12 de mayo de 2010

Paco España y los enanitos rejoneadores contra la Carmen de Merimée



La Carmen (1976), Julio Diamante

Igual llegan a cien las Cármenes que han llegado a la pantalla. Y en España todas con el prurito de no ser la de Merimée. Julio Diamante transplanta a la cigarrera al mundo del flamenco contemporáneo. La Carmen –así, con artículo- (Sara Lezana) es una bailaora que realiza el recorrido desde los espectáculos de carpa hasta el teatro legítimo. Diamante, buen conocedor del flamenco, trufa la película con las actuaciones de los cantaores Enrique Morente y El Agujetas, los guitarristas Enrique de Melchor y Pepe de Lucía y una lección de baile por Enrique El Cojo. Los fondos musicales corren a cargo de Manolo Sanlucar y su guitarra.


De este trabajo de adaptación sale una Carmen hija de su tiempo, en la que se acentúan los rasgos feministas de la mujer española de rompe y rasga. Cuando José (Julián Mateos) le dice que no quiere compartirla con El Morao (Rafael de Córdova), Carmen le suelta:
-Yo me comparto sola.


También se exasperan los rasgos más tópicos de la historia -el torero triunfador (Palomo Linares), la extranjera en busca de machos latinos (Yelena Samarina)…- probablemente con la intención de subvertirlos, aunque la operación se quede a medio camino y no satisfaga ni a los amantes de lo clásico ni a los amigos de la renovación.


De esta Carmen lo que más nos interesa es el prólogo. El momento en el que José y Carmen se conocen. Él está haciendo la mili y acude con un grupo de compañeros a la feria donde echan unas monedas a la máquina del horóscopo, montan en la noria y en el tren de la bruja, y prueban su puntería en una caseta de tiro con una decoración sublime.


En una carpa, números de variedades. El espectáculo se anuncia como “Circo Chino” a imitación del archipopular “Teatro Chino de Manolita Chen”. La esencia es la misma: una carpa, seis funciones diarias, de cuatro de la tarde a cuatro de la mañana, transformismo, bombillas de colores, carne femenina y mucha chunga con un público cómplice.


En La Carmen podemos ver una actuación completa de Paco España, célebre transformista, que por aquellos años triunfaba en el Gay Club de Madrid con el tema “La Tomate”. Cuando rueda La Carmen Paco España está a punto de alcanzar su cenit como artista “legítimo” con su participación en la comedia musical de Antonio D. Olano y Juan Pardo “Madrid, pecado mortal” y su intervención en la película de Olea Un hombre llamado Flor de Otoño (1978).

En el cartel también se anuncian Eva Ricard –suponemos que vedette- y el ballet Star. Pero el número fuerte es la actuación de La Carmen con sus mamberos –unos rumberos maquillados de color chocolate- y cuatro enanos ataviados de toreros. Son éstos, miembros de la troupe conocida como “los enanitos rejoneadores”, que acompañaba por entonces a Manuel Pérez Luque “El Chino Torero”.

Lo que se apunta como esperpento no llega a cuajar. O esa es, al menos, la sensación que nos ha producido esta Carmen que no es la de Merimée pero tampoco deja de serlo.



La Carmen (1976)
Producción: Isaac Hernández (ES)
Director: Julio Diamante.
Guión: Julio Diamante y Elena Sáez, inspirado en la Carmen de Prosper Merimée.
Intérpretes: Julián Mateos (José), Sara Lezana (Carmen), Rafael de Córdova (El Morao), Carlos Mendy (Jiménez), Xan das Bolas (el padre de José), Yelena Samarina (la extranjera), José Nieto (el duelo del tablao), Guillermo Montesinos (un soldado), Paco España, Enrique Morente, El Agujetas, Enrique de Melchor, Pepe de Lucía, Enrique “El Cojo”, Martín Jíménez “El Bizco” y el torero Sebastián Palomo Linares.
103 min. Color (Eastmancolor)


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