24 de junio de 2013

La película perdida del Houdini serbio




Nevinost bez zastite (1968), Dusan Makavejev

Inocencia sin protección en 1942
Desconocíamos hasta ahora la existencia de Aleksic Dragoljub: forzudo, escapista, equilibrista, cineasta y promotor de sí mismo. Nacido en 1910 en Vilna, realiza estudios elementales y entra de aprendiz en una herrería. Desde entonces, el martillo es siempre un buen amigo, aunque no lo necesita para doblar una barra de hierro, algo que prefiere hacer con los dientes.


Gracias a sus habilidades y al entrenamiento permanente, Aleksic comienza una carrera en Belgrado como “el hombre de acero”, capaz de cualquier proeza. Desde muy pronto, consciente de que uno no es nada si los demás no saben de él, entra en contacto con el operador cinematográfico Stevan Miskovic para que filme sus ejercicios más sensacionales. Es así como quedan registrados para la posteridad el número de las dos jaulas suspendidas en el vacío con explosivos o el denominado “La columna de la muerte”.


No sólo eso, sino que a imagen y semejanza de lo visto en la película soviética Tsirk, el infatigable Aleksic construye su propio cañón con el que emprende una gira por Yugoslavia a la busca de proyectiles humanos y sólo se detendrá cuando se produzcan varios accidentes, uno de ellos mortal.


Mientras la II Guerra Mundial asola Europa, al bueno de Aleksic se le ocurre rodar la primera película sonora de ficción serbia. Se trata de un absurdo melodrama a mayor gloria propia, con intérpretes modestos y una dirección de un amateurismo sonrojante. Aleksic (él mismo) está a punto de acometer la proeza que culminará su carrera: sobrevolar Belgrado suspendido de un avión por los dientes. Mientras tanto, la muchacha que le ama (Ana Milosavljevic) es ofrecida por su madrastra (Vera Jovanovic) al poderoso Petrovic (Bratoljub Gligorijevic). Para rescatarla en el último instante, Aleksic debe hacer uso de todos sus recursos.


Según parece la película fue prohibida por las autoridades alemanas pues hacía competencia a sus propias producciones, pero una vez terminada la guerra, el protagonista y el resto del equipo hubieron de responder ante los tribunales yugoslavos de una acusación de colaboracionismo. El resultado de todo ello es que la película desaparece de la circulación y su pionerismo queda borrado de las historias del cine.


Inocencia sin protección en 1968
En 1968 Dusan Makavejev —del que ya proyectamos en la carpa Covek nije tica (El hombre no es un pájaro, 1965— localiza el material y propone a sus artífices la realización de un documental sobre la obra. Intérpretes, operador y productor comparten sus recuerdos ante la cámara y, cinco lustros después, Aleksic demuestra que aún se mantiene en forma gracias al poder de la autosugestión.


Pero la operación que realiza Makavejev no es un sencillo documental informativo, sino que, dinamitando el género desde dentro, organiza un collage en el que las imágenes del melodrama de 1942 coloreadas con plantilla conviven con películas de propaganda nazi y soviética en un todo orgánico en el que los reportajes de los números de Aleksic se yuxtaponen a las extáticas declaraciones de amor de Nada y los avances del rijoso Petrovic sobre ella se contrapuntean con gráficos del avance de las tropas alemanas en el frente del Este.


El collage también invade la banda sonora. La escena en la que Aleksic lucha por romper la cadena que le sujeta las muñecas para conseguir saltar a tiempo de una jaula suspendida en el aire y salvar a su compañero de exhibición, está montada al ritmo de “La Internacional”.


El entretejido de todos estos materiales da como resultado una fábula libérrima de corte brechtiano que satiriza la opresión. El “hombre de acero” sirve parigualmente como trasunto del héroe socialista y del superhombre nietzschiano. Pensemos lo que pensemos de sus métodos como showman o de su capacidad como cineasta, Aleksic Dragoljub deja huella en el espectador. Consciente de ello, Makavejev termina mostrándolo convertido en estatua viviente de sí mismo.


Nevinost bez zastite (1968)
Producción: Avala Film (YUG)
Director: Dusan Makavejev.
Guión: Dusan Makavejev, Branko Vucicevic.
Documental, con la participación de Aleksic Dragoljub, Bratoljub Gligorijevic, Vera Jovanovic, Ana Milosavljevic, Pera Milosavljevic, Ivan Zivkovic.
75 min. Blanco y negro y Color.



3 comentarios:

angeluco10 dijo...

Aunque sean muy malas llama la atención cualquier tipo de nuevo descubrimiento de películas que se creían perdidas.
¡¡Cuántas sorpresas nos deparará aún el celuloide perdido!!.

Anónimo dijo...

Demonios colorados, esto parece una maravilla... ¡un collage de Dusan Makajev con semejantes ingredientes de base...! Corro a buscarla por donde sea, forzudos megalómanos, fascistas y héroes del socialismo real son mezcla de lo más apetitoso...
El Abuelito

Sr. Feliú dijo...

La verdad es que este primer tramo de la obra de Makavejev resulta de lo más atractivo... y kamikaze. Ésta, La tragedia de una empleada de teléfonos y Covek nije tica, de la que ya hablamos en noviembre de 2009, resultan tan rompedoras como sugestivas.

Disculpen ambos el retraso en las contestaciones, profesor Javier y Sr. Feliú