2 de octubre de 2014

El trapecista travestido



Mary (1931), Alfred Hitchcock

Hitchcock rodó Murder (Asesinato, 1930) en doble versión mediante el sistema de tomas alternativas. Rodaba una escena con los actores británicos y luego entraban en el plató los intérpretes germanos y rodaban en alemán la versión para aquel mercado. La película resultante se tituló Mary y en ella Alfred Abel interpreta al atildado actor sir John que en la primera encarna Herbert Marshall, Olga Tschechowa se hace cargo del papel de la también actriz Norah Baring y Ekkehard Arendt el de Fane, un trapecista que se siente especialmente cómodo en los papeles femeninos.



El personaje está, sin duda, inspirado en Barbette.  Las evoluciones en el trapecio volante son mínimas y se limitan a un ligero balanceo. Lo espectacular es la entrada en la pista, con un monumental penacho de plumas blancas y una capa imponente. Al despojarse de la capa, el cuerpo varonil aparece bajo las mallas, ceñido en un corpiño de pedrería.



Hitchcock —al igual que el trapecista travestido— sabe que su público no necesita de mayores pruebas de destreza ni proezas temerarias. Ya se lo ha ganado. Los rostros boquiabiertos se alzan hacia la cúpula.



Hemos llegado hasta aquí mediante un clásico argumento de whodunit. La policía descubre a Norah junto al cadáver de una compañera asesinada con un atizador. Es incapaz de explicar qué ocurrió y se niega a desvelar los motivos de la discusión que la tenían. Entre el jurado que la declara culpable y la condena a muerte se halla sir John, un insigne actor que está convencido de su inocencia. Mediante una argucia hamletiana, propone al actor que cree culpable que recite un papel en la obra que ha escrito. El papel es el de asesino y el último acto está en blanco.



Mary, la versión alemana, es considerablemente más corta que Murder y carece de buena parte del humor que impregna la original. Según relataba Hitchcock a Truffaut, aunque había ya trabajado en Alemania su alemán no era demasiado bueno y los intérpretes germanos se sentían incómodos con algunas propuestas del guión, así que se limitó a rodar las escenas de modo que se pudieran montar sin muchas complicaciones.




No obstante, la escena del trapecio cuenta con un desglose bastante parecido y las soluciones son similares. Hitchcock, que ha utilizado el monólogo interior mientras sir John se afeita ante el espejo y ha espiado con su cámara por las ventanas en la secuencia inicial como si fuera el James Stewart de Rear Window (La ventana indiscreta, 1954), resuelve esta escena de acuerdo con el modelo que E.A. Dupont definió en Varieté (1925) y que marcó a toda la generación de cineastas que se formaron en la última etapa del silente.



Mary (1931)
Producción: British International Pictures (GB)
Director: Alfred Hitchcock.
Guión: Georg C. Klaren, Herbert Juttke y Alma Reville, de la novela Enter Sir John de Helen Simpson y Clemence Dane.
Intérpretes: Alfred Abel (Sir John), Olga Tschechowa (Mary Baring), Paul Graetz (Bobby Brown), Lotte Stein (Bebe Brown), Ekkehard Arendt (Handel Fane), John Mylong-Münz (John Stuart), Louis Ralph (Bennet), Hermine Sterler (Miss Miller), Fritz Alberti, Else Schünzel, Julius Brandt.
78 min. Blanco y negro.


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