15 de abril de 2009

Monsieur Hulot


Les vacances de Monsieur Hulot (Las vacaciones de M. Hulot, 1953)
Mon oncle (Mi tío, 1958)
Trafic (Tráfico, 1971)

La silueta de Monsieur Hulot

Hulot es Tati. Un hallazgo genial contra el que luchó toda su vida.
Como Conan Doyle contra Sherlock Holmes. Durante muchos años se creyó que el detective de Baker Street había muerto, luchando contra el doctor Moriarty, en las cataratas de Riechenbach. Luego supimos que no; que quien verdaderamente había desaparecido allí era Conan Doyle, a manos de su creación. El doctor Watson se bastaba y sobraba para seguir narrando las hazañas deductivas de su amigo.
Tras el éxito de
Jour de fête, Tati recibe propuestas varias para realizar “François el cartero va a la ciudad”, “François en América”… Sin embargo, tiene una idea mejor.

En su camino hacia la destilación de la pantomima cinematográfica cuando ya nadie discute los logros del cine sonoro, busca un tipo más depurado, una silueta dibujada de un solo trazo, como en los geniales dibujos de Pierre Etaix que darán consistencia gráfica al bueno de Hulot. Un sombrerito absurdo, un paraguas, una gabardina recta, unos pantalones demasiado cortos bajo los que asoman unos calcetines de rayas y una pipa en la boca que le impide articular cualquier sonido inteligible.
No es una silueta estática. Al igual que James Cagney, Hulot jamás apoya los talones en el suelo. Su peculiar forma de caminar parece propulsarlo hacia delante como movido por un resorte.

Monsieur Hulot, perdido en la multitud
Aparte de su físico, poco sabemos de su vida. En su primera aparición, en Les vacances de Monsieur Hulot, ni siquiera le vemos. Es el conductor invisible de un cochecito inverosímil. Pero, como en Jour de fête, tarda en asomar su buen cuarto de hora. Cuando lo hace, perturba la tranquilidad de los veraneantes que pasaban plácidamente sus vacaciones en el hotelito de la playa. La tranquilidad y, por supuesto, el orden, cuyas diversas facetas encarnan las buenas familias burguesas de veraneantes. Tati monta el zoológico completo: el hombre de negocios para el que las vacaciones no existen, la inglesa excéntrica, el marido siempre a remolque de su mujer, el militar retirado… Por suerte, quedan los niños y sus travesuras. Y una muchacha tímida, que viene a visitar a unos parientes y que es la única que disfruta sin complejos de la playa, del baile de máscaras y de los enredos en que se mete este veraneante excéntrico.

En Mon oncle descubrimos que Monsieur Hulot vive en un barrio viejo, amenazado por la especulación inmobiliaria y el tráfico. Al otro lado de un muro semiderruido se encuentra la gran ciudad, con sus fábricas y sus suburbios con hotelitos familiares de quiero y no puedo. En uno de ellos reside su hermana, casada con Monsieur Arpel. Todos los días, Monsieur Hulot recoge a su sobrino del colegio y le acompaña hasta el proceloso mundo de la modernidad, plagado de peligros, como la arquitectura contemporánea, el diseño futurista o el tráfico.

Monsieur Hulot raramente es el centro de la acción. Muchas escenas se desarrollan en el chalé, en su ausencia. O, en el mejor de los casos, el intenta resolver el follón en que se ha metido, sin que el resto de los personajes adviertan sus maniobras.

Mon oncle le valió a Tati la Palma de Oro en Cannes y el Oscar a la mejor película extranjera, de modo que el rodaje de PlayTime se convirtió en una auténtica odisea, comenzando por la construcción de Tativille, el estudio en Joinville-le-Pont donde se rodaría toda la película. Los logros técnicos de Mon oncle –color, sonido, diseño de producción…- se afilan hasta lo indecible. Pero lo que más nos interesa aquí de PlayTime es que sirve a Tati para elaborar una teoría sobre la “democracia del gag”. Monsieur Hulot ya no es el protagonista, ni siquiera el origen, de los mismos. La producción en 70 mm. le permite distribuir los centros de atención por la pantalla, dejando libertad al espectador de seguir una u otra acción. Además, la ciudad contemporánea se puebla de una serie de falsos Hulot que nos invitan a desentendernos del supuesto protagonista.


Trafic es el epitafio de Monsieur Hulot, que no de Tati. El fracaso comercial de PlayTime obliga a su director a devolver al centro del ruedo a Monsieur Hulot. Elige para ello narrar las peripecias del inventor de una caravana multifuncional que debe viajar desde París hasta Holanda para presentar el vehículo en una feria de automóviles. Le acompañan una insufrible public relations –así, en inglés, pues éste es el idioma con el que se (in)comunica- y el conductor del camión, un tipo orondo y bonachón. Una vez más Tati reparte el protagonismo. No renuncia por ello a ser “autor” de pleno derecho. 

La película comenzó como una colaboración con el realizador holandés Bert Haanstra pero las diferencias creativas con Tati pusieron fin a la alianza. La debacle financiera fue tal que Tati consiguió embaucar a un equipo de televisión que iba a realizar un reportaje sobre el rodaje para que le consiguieran el negativo con el que rodar el accidente múltiple, una de las escenas más recordadas de la película. Oculto bajo el impermeable del guardia de tráfico se adivina claramente al propio director, que hace doblete, dejando por un momento el hábito de Monsieur Hulot y calándose la gorra. Es un paso más hacia la disolución del personaje.

La disolución de Monsieur Hulot
En Domicile conjugal (Domicilio conyugal, 1968) François Truffaut rinde un homenaje a Hulot. Mientras Antoine Doinel (Jean-Pierre Leaud) espera en la estación de metro la llegada del convoy una silueta hulotiana aparece en el andén. El falso Hulot está interpretado por Jacques Cottin, el responsable de vestuario de las películas de Tati. Falta la precisión mímica de Tati, pero sus deseos se han cumplido. Ya no se trata de la proliferación de sosias en sus propias películas. Monsieur Hulot es ya un contorno anónimo, independiente de su creador.

En los cuatro títulos que componen la serie de Monsieur Hulot el ritmo es plácido y endiablado al mismo tiempo, como en casi todas las películas de Tati. No hay escena sin su catarata de gags, pero rara vez provocan más que una sonrisa. Eso sí, la sonrisa se dibuja en nuestro rostro en los primeros compases y no se borra al final, aunque esté teñida de melancolía. Pasa con las películas de la serie de Hulot que a uno le gustaría quedarse a vivir en ellas; que no durasen hora y media o dos, si no que siguiesen indefinidamente. Una de sus virtudes, precisamente, es que cuando uno sale del cine (sucede menos en la televisión, cuyo poder hipnótico es reducido) descubre lo hulotiano que es el mundo… Todos tienen –tenemos- ese tic que nos define y nos pone en nuestro sitio. No somos Hulot, pero hemos aprendido a ver el mundo a través de su mirada.

Sr. Feliú

Les vacances de Monsieur Hulot (Las vacaciones de M. Hulot, 1953)
Poducción: Cady Films / Discina (FR)
Director: Jacques Tati.
Guión: Jacques Tati y Henri Marquet.
Intérpretes: Jacques Tati (Monsieur Hulot), Nathalie Pascaud (Martine), Louis Perrault (Fred), Micheline Rolla (la tía), Valentine Camax (la señora inglesa), André Dubois (el comandante), Lucien Frégis (el dueño del hotel), Raymond Carl (el camarero gruñón), René Lacourt, Marguerite Gérard, Suzy Willy, Michèle Brabo, Georges Adlin.
85 min. Blanco y negro.

Mon oncle (Mi tío, 1958)
Producción: Specta Films / Alter / Gray Film (FR) / Film del Centauro (IT)
Director: Jacques Tati.
Guión: Jacques Tati, con la colaboración de Jean L'Hôte y Jacques Lagrange.
Intérpretes: Jacques Tati (Monsieur Hulot), Alain Bécourt (Gerard Arpel), Jean-Pierre Zola (Charles Arpel), Adrienne Servantie (Madame Arpel), Lucien Frégis (Monsieur Pichard), Betty Schneider (Betty), Jean-François Martial (Walter), Dominique Marie (la vecina), Yvonne Arnaud (Georgette), Adelaide Danieli (Madame Pichard), Régis Fontenay, Claude Badolle, Max Martel, Nicolas Bataille.
120 min. Eastmancolor.

Trafic (Tráfico, 1971)
Poducción: Les Films Corona (FR) / Gibe Films (IT) / selenia Films (IT)
Director: Jacques Tati.
Guión: Jacques Tati con la colaboración de Jacques Lagrange.
Intérpretes: Jacques Tati (Monsieur Hulot), Marcel Fraval (el conductor del camión), Maria Kimberly (Maria), Honoré Bostel (Director de ALTRA), François Maisongrosse (François), Tony Knepper (el mecánico), Franco Ressel, Mario Zanuelli.
96 min. Eastmancolor.


5 comentarios:

El Abuelito dijo...

Fantástico informe, dan ganas de revisar una vez más los títulos comentados...

Sr. Feliú dijo...

Venerable Abuelito:
Este loco abril hay una retrospectiva completa en la carpa. Todavía nos quedan por repasar las películas de su última etapa, los cortometrajes y algunas rarezas.
Nos prometimos ya hace tiempo realizar una integral de estas, cada tanto. Al inconmensurable -y paradójicamente abarcable Tati- le seguirán otros, no lo dude.
Sus aplicados nietos le agradecen la visita.

Cuchufletas en Vinagre dijo...

Gracias, gracias, gracias

No conocía a Tati, pero su insistencia en hablar de él han tenido como consecuencia mi primer acercamiento al Sr. Hulot.

Hoy le he puesto "Mon Oncle" a mi mejor amigo, que tiene la asombrosa capacidad de dormirse en los 10 minutos de todas las películas -hecho demostrado una vez por semana desde hace 8 años- ¡Y no se ha dormido! Le ha encantado, y me ha hecho prometerle que mañana le enseño más películas del Sr. Hulot.

Sr. Feliú dijo...

¡Viva la insistencia! ¡Viva Hulot! ¡Vivan las amistades que duran ocho años! Y nosotros que lo veamos...

quique dijo...

Completisima informacion sobre este genio loco, cotidiano como ninguno, imagino que ya conoceran la noticia de su nueva pelicula (bueno solo a mendias) L’Illusionniste de Sylvain Chomet, bueno pueden ver algo en nuestro humilde blog, gracias a Hulot, gracias a Melies, gracias a vosotros....