14 de enero de 2010

Very Special People


Este libro es el primero que cayó en mis manos referente a los freaks. El primero y uno de los más interesantes. El que me empujó a interesarme más sobre ellos gracias a sus fantásticas historias personales y su asombrosa capacidad de superación. Muy ameno, cubre casi todas las deformidades artísticas y las historias de muchos de ellos.

Drimmer, Frederik
Very Special People, 
The Struggless, Loves and Triumphs of Human Oddities
Amjon Publishers, Inc, NY, 1973

13 de enero de 2010

El Hombre Tronco

Kobelkoff (1900)
Nikolai Vassilivivh Kobelkoff nació en 1853 en Troizk, en la Siberia rusa en el seno de una acomodada familia numerosa de 14 hermanos, todos ellos normales excepto el pequeño Nikolai. Al principio sus padres pretenden ocultarlo de las miradas horrorizadas de sus vecinos, pero pronto aceptan la realidad y permiten que un clérigo de buen corazón le dé una educación básica. Kobelkoff se anima y aprende a escribir y a pintar, desarrollando con asombrosa efectividad el muñón de su hombro derecho que junto con la barbilla le permitían realizar numerosas actividades de la vida diaria.

Un avispado empresario de espectáculos llamado Berg le ofrece la posibilidad de trabajar en St. Petersburgo en el año 1870. Durante los dos años siguientes, Kobelkoff maravillará a la audiencia con sus demostraciones de habilidad comiendo con cuchara, abriendo y sirviendo vino en un vaso, pintando, enhebrando una aguja, disparando con rifle, danzando y realizando diversas acrobacias… En esta grabación, Kobelkoff nos muestra su talento y su encanto personal en un acto lleno de dinamismo. Su fama se expandió por toda Europa llegando a actuar ante la realeza de diferentes países.


En 1876 se casa con una joven austriaca, Anna Wilfert. En su extraño casamiento, como cuenta Frederik Dimmer en su excelente libro Very Special People (1973), Nikolai después de llevar a su mujer en brazos (¿?) hasta el altar, puso el anillo a su prometida con la boca y guardó el suyo en una pequeña bolsa que llevaba colgada al cuello. Fue un matrimonio feliz que engendró hasta once niños normales, seis de los cuales alcanzaron la madurez.

El Hombre Tronco fue una persona cultivada y muy emprendedora. Algunos estudiosos hablan de su autoritarismo y de los maltratos a los que sometía a su mujer. Como otro gran artista de la época, el violinista sin brazos Carl Unthan, publicó sus memorias. También construyó su propia barraca de feria donde, como novedad, incluye el cinematógrafo y acaba sus días en 1933 con su propio establecimiento en el Prater, el histórico Parque de atracciones de Viena.

10 de enero de 2010

Otro sobrino del capitán Grant

Le Avventure Straordinarissime di Saturnino Farandola (Aventuras extraordinarias de Saturnino Farandola, 1914), Marcel Fabré 

El Saturnino Farandola de Robinet es una adaptación de la novela de Albert Robida, “Voyages très extraordinaires de Saturnin Farandoul, dans les 5 ou 6 parties du monde et dans tous les pays connus et même inconnus de M. Jules Verne”, editada en 1879. Como se puede comprobar por el subtítulo, Robida asumía, burla burlando, la herencia (reciente) de Verne multiplicando los escenarios y aventuras hasta lo inaudito y reciclando situaciones y personajes de “20.000 leguas de viaje submarino” y “La vuelta al mundo en ochenta días” llevadas hasta el absurdo a base de coincidencias rocambolescas. 

Robinet adapta a Robida 
Robida fue un hombre de imaginación fértil, visionario de lo por venir, grabador e ilustrador minucioso, caricaturista apreciado por sus contemporáneos e inventor de un telefonoscopio que hubiera patentado gustosamente el profesor Franz de Copenhague. Pierre Kast le dedicó un cortometraje: Monsieur Robida, prophète et explorateur du temps (Pierre Kast, 1954), en la que un discípulo del grabador viajaba al París de 1953 en una máquina del tiempo para comprobar in situ cuáles de las profecías de su maestro se habían cumplido.

En 1913 la productora turinesa Ambrosio decide emprender la adaptación de los “Voyages très extraordinaires de Saturnin Farandoul” y confía el personaje protagonista y la realización al popular “Robinet”. No obstante, la complejidad de la producción, plena de efectos especiales, aconseja la asistencia de Luigi Maggi, veterano director de la casa, experimentado en costosos proyectos históricos y mentor de Marcel Fabré en sus primeros pasos en Italia. Aunque los catálogos hablan de un serial de 18 episodios de 20 minutos, con una duración de más de seis horas, “La Vanguardia” del 15 de abril de 1914 describe la película como un largometraje en cuatro partes con una duración de 3.000 metros; esto es casi tres horas. Sin embargo, la copia recuperada por la Cineteca Italiana de Milán apenas alcanza la hora de duración. Sobre esta versión considerablemente reducida es sobre la que realizamos nuestro comentario. 

De Mopotu al reino de los Makololos 
La isla de los monos El “Delfín”, el velero del marsellés Bernabé Farandola, se va a pique en mitad del Océano Pacífico. Los padres colocan al bebé en un cajón que dejan a merced de la corriente; es el único medio de que escape a su trágico destino. Saturnino llega así a la isla de Mopotu habitada exclusivamente por primates, que son niños y hombres embutidos en trajes de peluche cuya única actividad es pegar volteretas y hacer cabriolas sin fin. Pasan siete años y Saturnino aprende los fundamentos de la acrobacia. Pero cuando pasan otros diez y ve que no le crece la cola ni el cuerpo se le cubre de peluche empieza a preocuparse.

Homo habilis a su pesar, Saturnino coge un tronco de palmera y se fabrica un rudimentario remo con el que abandonar la isla. Lo recoge la tripulación de la “Bella Leocadia” al mando del capitán Lombrico, que pronto le familiariza con las costumbres y el lenguaje de los hombres civilizados. Cuando los piratas del malvado Bora-Bora les hacen prisioneros Saturnino organiza la escapada y es elegido por unanimidad nuevo capitán de la nave. Una elipsis -en la que echamos en falta el encuentro con el Nautilus-, presenta a Saturnino y su novia Misora como escafandristas. Aquí entramos ya en el reino de Méliès, con esa inspiración de grabado a buril que más adelante llevará a la perfección el checo Karel Zeman, con cuya Vynález zkázy (Una invención diabólica, 1958) Saturnino Farandola guarda no pocos puntos de contacto. Misora es Nilde Baracchi, compañera habitual de Marcel Fabré en sus comedias; tanto es así que su personaje era conocido como “Robinette”. Mientras Saturnino intenta coger una perla gigante una ballena se merienda a Misora y va a encallar en las playas de Melbourne donde el profesor Crokunff, director del Aquarium, se hace cargo de ella. En una de las peceras, la ballena vomita a Misora, pero el profesor, vayan ustedes a saber por qué extraño prurito científico, la mantiene encerrada en la pecera. Saturnino regresa entonces a Mopotu y pide ayuda a sus amigos los simios, que atacan la ciudad fortificada con escudos y cachiporras. Al comprobar su derrota, el profesor Corkunff hace estallar una bomba que destroza las peceras y muere devorado por un molusco gigante.

En busca del elefante blanco Saturnino y Misora viajan en un transatlántico rumbo a Asia. Allí leen la noticia de la desaparición del elefante sagrado del Rey de Siam. Por su recuperación se ofrece una recompensa de veinte millones de tykós. Llegan a la Plaza Real de Bangkok, donde las amazonas hacen la instrucción, y piden audiencia con el Rey, pero son encarcelados. Misora se hace pasar por coronela de las amazonas y consigue rescatar a toda la tripulación. El Ministro de Policía, Nao-Ching, que es quien ha robado al elefante sagrado, lo quiere vender al mandarín San-Kiu. La tripulación de Saturnino llega en unos carricoches propulsados por velas. San-Kiu pretende hacer de Misora su geisha particular. Los hombres de Saturnino son aprisionados en barriles y condenados a muerte. Pero la astuta Misora proporciona unas pipas de opio a los vigilantes y estos quedan inmediatamente fuera de combate. Para asegurar la escapada, Misora les anuda las coletas. Saturnino y Misora devuelven el elefante blanco al rey de Siam y cobran la recompensa. La reina de los Makalolos La tercera parte comienza con los planes de Saturnino de remontar el Nilo hasta sus fuentes. Él y Misora viajan en una lancha vestidos de exploradores cuando descubren en la orilla a los miembros de la tribu Ñam-Ñam, que han hecho prisioneras a las dos reinas de los Makalolos. Desembarcan y derriban a un gorila y a un oso con sus fusiles de caza, los desuellan y, recubiertos con sus pieles, ponen en fuga a los Ñam-Ñam y salvan a las reinas de ser devoradas. Saturnino decide cazar un león para lo que recubre su traje con púas, como si fuera un erizo. Cuando regresa al campamento, las tres mujeres han desaparecido. Han sido secuestradas por unos gorilas. Claro que a Saturnino no hay argot simiesco que se le resista después de haber sido criado por los primates. En fin, que en un momento los tiene llorando a lágrima viva ante la vileza de su acción. Saturnino y Misora pueden por fin reemprender su viaje por el Nilo acompañados ahora por las makalolianas.

La guerra en las nubes Ni el amor de Misora ni “el afecto fraterno” de las reinas de Makalolo –ahora viven los cuatro juntos- sacia la sed de aventuras de Saturnino que reúne una vez más a la tripulación de la “Bella Leocadia” y pone rumbo a América, donde los ingenieros de Milligan del Sur planean apropiarse de las Cataratas del Niágara. Saturnino se instala entonces una ciudad llamada Castorópolis. Se trata de un poblado de viviendas lacustres de forma semiesférica. No nos pregunten la razón pero el aventurero Fileas-Fogg (sic.) y el jefe indio Bisonte Rojo se ponen de acuerdo para impedir los propósitos de nuestro héroe. Los pieles rojas, que se mueven sospechosamente como en anteriores episodios lo hicieran los primates o los pérfidos asiáticos, les tienden una emboscada. “Luna que se alza”, la hija de Bisonte Rojo se ha enamorado perdidamente de Saturnino y durante la noche lo desata. Convertido en general del ejército nordista de Milligan, Saturnino hace planes de guerra en tanto que Fileas-Fogg pretende el amor de Misora, a la que tiene encerrada en una cabaña. Para colmo de villanías el muy bellaco se pone al frente del ejército de Milligan del Sur. En el ataque al fuerte se utilizan bombas de cloroformo y un aspirador neumático. El clímax es una batalla aérea entre mongolfieres y dirigibles de una belleza visual que sobrepasa el primitivismo mélièsiano. Es esta –breve en nuestra copia- escena la que justifica la cualificación de la película como precursora de la ciencia-ficción cinematográfica y su adscripción –algo aventurada, a nuestro juicio- a la vanguardia futurista. La película finaliza –permítannos por una vez contarles este bello happy end- con el regreso de Saturnino Farandola y Misora a Mopotu, la isla de los simios, donde viven felices rodeados de los pequeños monitos que constituyen su familia. 

Tintín y los sobrinos del capitán Grant 
La gacetilla promocional de “La Vanguardia” proclama: “El éxito obtenido con esta maravillosa obra cinematográfica es indiscutible y ninguna otra película ha llegado a conseguir llamar tanto la atención como “Los viajes extraordinarios de Saturnino Farándola”, que es única en su clase, siendo sus escenas tan sumamente variadas, que solamente la casa Ambrosio, a cúmulo de grandes sacrificios, ha conseguido editar esta, originalísima obra, que se aparta de todo lo editado hasta el día”. Lo cierto es que la película sigue la estela viajera de Verne por cuatro de las cinco partes del mundo y la saga mantiene más relación con la novela de aventuras que con la fantástica, aunque nadie le quita el mérito de ser precursora de muchas cosas que andando el tiempo se convertirían en el pan nuestro de cada día. La puesta en escena es habitualmente frontal, aunque en ocasiones se utiliza la profundidad de campo con excelentes resultados. Los decorados construidos y los exteriores naturales se conjugan hábilmente. Al espectador contemporáneo las aventuras de Saturnino Farandola le traerán en seguida a la cabeza las primeras historietas de Tintín, con sus escenarios exóticos y sus tipos caricaturescos. A los más avezados, les proponemos otro parentesco, la zarzuela “Los sobrinos del capitán Grant”.

Se estrenó el 25 de agosto de 1877 en el Teatro Príncipe Alfonso, de Madrid, y constituyó un notable éxito, ya que se le dieron, en primera instancia, 79 representaciones. Fernández Caballero y Ramos Carrión, músico y libretista, ya habían suministrado piezas de este tipo a los Bufos madrileños de Francisco Arderius, compañía especializada en estos espectáculos lírico-fantástico-colosales. Baste decir que había 22 cambios de escenario y que estos incluyen: el fondo del mar con un pulpo gigante, las llanuras argentinas, un monte de los andes con un cóndor que secuestra a los viajeros, la cubierta del transatlántico, el puente dinamitado de un ferrocarril, un fuerte militar donde los soldados cantan aquello de “Viva el general Archiparraguirriguerriberrigorrigurrichea”, un ombú gigante, un molino de Australia y el gran templo maorí con sus túneles secretos. En los últimos años se ha repuesto por Navidad en el Teatro de la Zarzuela madrileño y resulta un espectáculo bien entretenido. 

Le Avventure Straordinarissime di Saturnino Farandola (Aventuras extraordinarias de Saturnino Farandola, 1914) 
Producción: Ambrosio (IT) 
Director: Marcel Fabré (y Luigi Maggi). 
Guión: Guido Valente, basado en la novela “Voyages très extraordinaires de Saturnin Farandoul” (1879) de Albert Robida. 
Intérpretes: Marcel Fabre (Saturnino Farandola), Nilde Baracchi (Misora), Filippo Costamagna, Luciano Manara, Alfredo Bertone. 
56 min. Blanco y negro + Virados.

7 de enero de 2010

Robinet

Marcelo Fernández Pérez, alias Marcel Fabré, alias “Robinet”, alias Marcel Perez, alias “Tweedledum”, alias “Tweedy” 
Madrid, 1885 – California, ¿1927? 

Marcel Fabré es un actor nacido en Madrid en 1885 (su verdadero nombre era Marcelo Fernández Pérez), que desembarcó en las comedias cinematográficas de Pathé y Eclair a finales de la primera década del pasado siglo, previo paso por el circo. Contratado en 1911 por la productora turinesa Ambrosio, Marcel Fabré creó el personaje de “Robinet” que lo lanzó a la fama en todo el mundo, incluido Estados Unidos donde se le conocía como “Tweedledum”. Robinet se puso de este modo a la par con los dos cómicos más célebres de Italia, los franceses André Deed “Cretinetti” en la Itala Films y Ferdinand Guillaume “Tontolini” en la Pasquali. Su inclusión en las historias del cine proviene del hecho de haber rodado una película titulada Amor pedestre (1914), contada únicamente a partir de las acciones de las extremidades inferiores de sus intérpretes; esta curiosidad metonímica ha hecho que Amor pedestre figure en todas las antologías de cine de vanguardia. Le da la replica Nilde Baracchi, conocida como “Robinette”.Hemos podido encontrar para ustedes dos películas suyas de 1911: la fantástica Robinet aviatore y la farsesca Robinet boxeur. Y en la página de la Cineteca de Milan [https://www.cinetecamilano.it/] disponen de Robinet si allena per il giro d'Italia (1912) y muchas más restauradas. Las tres permiten apreciar su gusto por el gag demoledor, su habilidad para la pantomima y el carácter episódico de sus cintas. Su estilo es menos burlesco que el de su competidor Cretinetti, que directamente había adoptado la cara enharinada de clown para su caracterización. Larry Semon y Harry Langdon seguirían la misma senda en Estados Unidos.

Tras dirigir y protagonizar Le Avventure Straordinarissime di Saturnino Farandola (serial del que tendrían noticias en breve) Marcel Fabré viajó a Estados Unidos, como tantos cineastas franceses e italianos que escapaban de la Gran Guerra y de la subsiguiente quiebra de la industria europea del cine. Allí, Marcel Fabré siguió escribiendo, dirigiendo y protagonizando comedias para la productora Eagle Comedies y, más adelante, la Jester Comedy Company y la Sanford Productions. En 1920 se casa con su partenaire habitual en Norteamerica, Dorothy Earle, que encarnaba al personaje de “Twedledee” con la que escribe y a la que dirige en el western Pioneers of the West (1927). Perdió una pierna en un accidente laboral y murió olvidado, cómo no. Unos dicen que en 1927 y otros que en 1929.

Bibliografía: 
Aldo Bernardini y Vittorio Martinelli: “I comici del cinema muto italiano”, en Griffithiana, N. 24/25, octubre de 1985. pp. 116-121. 
Antonio Costa: “Il mondo rigirato: Saturnino versus Phileas Fogg”, 
en Paolo Bertetto y Gianni Rondolino: Cabiria e il suo tempo. 
Milán, Il Castoro, 1998. pp. 295-310

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4 de enero de 2010

¡Calla, tristeza, calla!


Molchi, grust... molchi! (Молчи, грусть, молчи!, 1918), Piotr Chardynin

Hemos tenido la suerte de conocer esta maravillosa película de Piotr Chardynin gracias a youtube. Por suerte, también ha caído en nuestras manos, esta interesante reseña sobre la película lo que nos evita buena parte del difícil trabajo de investigación.

El director, uno de los más importantes directores prerrevolucionarios, es además actor interpretando a Lorio, el pobre payaso al que finalmente abandona su mujer Pola (Vera Kholodnaia). La película, de la que solamente se conserva la primera parte, está realizada para el lucimiento de los encantos de Vera Kholodnaia, una de las estrellas del cine mudo ruso antes de la revolución. La pobre mujer es continuamente cortejada por hombres dispuestos a ofrecerla un mundo mejor.

Lorio, el payaso equilibrista violinista, vive su propio destino apurando el vaso hasta el final. Sufre en silencio. Una caída haciendo un difícil equilibrio sobre una torre de sillas (un equilibrio de cabeza mientras toca el violín) le deja impedido por lo que del circo pasan a músicos callejeros. Pola sigue resultando atractiva a pesar de sus harapos y los hombres continúan acosándola y ofreciéndola lujos a los que no puede negarse. Lorio recibe la noticia de su huida de manos del mayordomo de su nuevo consorte. Lorio queda abatido y no vuelve a aparecer al menos en la parte que se conserva.

Pola comienza una nueva vida de desenfreno que le lleva de los brazos de uno a los brazos de otro. Un capricho pequeño burgués. Nosotros confiamos en que la infeliz Pola volviera a los brazos de su amor verdadero, el payaso Lorio, en la perdida segunda parte. Pero lo más seguro es que nos estemos equivocando.

La versión que tenemos la suerte de ver en youtube en cinco partes tiene una banda sonora muy potente realizado por el grupo ruso de rock Verba. Entre los temas de este grupo destaca la grabación de la canción que inspira la película y el título. El momento elegido es de al caída de Lorio de su torre de sillas. La fatalidad vive bajo un sombrero de cono.
Tristeza, aflicción, las esperanzas se fueron, sin amigo, todo triste alrededor; En la tranquilidad de la noche escucho los sollozos - el gemido del alma sobre un amor roto… Calla, tristeza, calla! No toques viejas heridas, cuentos de un amor querido que no volverá nunca, nunca. Dormir el sueño eterno, adormecerse más rápido, furtivamente dejarlo todo, la vida fue una mala broma cruel, no lamento despedirme de ella. Calla, tristeza, calla! No toques viejas heridas, cuentos de un amor querido que no volverá nunca, nunca.

 

Молчи, грусть, молчи! (1918) 
Direccción: Piotr Chardynin 
Direccción artística : Vladimir Siversen 
Guión : Piotr Chardynin 
Intérpretes:Piotr Chardynin (Lorio, payaso-músico), Vera Kholodnaia (Pola, su compañera), Konstantin Khokhlov (Olekso Presvich, hipnotizador e ilusionista), Ivan Khudoleyev (Prakhov, un comerciante), Vladimir Maksimov (Volyntsev, un artista) Mikhail Masin ( Innokentii, mayordomo de Prakhov), Ianina Mirato (dama ‘de mala reputación’), Vitold Polonsky (Telepniov, un caballero rico), Olga Rakhmanova (la madre de Volyntsev), Osip Runich (el abogado Zarnitski)

2 de enero de 2010

Galería del último rey del Paralelo

“El último rey del Paralelo” subtitula Miquel Badenas, su biografía de Alady.

Se trata de un recorrido biográfico muy circunscrito a la ciudad y a los seiscientos metros de avenida donde se dio durante la primera mitad del siglo xx tal concentración de teatros, music-halls, cafés y tugurios de todo pelaje que aquello se terminó conociendo como el Broadway barcelonés.

Allí reinó Alady junto a Bella Dorita y Mary Santpere.

En esta ocasión hemos querido traerles tres retratos del caricato reproducidos en el libro y que constituyen una suerte de panorámica biográfica paralela a la que trazamos aquí. 

Badenas i Rico, Miquel Carles Saldaña i Beüt, Alady: l'últim rei del Paral.lel Barcelona, Mediterrània, 2001. ISBN: 84-8334315-0