La
beauté du diable (La
belleza del diablo, 1950), René Clair
En un pequeño principado italiano, a
principios del siglo XVIII, el profesor Fausto (Michel Simon) lleva cincuenta
años buscando el secreto alquímico que le permita transformar el material más innoble
en oro. En aras de su investigación ha olvidado la vida y los placeres que
ofrece. Pero el final se aproxima y el diablo envía a Mefistófeles (Gérard
Phillipe) a cerrar con él el clásico trato: su alma a cambio de convertir en
realidad sus deseos.
Como la historia se ha contado mil veces
—Clair y Salacrou, barajan al menos las dos versiones de Goethe, la de
Christopher Marlowe, la ópera de Charles Gounod y la película de Murnau— el
director decide buscarle una vuelta original. Para la ocasión un joven y
apuesto Mefistófeles intercambia su cuerpo con el del anciano Fausto. Además,
no le hace firmar el pacto, sino que decide dejar que lo haga por voluntad
propia. De este modo, La beauté du diable
se convierte en un duelo entre Fausto y Mefistófeles que terminará
convirtiéndose en la tragedia del servidor de Lucifer.
Clair está más preocupado por las
posibilidades que le brinda el argumento de la alquimia para esbozar una
metáfora de la sociedad contemporánea, acogotada por la amenaza atómica.
Bien poco pinta entonces en la trama Margarita
(Nicole Besnard), una joven zíngara que recorre los caminos del principado en
su carromato y se gana la vida diciendo la buenaventura y exhibiendo a sus
perros amaestrados.
Es por eso que hemos proyectado la película en
la carpa, por mucho que este René Clair, ajeno a la ligereza de la que (casi)
siempre hizo gala, nos resulte un poco más cargante. A pesar de ello, queda la
creación, siempre imaginativa, de Michel Simon en su doble papel y una
concepción “mágica” del cine.
Más allá del comportamiento juguetón de este
diablo menor, Clair juega todas las bazas del campo-contracampo, de la doble
exposición y de la sustitución de personajes en el propio cuadro, de la imagen
ilusoria que ofrecen los espejos y de la autonomía de nuestro reflejo, para
recrear una vez más la esencia mélièsiana del cinematógrafo.
La beauté du diable (La belleza del diablo, 1950)
Producción:
Franco London Films (FR) / Universalia Film (IT)
Director: René Clair.
Guión:
René Clair, Armand Salacrou, inspirado en el mito de Fausto.
Intérpretes:
Michel Simon (Mefistófeles / el viejo profesor Fausto), Gérard Philipe (el
joven Henri Fausto / Mefistófeles), Nicole Besnard (Marguerite, la gitana), Simone
Valère (la princesa), Carlo Ninchi (el príncipe), Raymond Cordy (Antoine, el
criado), Tullio Carminati (el diplomático), Paolo Stoppa (el oficial), Gaston
Modot (el patriarca gitano).
96 min. Blanco y negro.
2 comentarios:
No he visto esta película pero al comenzar a leer la reseña temí,por un instante,que se tratara de una comedia y es que cuando un tema ya está muy trillado sólo queda el recurso de la sátira.
No, no es parodia, don angeluco. Es una película de corte fantástico voluntariosamente lírica donde el humor siempre fresco de don René Clair nos ha resultado excesivamente literario. Pero puede verla con toda tranquilidad...
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