríe, payaso, ríe, 1928), Herbert Brenon

Declamar! Mientras preso del delirio
no sé ya qué digo ni qué hago!
Y, sin embargo,... es necesario...
que te esfuerces!
¡Bah! ¿Eres o no un hombre?
¡Eres un Payaso!
Vistes la casaca y te enharinas la cara.
La gente paga y quiere reírse aquí
y, si Arlequín te levanta a Colombina,
¡ríe, Payaso, y todos aplaudirán!
Cambias en chanzas el dolor y llanto;
en burlas los sollozos...
¡Ríe, Payaso, de tu amor destrozado!
¡Ríe del dolor
que envenena tu corazón !

Este fragmento es el más conocido de la obra de Leoncavallo. Es el final del primer acto. Canio está destrozado. Acaba de escuchar a su mujer citarse con Silvio. Hundido, con el alma rota canta el aria “Vesti la Giubba”, que tantos tenores han elevado a obra de arte.


El mensaje de la letra no difiere en mucho del de la canción “Payaso” de Fernando Maldonado que hizo popular el cantante andaluz Bambino. Veamos:

En cofre de vulgar hipocresía/ante la gente oculto mi derrota/payaso con careta de alegría/pero tengo por dentro el alma rota//En la pista fatal de mi destino/una mala mujer cruzó el camino/soy comparsa que juego con mi vida/pero siento que mi alma está perdida//Payaso, soy un triste payaso/que oculto mi fracaso/con risas y alegrías/que me llenan de espanto//Payaso, soy un triste payaso/que en medio de la noche/me pierdo en la penumbra/con mi risa y mi llanto//No puedo soportar mi careta/ante el mundo estoy riendo/y dentro de mi pecho/mi corazón sufriendo.


Tito (Lon Chaney), un simpático saltimbanqui que alegra las monótonas vidas de los habitantes de pequeñas aldeas italianas se desplaza en su alegre carromato con Simon (Bernard Siegel), acordeonista y comparsa de Tito. Juntos tienen un espectáculo de payasos, muy apañado en vestuario y escenografía, en el que Tito cruza un cable en equilibrio.

 

Tito se encuentra una niña abandonada a orillas de un río y decide quedársela a pesar de las reticencias de Simon, que finalmente cede al enterarse de que Tito la ha bautizado como Simonetta en honor su amigo y compañero.


Han pasado los años. Simonetta (Loretta Young) es una bella joven, experta y grácil funambulista, a punto de hacer su estreno en la pista junto a Tito y Simon, que ahora trabajan en un circo con diferentes atracciones.


El circo está instalado cerca de la finca del conde Luigi Ravelli. La inocente muchacha —que quiere una rosa para lucirla en su pelo en el estreno—,se enreda con los alambres de la cerca, que forman parte de una telaraña mayor que quiere urdir el conde para conseguir el favor de la joven. La situación provocada al aparecer la prometida del conde produce un ataque de risa al aristócrata. Un ataque de risa que se convierte en convulsivo y que va a necesitar tratamiento médico.


Simon no está de acuerdo en que Simonetta se sume al acto, así que les abandona. Es en ese instante que Tito se percata de que lo que tienen ante sus ojos es una mujer.  Es un instante de gloria, de una alegría rota por la excepcional interpretación de Lon Chaney. Tito se adentra en una profunda depresión que va a necesitar cuidados médicos. 


Curiosamente, los dos acuden al mismo doctor, dos polos opuestos de la misma enfermedad —el amor— asomados al balcón sin saber que la mujer que puede curar sus males es, también, la misma y que está a punto de aparecer por la puerta.


Simonetta tiene que elegir entre las galanterías del conde o las divertidas payasadas de Flik, el nuevo nombre artístico de Tito. Pero es Tito el que tiene la elección más difícil, reír o llorar. The show must go on, así que el payaso con careta de alegría, pero por dentro el alma rota, prosigue su función rematándola con un excelente número en el que desciende a gran velocidad por un cable manteniéndose en equilibrio sobre la cabeza en una especie de patín.


Tito y Simon tienen un último ensayo. Tito está desbordado por los acontecimientos. No puede, no quiere aceptar la realidad —el es viejo, ella le ama— y anuncia entre carcajadas de locura, desde lo alto de su aparato de equilibrio, su propia muerte.


Con diferentes variantes esta imagen de payaso triste se ha vendo repitiendo desde que en 1926, Anders Wilhelm Sandberg, dirigiera Klovnen, conocida en España como La tragedia del payaso. Según Adrian, esta película se convierte en el estereotipo de muchas otras que adoptarán al payaso triste, atormentado por un amor imposible, como el protagonista de una historia que casi siempre acaba mal. 



Pero nosotros hemos encontrado varias películas anteriores a la danesa. Una de ellas es Merry-Go-Round (Los amores de un príncipe, 1923) de Erich von Stroheim y Rupert Julian. En esta película, además, encontramos por primera vez la gracieta del dedo perdido que tan bien realiza Lon Chaney en Laugh Clown Laugh. Otra es la deliciosa película de los albores de la revolución soviética, Molchi, grust... molchi! (1918) de Piotr Chardynin. No se conserva más que la primera parte y no sabemos su desenlace pero el payaso responde a nuestras demandas: Lorio, el payaso equilibrista violinista, vive su propio destino apurando el vaso hasta el final. Sufre en silencio. Una caída haciendo un difícil equilibrio sobre una torre de sillas (un equilibrio de cabeza mientras toca el violín) le deja impedido por lo que del circo pasan a músicos callejeros. Pola sigue resultando atractiva a pesar de sus harapos y los hombres continúan acosándola y ofreciéndola lujos a los que no puede negarse.


En muchas de ellas la canción, el tema de la película –aunque estas fuesen mudas– era de vital importancia. En Klovnen, el payaso Joe Higgins (Gösta Ekman) toma la concertina y comienza cantar la “Canción del Payaso”, que embelesa a cuantos la escuchan. Es un momento de pura magia, que Gösta Ekman interpreta con sencillez un puntín afectada y Sandberg retrata con habilidad. En Laugh Clown Laugh, un tema escrito especialmente para la película, que lleva el mismo nombre que esta, se convirtió en un éxito popular y Lon Chaney dejó escrito que se interpretase en su funeral. En la película rusa la canción que da título a la película dice, para variar,  así: 


Tristeza, aflicción, las esperanzas se fueron,/sin amigo, todo triste alrededor;/En la tranquilidad de la noche escucho los sollozos -/el gemido del alma sobre un amor roto…/Calla, tristeza, calla!/No toques viejas heridas,/cuentos de un amor querido/que no volverá nunca, nunca./Dormir el sueño eterno, adormecerse más rápido,/furtivamente dejarlo todo,/la vida fue una mala broma cruel,/no lamento despedirme de ella./Calla, tristeza, calla!/No toques viejas heridas,/cuentos de un amor querido/que no volverá nunca, nunca.


La barraca de losMonstruos (1924), una coproducción hispano-francesa, dirigida por Marcel L'Herbier, La Venenosa (1928), de Roger Lion, en la que un carablanca enamorado y no correspondido muere trágicamente después de besar a la mujer maldita, El fantasma yDoña Juanita, de Rafael Gil o Lafarándula (1935), de Antonio Momplet son algunos ejemplos de producciones españolas en las que esta imagen está presente. Otras que merecen entrar en este capítulo son Gycklarnas Afton (Noche de Circo,1953) de Ingmar Bergman —que vuelve a adentarse en el universo del clown en Larmar och gör sig till (En presencia de un clown, 1997)—, Quick (Quick, mi clown, 1932) de Robert Siodmak, también con un tema musical interesante, Leave'em laughing (1981) de Jackie Cooper e incluso la bollywoodiense Mera Naam Joker (My name is Joker, 1970) del hindú Raj Kapoor o la parte dedicada al circo de Invitationto the dance (1952), un magistral musical de Gene Kelly.


El payaso triste es una imagen que permanece en nuestro inconsciente y que aceptamos con naturalidad hasta darlo por hecho. Tanto que nos sorprendería encontrarnos a un payaso que no fuese infeliz fuera de la pista, al que no le atormentase un amor pederasta o una traición de clase. La vida es un teatro, una pista, una plaza llena de público al que hay que agradar y seguir divirtiendo. Ríe, payaso, tú eres el responsable.


Laugh Clown Laugh (Ríe, payaso, ríe, 1928)
Producción. MGM (EEUU)
Dirección: Herbert Brenon
Guión: Elizabeth Meehan sobre la obra de David Belasco y Tom Cushing.
Títulos: Joseph Farnham
Intérpretes: Lon Chaney (Tito/Flick), Loretta Young (Simonetta), Nils Asther (Count Luigi Ravelli),  Bernard Siegel (Simon), Cissy Fitzgerald (Giacinta), Gwen Lee (Lucretia).
Blanco y negro. 73 min.

2 comentarios:

angeluco10 dijo...

Hay artículos buenos y artículos malos pero también los hay de otra clase,ésos que te atrapan cuando los lees y te sientes en una nube y alrededor todo es magia y fantasía.
Éste es uno de ésos.
Muchas gracias.

Javi dijo...

Muchas gracias, Angeluco

Sus periódicas visitas nos honran y sus muestras de cariño nos conmueven. No sea tan benévolo con nosotros no vaya a ser que descuidemos nuestro empeño.

Agradecido de verdad