5 de octubre de 2015

The Mysterious Boys, esta noche en Le Sexy



Salut l'artiste / L'idolo della città (¡Qué vida la del artista!, 1973), Yves Robert

Nicolas (Marcello Mastroianni) y Clément (Jean Rochefort) actúan en el cabaret Le Sexy como el dúo de transformistas “The Mysterious Boys”. Es su último compromiso del día, después de haber hecho uno como figurante sin frase una escenita de relleno en una película y el otro un spot de cigarrillos, de doblar una película de dibujos animados y de interpretar a dos policías acribillados en una obrita policiaca de ambiente alcaponesco.


El estajanovismo ha minado el entusiasmo de Clément, que decide dejar la profesión y dedicarse al lucrativo negocio de la promoción de pasta en grandes superficies. Pero Nicolas Montei, a pesar de su complicadísima vida sentimental y familiar, aún mantiene viva la llama de la ilusión por el oficio. Esta doble línea argumental proporciona a Salut l'artiste un tono agridulce, de comedia dramática, ungida de una melancolía que Mastroianni modula sin esfuerzo.


Nicolas Montei sigue adelante a pesar de que su hijo adolescente (Dominique De Keuchel) roba en una tienda de cámaras fotográficas y se fuga de casa, de que su primera mujer (Carla Gravina) mantenga un idilio con un extraño y de que su actual compañera (Françoise Fabian) esté harta de sus mentiras y sus inseguridades. En un momento –escena obligatoria en estas cintas protagonizadas por gentes del oficio- le acusará de fingir siempre, de no saber qué es verdad, ni qué, mentira.


Yves Robert coloca una y otra vez a Mastroianni ante el espejo, buscando respuestas en el rostro cansado que le mira desde el azogue. También, como el director de una tragedia de Racine que Nicolas nunca llegará a estrenar, le obliga a ponerse y quitarse el bigote postizo, a teñirse el pelo, a caracterizarse… Y, claro, la apoteosis de la metamorfosis es el número de transformismo en el que, alternativamente, los dos amigos se convierten en agentes de la policía montada del Canadá, cardenales o pierrots.


Para ejecutar estas operaciones se valen de una mesa de magia. Vestidos de rigurosa etiqueta –chaqué, bastón, chistera, pajarita blanca…- desvelan accidentalmente la trampa y el cartón del truco del conejo en la chistera. Es cuando intentan reparar el mecanismo que la mesita, con su tapete de terciopelo escarlata, les sirve de escondite para las trasformaciones, ejecutadas mediante el primitivo sistema mélièsiano del “truco por sustitución”.


Los desganados aplausos del público serán su única recompensa, porque el empresario (Max Vialle) tiene que pagar impuestos, derechos de autor, músicos y, sobre todo a las stripteuses, que son el plato fuerte de Le Sexy.


En breve volveremos con Mastroianni. Es una amenaza.


Salut l'artiste / L'idolo della città (¡Qué vida la del artista!, 1973),
Producción: Les Productions de la Guéville / Gaumont International (FR) / Euro International Film (IT)
Director: Yves Robert.
Guión: Yves Robert, Jean-Loup Dabadie.
Intérpretes: Marcello Mastroianni (Nicolas Montei), Jean Rochefort (Clément Chamfort), Françoise Fabian (Peggy), Carla Gravina (Elisabeth Montei), Evelyne Buyle (Arlette), Bernadette Robert (Rose, la mujer de Clément), Max Vialle (el dueño del cabaret), Dominique De Keuchel (el hijo de Montei), Henri-Jacques Huet, Lise, Sylvie Joly, Hélène Vallier, Betty Beckers, Lucienne Legrand, Simone Paris, Elizabeth Teissier.
96 min. Color (Eastmancolor)