2 de noviembre de 2009

El marido de la mujer barbuda




La donna scimmia / Le mari de la femme à barbe (Se acabó el negocio, 1963), Marco Ferreri

La versión alternativa
Esto de la vida nómada tiene la ventaja de que uno entra un día en un cine de pueblo pensando que esa película ya la ha visto y se encuentra con una cosa totalmente distinta. Nos ha pasado con la versión francesa de La donna scimmia de la que ya les hablamos hace tiempo. Le mari de la femme à barbe sigue la versión no censurada punto por punto y, cuando lleva 75 minutos, da un vuelco argumental. No es que el productor francés amputase el final, es que hay un puñado de escenas absolutamente distintas que cubren el último cuarto de hora de proyección.

La cosa se violenta en el punto en que María queda embarazada. En
La donna scimmia había una propuesta de aborto, la muerte de la madre y el hijo en el parto, la venta de los cadáveres embalsamados a un museo y la posterior exhibición de las momias. ¿Lo recuerdan? Cómo olvidarlo, ¿verdad?

En Le mari de la femme à barbe el bebé nace sin pelo y María (Annie Girardot) empieza a perderlo. Se siente como desnuda. Antonio (Ugo Tognazzi) argumenta que rascando bien -¿con piedra pómez?- en breve estará como siempre. Pero no. Tanto en el convento donde viven de caridad como cuando intenta denunciar al hospital recibe el mismo consejo:
-Trabaje usted.

Antonio se indigna. Lleva treinta años trabajando. Pero cuando un conocido le ofrece volver al negocio con una familia de enanos no se decide.
-¿Qué saben hacer?
-Nada. Son fenómenos.

Le mari de la femme termina en el puerto de Marsella. Antonio tiene un trabajo digno con el que mantiene a su mujer y a su hijo. De vez en cuando echa una ojeada a la sección de espectáculos del “France Soir” pero en París ya nadie se acuerda de ellos.

La versión censurada
En Italia La donna scimmia se estrenó sin las dos últimas secuencias. El corte de este tramo final –se quejaba Ferreri- convertía la fábula moral que él y Azcona habían concebido en un folletón romántico con muerte de la heroína incluida.

Ya estaban hechos el guionista español y el director italiano a estos apaños.
El cochecito, su última película española, sufrió también los embates censoriales y sólo llegó a las pantallas después de que rodasen una escena más en la que don Anselmo (Pepe Isbert) llama arrepentido a su familia para decirles que la sopa tiene más matarratas que fideos.


La donna scimmia / Le mari de la femme à barbe (Se acabó el negocio, 1963)
Producción: Champion (IT) / Les Films Marceau-Cocinor (FR)
Director: Marco Ferreri.
Guión: Rafael Azcona y Marco Ferreri.
Intérpretes: Ugo Tognazzi (Antonio Focaccia), Annie Girardot (María), Achille Majeroni (Majoroni), Filippo Pompa Marcelli (Bruno), Ermelinda De Felice (la hermana Furgonicino), Antonio Altovoti (Antonio), Elvira Paolini, Eva Belami, Ugo Rossi.
100 min. (la versión completa) / 90 min. (la versión censurada). Blanco y negro.


2 comentarios:

El Abuelito dijo...

Entonces, los finales de la Mujer Simio, ¿pueden ser tres? El auténtico, con barraca de feria post-mortem; el censurado, como dulce esposa sin pelo de un estibador del puerto, y este otro con secuencia de enanos incluidos?

Respecto al Cochecito, yo conoizco dos: uno en que Isbert ve como sacan los cadávers de sus familiares de la casa, en camillas cubiertas de las que solo sobresalen sus brazos retorcidos, y otro más pío en el que de una forma tan inusitada como estúpida, él confiesa haber puesto el veneno en la olla y su hijo Pedro Porcel le perdona por teléfono y todos contentos... Y de "El inquilino" de Nives Conde -que vi hace un milenio y que no hay manera de volver a ver- recuerdo también dos: uno en que Fernán Gómez se mudaba con su familia al Barrio La Esperanza, repleto de Vpo´s prporcionadas por el Régimen a los obreros, y otro en que F. G. acababa en la calñle, viviendo en un rincón con sus muebles, su familia y sus trastos... Esto de los finales múltiples es asunto en el que valdría la pena detenerse un día. Por cierto, ¿existe, se perdió -o ni siquiera llegó a rodarse- el final no censurado de "Los juves, milagro"?

Sr. Feliú dijo...

Venerado Abuelito:
¡3 finales 3!
a) el completo, con barraca,
b) el censurado en Italia y acaso en España, en el que se suprimía la venta de los cadáveres y la barraca, asumiendo que la mujer mona habría muerto durante el parto, y
c) el de esta versión francesa, que incluye la escena de los enanos, Annie Girardot con la tartera y Tognazzi de estibador.

Tanto los finales alternativos de "El verdugo", como los de "El inquilino" son los que usted menciona.

En cuanto a "Los jueves, milagro" no tengo claro que se rodara. En la sinopsis presentada a Censura hay un giro final en que el prestidigitador que se aprovecha de unos y otros “podría ser” San Dimas. “En realidad –escribe Ferrán Alberich- se trata de una treta de guionista, una pirueta final para sorpresa de todos, personajes y espectadores que, tras creer todo el tiempo que se encontraban ante el timador que propone la primera sinopsis, se encuentran de pronto ante una broma celestial”.
En una espiral delirante provocada por las sucesivas correcciones, sugerencias y presiones censoriales, el timador resulta ser el verdadero San Dimas desde su primera aparición: se realizan nuevas tomas de las curaciones meses después de finalizado el rodaje y se rueda una escena en la que se enmarca la acción para demostrar que todo ha sido un sueño. Esta escena es uno de los cambios propuestos por la Dirección General en octubre de 1957, una vez finalizado el rodaje: “todo el contenido de la película debe ser fruto de la fantasía desbordada, durante una siesta veraniega, del dueño del balneario, quien al despertar y referir el sueño a sus amigos, reprueba aquella farsa cómico-burlesca”. Una vez rodada y montada dicha secuencia la productora argumenta que crea aún más confusión y queda definitivamente descartada, centrándose entonces las discusiones de Berlanga con su censor de cabecera en la alteración de los diálogos durante el nuevo doblaje.
En la versión novelada, aparecida en "El Club de la Sonrisa" de la editorial Taurus, figuran algunos diálogos alterados posteriormente por la Censura. Cuando don José (José Isbert) se aparece por primera vez a Mauro, el largo discurso escrito por el maestro (Paolo Stoppa) contiene un párrafo censurado:
—Deberéis practicar mi culto y rezar por la conversión de Rusia y países satélites. ¡Oh!... En verdad os digo que mi corazón se hinchará de gozo si aquí mismo, precisamente en estos terrenos, la fe del pueblo español, siempre a la vanguardia de la cristiandad, hace erigir un santuario que será puesto bajo mi advocación.

Ya sabe usted que Berlanga propuso que el dominico que actuaba como asesor eclesiástico figurase como coguionista.

Reciba un ósculo(censurado) de sus nietos