12 de diciembre de 2014

El Gran McGonigle


The Old Fashioned Way (1934), William Beaudine

The Old Fashioned Way nos ofrece la oportunidad de convivir con una compañía teatral de la vieja escuela, asistir a una de sus representaciones y conocer los modos y artes de su pícaro director, el Gran McGonigle. Quienes hayan seguido nuestras incursiones en las peripecias de las compañías de cómicos itinerantes –las de Los farsantes, Ukigusa, Vita da cani o Luci del varietà- comprobarán que en todas partes cuecen habas.


El Gran McGonigle es un empresario sin un duro, incapaz de pagar los billetes de tren en el que escapa de una pequeña ciudad hasta su siguiente destino. Cuando el galán y cantante (Jack Mulhall) le dice que si le da dos dólares para un billete se larga de la compañía, McGonigle afirma imperturbable que si tuviera esos dos dólares ya habría formado una compañía nueva. Para su suerte encuentra un billete de litera y se lo queda, lo que nos permite contemplar a Fields en uno de sus números clásicos –“The Pullman Sleeper”, de 1921-, en el que intenta encajar su inmensa humanidad en uno de esos nichos en los que se pernoctaba en los ferrocarriles estadounidenses.

Perseguido por el sheriff, McGonigle consigue llegar con su compañía a Bellefontaine. Allí se instala en una pensión donde vive la terrible aficionada Cleopatra Pepperday (Jan Duggan). McGonigle hace lo que puede por rehuirla hasta que se entera de que dispone de una cuantiosa fortuna. Por desgracia tiene también un adorable nieto (Baby LeRoy, la Némesis fieldsiana) y un prometido que no es otro que el sheriff de la ciudad. Estos giros argumentales proceden de Two Flaming Youths, con esa facilidad que tenía Fields para reciclar viejas tramas y exitosos números de sus días de gloria en Broadway.

La mano derecha de McGonigle es Marmaduke Gump. Se trata de Tammany Young, al que los que sigan el ciclo Fields verán siempre a la sombra del Gran Hombre, desde su encuentro en Sally of the Sawdust. Tammany Young había comenzado a principios de los años diez del pasado siglo con Griffith y Mack Sennett. Llegó a tener, junto a Fay Tincher, una serie propia -“Bill y Ethel”- en la que Tod Browning cargaba con los papeles secundarios. También figura en el reparto de The Mighty Barnum (El poderoso Barnum, 1934). Desgraciadamente falleció en 1936 antes de cumplir los cincuenta años, poco después de finalizar el rodaje de Poppy.

Entre los aliados de McGonigle, su hija Betty (Judith Allen) y un estudiante enamorado de ella que pretende dejar la vida regalada y dedicarse al teatro (Joe Morrison) y que pronto encuentra acomodo por deserción del galán titular. Por desgracia, su padre llega a la ciudad dispuesto a hacer regresar a su hijo al redil.

Todo augura un fracaso más, pero el anuncio de la presencia de la estrafalaria señorita Pepperday en el reparto ocasiona un lleno fenomenal en la sala y la mayor recaudación en la historia de la compañía del Gran McGonigle, agobiado no obstante por embargos varios y acusaciones de estafa

The Old Fashioned Way se hace acreedora de su título porque mientras esta trama tiene lugar entre cajas, en el escenario se desarrolla un completo drama en tropecientos cuadros titulado -¿casualmente?- “The Drunkard”, o sea, “El borracho”, “El trompas”-. Simon Louvish, el biógrafo de Fields, data esta obra anónima en 1844, dice que fue el primer drama americano en alcanzar las cien representaciones consecutivas y atribuye al mismísimo Phineas T. Barnum su exitosa reposición de 1853. Hermanos enamorados de la misma mujer, pérfidos canallas, muchachas repudiadas, hijos del engaño… En su rendición del caballero Cribbs Fields deja galopar su vena histriónica y su gusto por los modos arcaicos en lo que constituye un rendido homenaje al teatro de corte victoriano.

No contento con ello, en el fin de fiesta, el Gran McGonigle ejecuta el número de malabarismo que le ha hecho mundialmente famoso. Es nuestra mejor oportunidad de comprobar porqué Fields fue aclamado como el primer malabarista de su época y encabezó los carteles de las revistas de Ziegfeld.

The Old Fashioned Way (1934)
Producción: Paramount Pictures (EEUU)
Director: William Beaudine.
Guión: Jack Cunningham y Garnett Weston, basado en un argumento de Charles Bogle (W.C. Fields).
Intérpretes: W.C. Fields (The Great McGonigle / Squire Cribbs), Joe Morrison (Wally Livingston / William Dowton), Baby LeRoy (Albert Pepperday), Judith Allen (Betty McGonigle / Agnes Dowton), Jan Duggan (Cleopatra Pepperday), Tammany Young (Marmaduke Gump), Nora Cecil (Mrs. Wendelschaffer), Jack Mulhall (Dick Bronson), Samuel Ethridge (Bartley Neuville / Edward Middleton), Ruth Marion (Agatha Sprague / Mary Wilson), Richard Carle (el sheriff), Larry Grenier (Drover Stevens), William Blatchford, Jeffrey Williams, Donald Brown.
70 min. Blanco y negro.


Shocked and amazed


Esta revista es un auténtico homenaje a los espectáculos y exhibiciones de los Side Shows. En cada uno de sus números se nos presentan gigantes, enanos, faquires, deformes, chicas de hawai, momias, etc. En esta ocasión, D.B. Denholtz escribe un artículo titulado: "Fleas to meet you", una auténtica visita guiada que nos explica lo que eran los Circos de Pulgas, nos cuenta su historia y muchas anécdotas relacionadas con los circos de estas diminutas criaturas, artistas a la fuerza. Editada por James Taylor, Shocked and Amazed tiene su punto principal de distribución en la librería Atomic Books, una librería especializada en freaks y sideshows y otros asuntos de similar rareza.

TAYLOR, James
Shocked and Amazed
On & Off the Midway
Vol. #8
VV.AA.
Dolphin Moon Press-Baltimore, 2005
ISBN: 0-940475-09-X


6 de diciembre de 2014

Apasionadamente

Carnival Story (Apasionadamente, 1954), Kurt Neumann

APASIONADAMENTE es el título español de la película del director alemán Kurt Neumann, Carnival Story (1954). En ella podemos admirar a la guapa Anne Baxter (nieta del famoso arquitecto Frank Lloyd Wright) en el papel de Willie, una mujer desesperada, sin dinero, que quiere recomenzar su vida trabajando para una feria-circo americana en Alemania.


Willie (Anne Baxter) roba a Joe (Steve Cochran) la recaudación de una de las atracciones de la feria. Está hambrienta y lo primero que hace es comprarse un bocadillo. Joe, representante del circo y un chulo de primera, se da cuenta del hurto y después de una discusión, le ofrece a Willie un trabajo en la feria. Después de una ducha (Willie está sucia y quiere ducharse antes de compartir dormitorio con las otras chicas de la feria), donde se advierte la gran sensualidad de Anne Baxter, Joe y Willie comienzan su apasionada relación.



En la feria trabaja el Gran Colloni (Lyle Bettger), un acróbata que salta desde más de cuarenta metros a una piscina, que también se siente atraído por la joven y a la que ofrece trabajar junto a él en el arriesgado número. El día del estreno, en lo alto de la escalera, Frank Colloni le declara su amor y le pide matrimonio. Willie no le ama, se siente fatalmente atraída por Joe, que se aprovecha de la situación: "no dejaremos que una tontería como el matrimonio nos separe". Joe es un hombre sin escrúpulos, un auténtico chulo, capaz de lo peor, y provoca la muerte de Frank, roba el dinero a Willie y pretende chantajearla acusándola de la muerte de su marido. Pero menos mal que en la feria trabaja Groppo, un gigantón mudo que también siente por Willie una atracción especial…

Hay una versión de esta película en lengua alemana titulada Rummelplatz der Liebe (1954), con otros protagonistas. Kurt Neumann es el realizador de otras dos películas que forman parte de la colección Circo Melies: The Big Cage (1933), una película protagonizada por el beluario Clyde Beatty y Let´s sing again (1936). Neumann es el realizador de The Fly (1958), después de la cual el realizador se suicidó sin conocer el éxito de taquilla de esta película.

Carnival Story (Apasionadamente, 1954)
Producción: King Brothers Productions / Westia Film (EEUU)
Director: Kurt Neumann
Guión: Marcy Klauber & Charles Williams
Intérpretes: Anne Baxter (Willie), Steve Cochran (Joe Hammond), Lyle Bettger (Frank Colloni), George Nader (Bill Vines), Jay C. Flippen (Charley Grayson), Helene Stanley (Peggy), Ady Berber (Groppo).
95 min. Technicolor.

28 de noviembre de 2014

El Show de Ed Sullivan


Toast of the town - The Ed Sullivan Show (1948-1971)

Edward Vincent “Ed” Sullivan nació en 1901 en Harlem, en el seno de una familia irlandesa. Después de una temporada como boxeador, comenzó su profesión en los medios como comentarista deportivo. Sullivan tomó el relevo de Walter Winchel, el columnista más famoso de su época y experto en espectáculos, y se convirtió en columnista de teatro. La nueva columna de Sullivan, “Little Old New York”, se centraba en los espectáculos de Broadway y los chismes relacionados con el famoseo de la época. En 1933 escribe y participa en la película Mr. Broadway, un recorrido por el mundillo del espectáculo neoyorquino con él como anfitrión.

Ed alternaba su trabajo como columnista  con participaciones en programas de radio o animador de concursos de baile y pronto se convirtió en un exitoso cazatalentos, instalando su cuartel general en la sala El Morocco, el famoso night club de Manhattan de los sillones de piel de cebra azulados, donde se daban cita la flor y nata de los políticos, la alta sociedad y los artistas de Nueva York. 

En 1948, la CBS contrata a Ed Sullivan para hacer un programa semanal nocturno de variedades, “Toast of the Town”, que con el tiempo se acabó llamando The Ed Sullivan Show. El Show de Ed Sullivan estuvo en antena durante 23 años —es todavía record de permanencia de un programa de entretenimiento en la televisión americana— y cambió radicalmente el panorama de esta. El escenario de Ed Sullivan acogía todo tipo de actuaciones realizadas por asombrosos artistas, desde actuaciones de rock’n roll, música pop u ópera hasta números de circo y danza de todo tipo o piezas de Broadway, pasando por la política o los deportes.


Cómo consiguió Ed tal éxito en su Talk Show es todavía cuestión de controversia, pues su apariencia y su destreza con las presentaciones dejaba mucho que desear. En 1950, en el Times  hablaban de él de la siguiente manera: “He moves like a sleepwalker; his smile is that of a man sucking a lemon; his speech is frequently lost in a thicket of syntax; his eyes pop from their sockets or sink so deep in their bags that they seem to be peering up at the camera from the bottom of twin wells”. En todo caso, la revista concluía que “en vez de asustar a los niños, Ed encantaba a toda la familia”.


Lo que suplía esas carencias era su gran sentido del humor y la capacidad de reírse de si mismo. En cuanto tenía oportunidad participaba en los sketches de sus invitados o estaba presente mientras los imitadores se ensañaban con él. Podemos verle compartiendo una pieza con Lucille Ball y Desi Arnaz, metiéndose en una caja de espadas con el mago cómico Mack Ronet, charlando amigablemente con el ratoncito italiano Topo Gigio, haciendo una rutina de acrobacia con Gene Kelly, una pieza de piano a cuatro manos con Steve Allen, un dueto con Peter O’Toole o participando como partenaire —muchas veces un auténtico estirado carablanca— de cómicos como Jerry Lewis, Jack Benny, Joan Rivers, Phil Silvers, Alan King, Jimmy Durante y muchos otros.

En sus programas podemos disfrutar de una variedad de actos increíble. Una invasión del vaudeville y las variedades en el nuevo medio de comunicación que pronto acabaría convirtiéndose en el entretenimiento favorito del público y que seria precisamente la causa de la decadencia de estos formatos. Imitadores despiadados, todo tipo de cantantes, ventrílocuos, acróbatas, monologuistas, magos, cómicos, malabaristas, antipodistas, bailarines de claqué, de flamenco, de ballet, excéntricos, aerealistas, y todo tipo de artistas se mezclaban con presentadores de la radio, actores de éxito, big bands, grupos de música moderna, entrevistas o locuciones de autoestima patriótica de Eleanor Roosevelt.


Sullivan tenía un talento especial para reconocer los gustos del público y procuraba tener en su programa las mejores atracciones a cualquier precio y antes que nadie. Así consiguió, en 1964, la primera aparición de los Beatles en una televisión americana con un éxito sin precedentes, o en 1969, la presentación del primer single de The Jackson 5. De igual manera pasaron por su programa numerosos artistas afroamericanos, a los que tenía especial aprecio, como The Supremes, The Temptations o los Four Tops, así como los bailarines de claqué The Nicholas Brothers o el actor Bill Cosby. Los Rolling Stone, Bob Dylan, Buddy Holly, Elvis Presley, Ike & Tina Turner, Nat King Cole, Janis Joplin, Marvin Gaye, Roy Orbison, James Brown, Ella Fitzgerald y Sammy Davis, Louis Armstrong o The Doors también tuvieron un hueco en su escaleta con sabrosas anécdotas incluidas.


Hay varias recopilaciones del programa disponibles a través de la página oficial de su programa (www.edsullivan.com) y numerosas piezas en youtube en las que se puede apreciar la versatilidad del programa y su pujanza a lo largo de los años, desde el blanco y negro al color. En una recopilación temprana y no oficial de el Show de Ed Sullivan que he tenido la fortuna de encontrar, entre los diferentes actos me he topado con una pareja increíble de bailarines excéntricos, los españoles Elsa y Waldo. 


Elsa y Waldo
Este matrimonio de artistas, poco conocidos en su propia tierra, comenzó a trabajar alrededor de 1933 anunciados como “Elloise y Waldo Moll: ¡Los colosos!, Bailarines excéntricos”. Durante el breve tiempo de la II República española, a la que defendieron con armas en el Puente de los franceses, fueron elaborando el número, su desconcertante y minimalista baile excéntrico, un acto sutil de muecas y cuerpos de goma, que les haría codearse más tarde con Sammy Davis Jr., Jerry Lewis, Dorothy Lamour, Walt Disney, Marlene Dietrich, el príncipe Rainero y Edith Piaf, como nos cuenta nuestro amigo el mago Luis Boyano. Elsa y Waldo huyeron de la miseria de la derrota en España y establecieron su cuartel general en Nueva York, donde residieron durante cuarenta años, viajando por todo el mundo para realizar innumerables galas.



Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, en 1916, Waldo Moll, artista, bailarín, mimo de vida ajetreada y exitosa, murió en su casa de Madrid, el día 2 de agosto de 2002. Tuve la suerte de verle actuar hace tiempo en el Hebe o en el Club de Payasos cuando aún se resistía a aceptar que ya eran muchos años sobre el escenario. Quería enseñar su arte y lo hacía acompañado de Vivianne, la bailarina que le acompañó durante todos esos últimos años. Sus pantomimas tenían el sabor de lo verdadero y Waldo se emocionaba interpretándolas viviéndolas como si fuese la primera vez.

Cuando a Ed le gustaba algo no le importaba volver a programarlo. De esta manera, nuestra amiga, la trapecista Miss Mara tuvo la habilidad  de encandilar al presentador y  fue contratada por la productora media docena de veces. En la primera de ellas, Mara tiene un problema con el montaje y podemos ver a Ed Sullivan nervioso tratando de improvisar para disimular el fallo y al finalizar el número tenemos la oportunidad de ver a una jovencísima y tímida Mara huyendo de la entrevista y escapándose de la cámara.

Lo mismo sucedió con otros españoles como la familia Pompoff y Theddy, responsables de varias alocadas entradas  y el divertido y genial ventrílocuo Señor Wences con su inconfundible “S-all right? S-all right!” de Pedro —una cabeza metida en una caja— y la simpatía de Johnny, su original marioneta hecha con su propia mano, con el que se paseó por el teatro de Sullivan en numerosas ocasiones. El record lo ostentan el dúo de cómicos canadienses Wayne & Shuster con 67 intervenciones, seguido de cerca por la popular marioneta Topo Gigio y su famoso latiguillo “Eddie, kiss me good night”.


Ed Sullivan era alguien que amaba el espectáculo, el entertainment, por encima de todo. Se sentía a gusto siendo querido por los artistas y gozaba programando los mejores actos del momento y dando su primera oportunidad a jóvenes de indudable talento. Su programa es, en la actualidad,  una verdadera lección de historia y una oportunidad única de volver a disfrutar de grandes artistas.

24 de noviembre de 2014

Lanzador de cuchillos y falsificador


L'angelo bianco (1955), Raffaello Matarazzo

Donde menos se espera salta la liebre. ¿Quién nos iba a decir a nosotros que en mitad de un melodrama sobre la paternidad y el amor imposible nos íbamos a encontrar con un lanzador de cuchillos llamado Mario de la Torre?


Desde que en 1949 rodase Catene, Raffaello Matarazzo se convierte en el especialista en melodramas del cine italiano. Su serie de películas con Amedeo Nazzari e Yvonne Sanson son éxitos clamorosos de taquilla y labran la fortuna de la Titanus.


En 1951 Matarazzo realiza la tercera versión de un argumento que la productora ya había rodado durante la etapa silente y durante la guerra. Su título: I figli di nessuno (Los hijos de nadie). Se narra aquí la historia de Guido (Nazzari), un aristócrata enamorado de Luisa (Sanson), la hija del guardia de la cantera de Carrara. La condesa (Françoise Rosay) ve con malos ojos los amores de su hijo con una plebeya y, con la complicidad del malvado capataz (Folco Lulli) se las arregla para separarlos y hacer creer a la madre que su hijo ha muerto. Luisa, destrozada, ingresa en un convento y toma el nombre de sor Addolorata). Ignorante de su vástago, Guido se casa con una dama de su misma clase (Enrica Dyrell) y tiene una hija. Pero el chico escapa del internado y busca en Carrara a quien paga las facturas del colegio. El chico morirá a consecuencia de una explosión en la cantera y sor Addolorata y Guido se reunirán cuando sea ya demasiado tarde.


Pues bien, L’angelo bianco comienza en este punto preciso, con un montaje de imágenes que nos retrotraen a la película estrenada cuatro años antes. Lo que en I figli di nessuno eran apuntes de lucha de clases en torno a las condiciones de explotación en que viven los empleados de la cantera, se torna en esta segunda parte en puro delirio masoquista. Guido se separa de su mujer al comprender que sólo ha amado a Luisa. Al intentar huir de los abogados, Elena y su hija fallecen en un accidente marítimo. Guido es siquiera incapaz de quitarse la vida. Intenta volver al trabajo y, en una estación, ve en otro tren a una mujer idéntica a Luisa. Sin dudarlo un segundo, abandona el tren y sigue a esta doble escandalosa y procaz. Se llama Lina (de nuevo Sanson) y es artista de variedades.


Guido la abandona una y otra vez, y una y otra vez vuelve a ella, arrebatado hasta el extravío, febril. Mario de la Torre (Philippe Hersent), un compañero que actúa en la misma compañía de variedades que Lina como lanzador de cuchillos y, probablemente, su amante y explotador, la exhorta a aprovecharse del acaudalado aristócrata. Esa noche, ambos se rinden a las leyes del deseo. Pero, ay, el tal Mario de la Torre se dedica a distribuir moneda falsa aprovechando los trasiegos de la compañía, la policía descubre un maletín en la habitación de la artista y ella termina en la cárcel. Y, además, embarazada de Guido.


No les contamos más que seguro que ya no les quedan a ustedes pañuelos. Las escenas en los teatros tienen lugar entre bambalinas, así que no hay ocasión de comprobar la puntería de Mario de la Torre. Dos veces lo vemos ensayando y aunque, por la distancia, parece poco perito en tan difícil especialidad, cuando amenaza a Lina los cuchillos coadyuvan al ambiente ominoso.


L'angelo bianco (1955)
Producción: Titanus / Labor Films (IT)
Director: Raffaello Matarazzo.
Guión: Aldo De Benedetti, Raffaello Matarazzo, Giovanna Soria, Piero Pierotti.
Intérpretes: Amedeo Nazzari (Guido), Yvonne Sanson (Luisa / sor Addolorata / Lina), Enrica Dyrell (Elena), Alberto Farnese (Poldo), Flora Lillo (Flora), Philippe Hersent (Mario de la Torre), Nerio Bernardi (Rossi, el abogado), Virgilio Riento (Marini, el médico), Emilio Cigoli (el director de la prisión), Olga Solbelli.
100 min. Blanco y negro.

20 de noviembre de 2014

El Gabinete de Curiosidades de Miss Elsa


American Horror Story: FreakShow Temporada 4 (Ryan Murphy y Brad Falchuk , 2014)

Estoy acostumbrado a ver freaks. Tengo unos cuantos documentales, varias películas y muchos libros que cuentan su vida y costumbres. Conozco las peripecias de muchos de ellos, sus matrimonios por amor y por conveniencia y cómo se ganaban la vida en los sideshows americanos desde mediados del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX. Nunca me han dado miedo aunque muchos directores se empeñaran en ello. Al contrario, siempre me han parecido entrañables.


Pero he de reconocer que después de haber visto tan solo cinco episodios de la cuarta temporada de American Horror Story, esa tranquilidad y familiaridad se ha desvanecido y la inquietud y el desasosiego se han apoderado de mí por culpa de Twisty (John Carroll Lynch), un payaso asesino cuya sonrisa-máscara ya se me ha aparecido en alguno de mis sueños. No es de extrañar que Glenn Kohlberger, el presidente de Clowns of America International y Randy Christensen, "Oxford P. Nuts", presidente de la  World Clown Association, hayan protestado por la macabra imagen que acentúa el miedo irracional hacia los payasos.


American Horror Story es una serie creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk en 2011 para la cadena FX. Cada temporada es independiente, con personajes y escenarios diferentes, y una trama que comienza y acaba. Las tres primeras temporadas han transcurrido, respectivamente, en una mansión embrujada (Murder House), en un hospital psiquiátrico (Asylum) y en el ambiente de vudú y brujería de Nueva Orleans (Coven). La cuarta temporada, la que nos ocupa, transcurre en un pequeño pueblo de Florida donde tiene su cuartel general el espectáculo de freaks de la enigmática señorita Elsa (Jessica Lange), una artista de cabaret y sexo de la Alemania de Hitler.


Lo más interesante de este festival de terror es que algunos de sus protagonistas son auténticos freaks: la diminuta Jyoti Amge, la gigante Erika Ervin, la mujer mitad Rose Siggin, Drew Rin Varic, un pequeño actor que en la serie es conocido como Toulouse, en homenaje al genial pintor, Mat Fraser que actúa como Paul, "the Illustrated Seal" o Ben Woolf que interpreta a Meep.


A este elenco de malformaciones los creadores han añadido freaks de efectos especiales como las hermanas siamesas Bette and Dot, interpretadas las dos con mucho acierto por Sarah Paulson; Ethel, la mujer barbuda, tras la que se esconde la siempre inquietante Kathy Bates; Jimmy (Evan Peters) con pinzas de cangrejo en vez de dedos; Desiree Dupree (Angela Bassett ), la mujer de tres tetas; Dell Toledo (Michael Chiklis) que hace de forzudo; la actriz Naomi Grossman que interpreta a Pepper, un personaje similar a los pinheads (cabeza de alfiler) que aparecen en la película Freaks; y un personaje que viene del más allá, Edward Mordrake (Wes Bentley), el hombre de las dos caras. 


Entre Twisty, el traumatizado payaso asesino, y el jovencito millonario (Finn Whitrock), psicópata fascinado por Twisty, consiguen la dosis de miedo necesaria para engancharnos a la serie. Además, para enredar un poco más, dos personajes sin escrúpulos se infiltran en el elenco: Maggie Esmeralda (Emma Roberts) y Stanley (Denis O'Hare) —que se considera a si msmo un freak debido al exagerado tamaño de su pene—, empeñados en hacer negocio con los freaks, añadiendo sus cuerpos muertos al Museo de Curiosidades en el que colaboran. Si a esto añadimos que los diferentes capítulos se adentran más en el horror con flashbacks que nos explican la biografía de sus personajes principales, el éxito de esta cuarta entrega de AHS parece asegurada.

 
Otro punto a destacar de esta serie es la banda sonora, una colección de versiones de canciones famosas que son interpretadas por los protagonistas de AHS Freakshow. Así nos encontramos a Jessica Lange cantando "Life on Mars" de David Bowie o "Gods and Monsters" de Lana Del Rey y a la pareja de siamesas interpretando "Criminal" de Sarah Paulson. Algo que merece la pena ver, como muchos de los teaser —minirrelatos de terror que promocionan la serie— y los títulos de crédito que parecen inspirados en las extrañas criaturas de los hermanos Quay. Abajo encontrarán una nutrida lista de reproducción para ir abriendo boca.


American Horror Story: FreakShow Temporada 4 (2014)
Produccón: FX Televisión (EEUU)
Creación: Ryan Murphy y Brad Falchuk
Guión: James Wong y otros.  
Intérpretes Jessica Lange (Elsa Mars), Kathy Bates (Ethel Darling, la mujer barbuda), Angela Bassett (Desiree Dupree), Sarah Paulson (Bette y Dot Tattler, las hermanas siamesas ), Evan Peters (Jimmy Darling), Frances Conroy (Gloria Mott), Emma Roberts (Maggie Esmeralda), Denis O'Hare (Stanley), Michael Chiklis (Wendell Del Toledo),
Wes Bentley (Edward Mordrake), Finn Wittrock (Dandy Mott), John Carroll Lynch (Twisty, el payaso), Patti LaBelle (Nora, la mucama de Gloria), Jyoti Amge (Ma petite ), Naomi Grossman (Pepper), Matt Fraser (La Foca lustrada), Erika Ervin (Eva, la Amazona), Ben Woolf (Meep), Wes Bentley (Edward Mordrake), Rose Siggins (Suzi, la mujer mitad) y Drew Rin Varick (Toulouse)
Color. 60 min. x episodio.