9 de febrero de 2008

King of Jugglers


Cinquevalli, la primera gran estrella del mundo malabarista, nació en Polonia en 1859, pero pronto se movió a Berlín. Provenía de buena familia y sus padres querían que fuera sacerdote. A los 14 años de edad, se escapa con una troupe acrobática italiana dirigida por Giuseppe Chiese-Cinquevalli, de quien toma el nombre. A consecuencia de una caída desde el trapecio, decide ser malabarista. La mayoría de sus trucos son de su propia invención e incluían manipulación de bolas y palos de billar, sombreros, sombrillas, bolas de acero, maletas, sillas, cualquier objeto que no estuviese clavado al suelo.

Su mostacho, sus elegantes maneras, sus ajustados leotardos (popularizados por el trapecista de Toulouse Jules Leotard), cautivaban al público de finales del siglo XIX, unos espectadores sedientos de maravillas, curiosidades y atracciones que les evadieran de su duro día a día.

Por suerte, los primeros hombres de cine eran personas sensibles y buscaban entre los artistas de circo a los protagonistas de sus bobinas. Aquí tenemos, inmortalizado para siempre, al gran Cinquevalli, El Rey de los Malabaristas.

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