13 de mayo de 2013

El optimismo nos salvará de la crisis





Sing As We Go! (1934), Basil Dean

Gracie Platt (Gracie Fields) trabaja en una factoría textil de Lancashire que se va al garete debido a la crisis económica. Hugh Philips (John Loder), el gerente, intenta conseguir que sir William Upton  le conceda la fabricación de una nueva seda sintética, pero mientras esto ocurra (o no) la fábrica echa el cierre.


Siguiendo las pautas marcadas por los gobiernos de toda laya y época, en lugar de recibir una compensación o un subsidio y poder buscar un empleo en su especialidad, se ve empujada al emprendimiento.


Después de un intento infructuoso de emplearse como doncella en una casa de huéspedes de Blackpool, Gracie se apunta a un concurso de belleza, donde hace amistad con miss Londres, Phyllis Logan (Dorothy Hyson). Gracias a ella encuentra alojamiento en casa de Madame Osiris (Maire O'Neill), una adivina a la que Gracie se ofrece a sustituir cuando tiene que ausentarse de la consulta.


En el parque de atracciones de Blackpool desempeña toda clase de trabajos: canta hasta la afonía las canciones de una pareja de compositores llamados Ritz y Fingelstein, se exhibe como “la mujer araña” en la barraca del “Gran Maestro” (Arthur Sinclair), hace de asistente del mago en el número de la “dama escamoteada”, arruina el espectáculo del Salvaje Oeste y es perseguida por un bobby patoso (Stanley Halloway) por todas las atracciones del parque.


Entre tanto, Hugh y Phyllis se han conocido y se han enamorado. A él no le hace mucha gracia que ella participe en el concurso de belleza, pero no tiene más remedio que aguantarse. Aun así, Gracie, que ha bebido más de la cuenta, arruinará el acto donde se elige la ganadora y un número de natación sincronizada que tiene lugar en el Tower Ballroom.


Durante esta escena, podemos contemplar a un elefante telefonista, otro que imita a Charlot, equilibristas, caballos y una buena muestra de números circenses que no aportan nada al desarrollo de la historia pero que proporcionan una información documental de primera mano sobre el circo en Gran Bretaña en la primera mitad de los años treinta del pasado siglo.


El final feliz está garantizado y, como si de una película soviética se tratara, los trabajadores, encabezados por Gracie, vuelven a cantar “Sing As We Go!” mientras la maquinaria se pone de nuevo en funcionamiento. Porque la película rezuma un optimismo a prueba de bombas y, el dinamismo y el humor llano de Gracie Fields encuentran un fondo de lo más adecuado en el parque de atracciones de Blackpool.


Ambientada por el dramaturgo y novelista J.B. Priestley en un entorno de clase obrera, la lucha de clases no asoma por aquí en ningún momento. Hugh Philips es un empresario preocupado por los empleados y estos no tienen la más mínima intención de echarle en cara que no reinvirtiera en la empresa en vez de liquidar beneficios cuando los había. Según Basil Dean, el optimismo es el antídoto definitivo contra la crisis.

La aplicación de la receta, aquí:


Sing As We Go! (1934)
Producción: Associated Talking Pictures – ATP (GB)
Director: Basil Dean.
Guión: J.B. Priestley.
Intérpretes: Gracie Fields (Grace Platt), John Loder (Hugh Phillips), Dorothy Hyson (Phyllis), Stanley Holloway (el policía), Frank Pettingell (Tío Murgatroyd), Lawrence Grossmith Sir William Upton), Morris Harvey (el cowboy), Arthur Sinclair (El Gran Maestro), Maire O'Neill (Madame Osiris), Ben Field (Nobby), Olive Sloane (Violet), Margaret Yarde (Mrs. Clotty), Evelyn Roberts (Mrs. Parkinson), Norman Walker (Hezikiah).
75 min. Blanco y negro.

1 comentario:

angeluco10 dijo...

Ése es el trabajo del cine,¿no?.Hacernos olvidar nuestros problemas y pasar un rato ameno y divertido.