9 de febrero de 2022

Bailando en Broadway


Two tickets to Broadway (Luces de Broadway, James V. Kern, 1951)

Tener un millonario excéntrico como Howard Hughes  de mecenas puede ser un lujo o toda una tortura. El sr. Hughes había adquirido el control de la RKO en 1948. Tres años más tarde, en 1951, año de producción de Two Tickets to Broadway, el obsesivo control de Hughes de todos los detalles del estudio lo había llevado a un punto muerto, así que lo que podía haber sido un simple musical de jóvenes artistas en busca de su oportunidad en el negocio de la televisión se convirtió en una pesadilla de muchos meses de duración, en parte por el control minucioso de Hughes de todos los detalles de la película, en parte por sus esfuerzos por seducir a Janet Leigh.


Nancy (Janet Leigh) es una chica de un pequeño pueblo que viaja a Nueva York con la esperanza de convertirse en una estrella de la televisión. En Manhattan se hospeda en un hotel repleto de guapas aspirantes como ella. Un equívoco de maletas hace coincidir a Nancy con Dan Carter (Tony Martin), un tenor desempleado que tiene como agente a Lew Conway (Eddie Bracken), un taimado representante que se pasa toda la película mintiendo, engañando y disfrazándose para conseguir su cuota de negocio.


Conway, bastante conocido en el mundillo por sus artimañas, les ha convencido de que van a participar en el show de televisión presentado por Bob Crosby, un director de Big Band, que lidera un programa de variedades y entretenimiento en la pequeña pantalla. Pero la verdad es otra y Bob Crosby, hermano del conocido Bing Crosby, no tiene previsto contratarles.


Los que sí van a van a participar en el programa de Bob Crosby son Los Charlivels, los hijos de Charlie Rivel, a los que tenemos la suerte de ver en uno de sus ensayos: hacen el número de trapecio volante con Charlie Rivel con secuencias ralentizadas, el número de piruetas del torero y el número acrobático de estos grandes artistas: Valentino, Juanito y Charlie jr.


Precisamente son Los Charlivels las últimas víctimas de Conway y los que facilitan, con su forzada desaparición, la participación de Dan Carter, Nancy, Hanna Holbrock (Gloria De Haven), Joyce Campbell (Ann Miller) y SF. Rogers (Barbara Lawrence) —otras tres showgirls que acompañan a Nancy en su sueño de éxitos— en el programa de Crosby.


Los temas musicales no son cosa del otro mundo aunque Tony Martin nos muestra que es mejor como cantante que como actor en el Prologo de "Pagliacci", "There's No Tomorrow" (O Sole Mio) y "Manhattan." Bob Crosby interpreta un tema bastante soso, "Let's Make Comparison" en el que hace protagonista a su hermano en forma de muñeco de cera.


Lo que más nos ha gustado, además de Los Charlivels y el propio Charlie Rivel, ha sido la energía de Ann Miller bailando claqué en el tema "The Worry Bird" y ver en pantalla a las estrellas del vaudeville Joe Smith y Charles Dale —los roles estaban destinados en un principio a los cómicos Stan Laurel y Oliver Hardy— que interpretan a los dos propietarios de una tienda de delicatessen.


Two tickets to Broadway (1951)
Producción: RKO Radio Pictures (EE.UU.)
Director: James V. Kern
Guión: Sid Silvers y Hal Kanter basado en una historia de Sammy Carn
Números musicales creados y dirigidos por Busby Berkeley
Intérpretes: Tony Martin (Dan Carter), Janet Leigh (Nancy Peterson), Gloria De Haven (Hanna Holbrock), Eddie Bracken (Lew Conway), Ann Miller (Joyce Campbell), Barbara Lawrence (SF. Rogers), Joe Smith y Charles Dale (Harry y Leo), Taylor Holmes (Willard Glendon), Buddy Baer (marinero en autobus), Bob Crosby (él mismo). The Charlivels (ellos mismos)
Color. 106 min.

8 de febrero de 2022

Huesos divertidos


Funny Bones
(1995), Peter Chelsom

Los huesos divertidos se tienen o no se tienen. Los hombres y mujeres de circo suelen tenerlos fuertes, elásticos, resistentes, adiestrados para la contorsión más enrevesada o la dislocación más grimosa. Muchas veces, más de lo que nos gustaría, acaban rotos, desgastados de tanto esfuerzo y repetición. Desgraciadamente, tenerlos divertidos es algo más difícil de entrenar aunque haya algunas técnicas que puedan ayudar un poco. En el fondo, se tienen o no se tienen, como el talento. Y si no los tienes pero te crees gracioso, pues puedes ser un exitoso monologuista o un cómico de chistes original o un artista de calle con la gorra rebosante de dinero.


Hace tiempo bastaba con tener huesos cortos o deformes para obtener un desahogado lugar entre los bufones de la corte, pero hoy en día eso no es suficiente ni políticamente correcto. Tampoco es para tirar cohetes la colección de videos recopilatorios de caídas, golpetazos, resbalones, acrobacias fallidas y demás accidentes del tipo piel de plátano. Nos hace gracia porque somos bastante cabrones y nos gusta ver a los demás por el suelo. Entonces, ¿qué hace falta para tener los huesos divertidos? ¿Se heredan? ¿Es una reacción química que se produce en la materia ósea por alguna circunstancia que los estudiosos no han sabido interpretar? ¿Se pueden tener los huesos divertidos y ser un soso?


Hace diez años —ya sabéis que esta sección no se destaca precisamente por su rabiosa actualidad—, se estrenó Funny Bones, Los Comediantes fue su título en España, un film dirigido por Peter Chelsom que trata de todo esto, es decir, de la naturaleza de la comedia. La película pasó un poco desapercibida por el trasfondo trágico de la historia, una mezcla arriesgada de comedia y tragedia que puede resultar indigesta para algunas personas pero que en mi caso se convierte en una delicia. Cuestión de paladares, de gustos.


Tommy Fawkes (Oliver Platt) es un atormentado cómico que acaba de vivir una noche desastrosa en un hotel de Las Vegas en presencia de su padre George (Jerry Lewis), un famoso y popular comediante que eclipsa a su joven hijo subiéndose al escenario antes que él y robándole su chiste estrella. Tommy huye del escenario tras el fracaso y emprende un viaje iniciático para encontrar sus raíces y, de paso, encontrar material cómico para un nuevo espectáculo.


Para eso, se traslada, de incógnito, a su ciudad natal, Blackpool, localidad costera del noroeste de Inglaterra, donde se encuentra el Pleasure Beach, un parque de atracciones situado junto al paseo de la playa, con la segunda montaña rusa más alta de Europa, y el Blackpool Tower Circus, un circo estable ubicado entre las cuatro patas de la emblemática torre de la ciudad que lleva abierto ininterrumpidamente desde 1894.


En Blackpool parece que se ha detenido el tiempo. Sus habitantes conforman una colorida y bizarra colección de postales de otro tiempo. Entre todos ellos, Tommy está absolutamente convencido de que va a encontrar lo que busca. Para ello organiza un casting de pago —¿pero eso existe?—, “50 libras por mirar”. “Pero nada de chistes”, insiste Tommy, “gente cómica, comedia física, ideas que sean originales…, los chistes se los dejo a Georges Fawkes.”



El casting es un estrafalario desfile de artistas de toda índole y condición: la sombra, un lazador de cuchillos que falla hiriendo a su partenaire, una abuelita con su sierra-violín, un hombre que habla al revés, un mago mimo que se autodecapita, una amaestradora de perros que no consigue el ladrido en el tempo justo, un viejo bailarín de claqué con cajas de galletas por zapatos, un trío de monociclistas vestidos con un tutú, un enano gaitero, un falso enano policía, un cura que infla un guante de plástico embutido en su cabeza, un militar haciendo un desfile beatbox…


Pero eso no es todo, lo mejor está por llegar. En Blackpool viven los Parker, una extraña familia de artistas que viven debajo de la montaña rusa. Thomas Parker, el más viejo, es el genial malabarista excéntrico y hombre de goma, George Carl. Si no lo conoces deberías ir rápidamente a youtube y hacer una búsqueda. Freddie “Parrot Face” Davies, un conocido comediante inglés con más de cincuenta años de profesión, y autor del éxito musical “So Lucky”, es Bruno Parker. Los dos hermanos, después de una brillante carrera como payasos, trabajan ahora como fantasmas en el túnel del terror del parque de atracciones. Los dos tienen huesos divertidos, de eso no cabe duda. Y por otro lado son los únicos que asustan en el temido túnel.


Junto a ellos está el joven Jack Parker (Lee Evans) y su madre Katie (Leslie Caron), la ex de Thomas. Lee Evans es un reputado actor inglés de Stand Up Comedy. Su peculiar manera de utilizar su cuerpo nos recuerda a otro gran actor cómico inglés, Norman Wisdom. En Funny Bones, Lee Evans interpreta a un talentoso artista, algo trastornado y con un pasado oscuro y tortuoso por lo que tiene prohibido actuar ante el público. Su madre es una encantadora cantante francesa que cuida de su pequeño con gran celo. Los Parker guardan un secreto. Thomas lleva 12 años con depresión y no habla ni una palabra.


El encuentro con los Parker, revuelve la memoria de Tommy Fawkes y la de Kattie. Ambos se conocen aunque todavía no se ha desenmascarado del todo la relación que los une. Pero a la hora de de firmar el contrato de cesión de los derechos de autor, Tommy se reencuentra con su pasado: su padre tuvo una aventura con Kattie de la cual nació Jack. Y lo que es peor, su padre robó todo el material cómico a los Parker antes de huir de Blackpool para esconder su desliz y salvar su reciente matrimonio.


Tras este reencuentro, Georges Fawkes viaja a Blackpool para encontrarse con su hijo y  congraciarse con los Parker y les consigue un contrato como número principal en el circo. Después de doce años vuelven a la pista animados por un extraño polvo que Jack ha escondido en la caja de maquillaje. El polvo es un producto regenerativo que rejuvenece y forma parte de la trama policiaca de la película que hemos obviado. Excitados por el misterioso producto, los hermanos Parker realizan un acto excepcional, el número del restaurante. Pero los Parker se tienen reservada otra sorpresa, la actuación prohibida del joven Parker.


Maquillado como para dar miedo, ojeras y dientes rotos, el joven cómico salta a la pista —literalmente, huyendo de la policía— y realiza el acto que popularizó Fattini inspirado en el número acrobático de Ben Dova (el francés Joseph Späh), el acto del borracho y la farola cimbreante. Jack recibe una estruendosa ovación al mismo tiempo que aumenta el número de policías que le persiguen.


Un policía sube a la farola con la intención de apresar al artista. Ahí está a punto de suceder de una desgracia, mientras Tommy descubre que está empezando a gustar al público…, siente que sus huesos empiezan a ser divertidos.  


Funny Bones (1995)
Producción: Hollywood Pictures (USA/UK)
Director: Peter Chelsom
Guionistas: Peter Chelsom, Peter Flannery
Música: John Altman
Intérpretes: Jerry Lewis (George Fawkes), George Carl (Thomas Parker),  Freddie Davies (Bruno Parker), Lee Evans (Bruno Parker), Leslie Caron (Katie Parker), Ian McNeice  ( el comisario Stanley Sharkey), Olliver Reed (Dolly Hopkins) y Richard Griffiths (Jim Minty).
Color. 128 min.

Circo victoriano en el Swinging London


Far from the Madding Crowd (Lejos del mundanal ruido, 1967), John Schlesinger




BATSHEBA Everdene (Julie Christie) ha heredado una finca de su tío y está dispuesta a llevarla como un hombre más. Como estamos en la Inglaterra rural en pleno siglo XIX la cosa levanta ronchas en la sociedad victoriana. Tan claro como lo tiene ella para esto y en cambio es incapaz de decidirse entre los tres hombres que la adoran y a los que ella aprecia por igual: Gabriel Oak (Alan Bates), un pequeño propietario rural arruinado; el hacendado William Boldwood (Peter Finch); y el apuesto sargento Frank Troy (Terence Stamp). Cada uno de ellos le ofrece algo -seguridad, una posición social, pasión- de lo que los demás carecen. Y Batsheba no entiende porqué debería privarse de cualquiera de ellos.


Ahí tienen ustedes planteado el drama, al hilo de la novela de Thomas Hardy. El resto del envoltorio es una producción a la que no le falta de nada: desde la fotografía suntuosa de Nicolas Roeg, una música espectacular, escenografía sin tacha y tres horas para devanar la madeja. Si a ello le suman que el elenco es el no va más del swinging London y que John Schlesinger ha lanzado sus carreras con A Kind of Loving (Esa clase de amor, 1962) y Darling (Darling, 1964) ya entenderán ustedes que la película en su tiempo aspirara al estatuto de clásico y que le valiera a Schlesinger el pasaporte para Hollywood.


Pero si hablamos de Far from the Madding Crowd no es por el envoltorio sino por las escenas que tienen lugar en el circo del Capitán Fortescue (Noel Henkel), con toda clase de atracciones y servicios, desde un sacamuelas que organiza una verdadera carnicería a la mujer más gorda del mundo (Peggynne Clifford). Hay también una funambulista, fieros leones, payasos de toda laya y tres forzudos en mallas. Con Batsheba y el hacendado Boldwood asistimos a un número completo basado en las aventuras del bandido generoso Dick Turpin. En él, el sargento Troy puede lucir sus habilidades para la doma ecuestre y su pericia con el sable y… las tartas de crema. Ni que decir tiene que Terence Stamp aprovecha para hacer gala de su histrionismo en un entorno, por esta vez, perfectamente adecuado a toda clase de excesos. Cuando recita un poema a su caballo muerto los rudos campesinos no pueden contener una lagrimita.


Si tienen un rato Far from the Madding Crowd les ofrece la oportunidad de corroborar que David Lean sólo hubo uno y, de paso, sumergirse durante unos minutos en el ambiente del circo victoriano.


Sr. Feliú


Far from the Madding Crowd (Lejos del mundanal ruido, 1967) 
Producción: Vic Films (GB) 
Director: John Schlesinger. 
Guión: Frederic Raphael, de la novela de Thomas Hardy. 
Intérpretes: Julie Christie (Bathsheba Everdene), Terence Stamp (Frank Troy), Peter Finch (William Boldwood), Alan Bates (Gabriel Oak), Fiona Walker (Liddy), Prunella Ransome (Fanny Robin), Peggynne Clifford (la gorda del Circo), Noel Henkel (el capitán Fortescue), Manager Alison Leggatt, Paul Dawkins, Julian Somers, John Barrett, Freddie Jones, Andrew Robertson. 
168 min. Color (Metrocolor).

7 de enero de 2022

Crimen en el International Zoo Circus


125 rue Montmartre (125 rue Montmartre, 1959), Gilles Grangier

El Zoo Circus se ha instalado en el barrio parisino de Saint-Denis. Tendrá que peramencer ahí por orden del comisario Dodelot (Jean Desailly) mientras se escalarece el crimen de Didier Barrachet, hermano del propietario del circo (Alfred Adam).


Todo empieza cuando el inocentón de Pascal (Lino Ventura), un modesto vendedor de periódicos, salva a Didier (Robert Hirsch) de morir en el Sena. A partir de ahí se ve complicado en un enredo que culmina con la acusación de asesinato.


Para demostrar su inocencia Pascal acudirá al Zoo Circus donde se desvelará toda la trama.

  

Como intriga policial 125 rue Montmartre adolece de un pie demasiado forzado que le resta interés. Eso sí, muestra el París popular de finales de la década de los cincuenta y en la pista del circo podemos ver en acción al trío de payasos Julien, Loriot y Marcel. Su número es una variante del regador regado.


Robert Hirsch interpreta al clown que oculta un secreto bajo su blanco maquillaje.


Uno de los augustos es George Loriot, que apareció en I Clown, de Fellini, ya mayor, emocionándose con sus recuerdos y fotografías. Loriot, que encarnó al profesor Tornasol en Tintin et le mystère de la Toison d'Or (Tintín y el misterio del toisón de oro, 1961), de Jean-Jacques Vierne, colaboró con Tati a mediados de los años treinta, cuando el maestro Tatischeff aún era profesional del music-hall. Durante un par de décadas fue habitual del Cirque Medrano y del Cirque d'Hiver, También le hemos podido ver en los primeros trabajos de Pierre Etaix.


En I Clown, Maya lee una pequeña biografía del payaso: 
"Il vero nome di Père Loriot è George Bazot. Ha 85 anni e 68 anni de mestiere. Ha cominciato come augusto col nome di Bawden. Ha lavorato 28 anni al Cirque d'Hiver come augusto di serata e tutti i piú grandi clown della storia del circo, Bario, Porto, Rhum, Mimil e Zavatta l'hanno avuto come compagno di lavoro. Ancora oggi, se capita l'occasione fa qualche serata nei circhi di provincia. Tutte le mattine fa ancora un giro di un paio d'ore in bicicletta".


Nacido en 1884, tras sus inicios como cilclista cómico, Loriot forma pareja con Lady, una actriz de Méliès. Su pequeña estatura, finos y delicados andares, "naturalmente spiritoso", como lo define Ormella Volta en su "Breve dizionario enciclopedico dei clown", le permitieron realizar una carrera amplia,  no solamente en la pista del circo sino, como ya hemos dicho, en algunas películas y comedias teatrales. 


La entrada "La fotografía", en la cual Loriot interpreta a la pequeña novia es una de las sesiones magistrales del programa de televisión  "Piste aux Etoiles". Una decena de payasos, entre los que destacan Pipo, Dario, Mimile y el propio Loriot, desarrollan una alocada y disparatada entrada muchas veces imitada pero nunca realizada con tal despliegue de personajes.


125 rue Montmartre (125 rue Montmartre, 1959)
Producción: Orex Films / Pathé Consortium (FR)
Director: Gilles Grangier.
Guión: Jacqus Robert, André Gillois y Gilles Grangier, basado en una novela de André Gillois. Diálogos: Michel Audiard.
Intérpretes: Lino Ventura (Pascal), Andréa Parisy (Catherine Barrachet), Robert Hirsch (Didier Barrachet / Julien, el carablanca), Dora Doll (Mémène Montillier), Alfred Adam (Phillipe Barrachet, el propietario del Zoo Circus), Jean Desailly (el comisario Dodelot), Valérie Vivin (Paulette), Lucien Raimbourg (Victor), Jean Juillard, Pierre Collet, Pierre Mirat, Henri Crémieux, Émile Genevois, Guy Henry, Charles Lemontier, Christian Lude, Paul Mercey, Jacques Monod y los payasos Marcel y Loriot.
85 min. Blanco y negro.

1 de enero de 2022

Juan Quin Quin


Aventuras de Juan Quin Quin (1967), Julio García Espinosa

"ESTÁS como Juan Quin Quin en Pueblo Mocha" es un antiguo dicho cubano que hace referencia al popular personaje de la novela "Aventuras de Juan Quin Quin en Pueblo Mocha"que el escritor cubano Samuel Feijóo publicó en 1964. Llevada al cine por Julio García Espinosa, a la sazón vicepresidente del incipiente ICAIC, Juan Quin Quin se convierte en un personaje inolvidable para muchas generaciones de cubanos que vivieron con pasión las aventuras de este héroe campesino. Situada en la Cuba pre-revolucionaria, Juan Quin Quin, un campesino buscavidas que no se resigna a su suerte, se enfrenta a su patrón y a la sociedad dominante, junto con su amigo Jachero (Erdwin Fernández) y su amante Teresa (Adelaida Raymat), aliándose con la guerrilla que comenzaba su lucha contra Batista. A pesar de este contexto, la película no es excesivamente propagandística, aunque su director, todavía novel, experimentase de manera excesiva en algunos momentos de la cinta desafiando la estructura fundamental de la narración. Paradójicamente se convirtió en una de las películas más populares de la historia del cine cubano y una de las pocas que se puede conseguir con facilidad. El carisma del protagonista, el trabajo del actor Julito Martínez y la escasez de héroes infantiles cubanos tuvo mucho que ver con esa conexión del público. Monaguillo a medias, nuestro héroe es torero en una esperpéntica corrida donde las banderillas se convierten en una película experimental de tanto corte. Más adelante se deja enterrar en medio de la pista del circo –¡por fin justificamos la presencia de esta película en nuestra colección!– como "El Valiente de la Pista, El Hombre de las 1000 Vidas", emulando a nuestro fakir nacional Dajatarto. 

"El muerto está bien allá abajo, Pa' eso pagamos. Pa' que esté allá abajo medio asfixiado, dice el autoritario alcalde, haciendo lo que tienen que ser. Si se muere, se saló y más dá. Aquí no puede haber engaño".

También interpreta a Cristo crucificado anunciándose a si mismo: "Y no olviden que mañana tenemos matiné, tarde y noche". Juan Quin Quin es una película con altas dosis de surrealismo, una mezcla delirante de estilos en la que podemos encontrar retazos de Felllini, Jodorowski, Russ Meyer… La verdad es que nos cuesta imaginar que se haya convertido en un clásico de la cinematografía cubana y no en una película de culto al estilo de nuestro amigo Ed Wood. No podemos dejar este comentario sin citar que además de ser muy divertida resulta a veces muy erótica, aunque siempre apta para menores y educativa en los preceptos de la Revolución. No le falta de nada. Os invitamos a verla.



Aventuras de Juan Quin Quin (1967) 
Productora: ICAIC (CU) 
Director: Julio García Espinosa 
Argumento: Samuel Feijóo 
Guión: Julio García Espinosa 
Intérpretes: Julio Martínez (Juan Quin Quin), Erdwin Fernández (Jachero), Adelaida Raymat (Teresa), Enrique Santiesteban (Der Feind), Agustín Campos, Blanca Contreras 
113 min. Blanco y negro

4 de diciembre de 2021

La Carroza de Renoir


Le Carrosse d'Or / La carrozza d'oro (La carroza de oro, 1953), Jean Renoir


NO tengo nada más que elogios para esta magistral película de Jean Renoir, hijo del famoso pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir. Para mi ha sido una sorpresa desde el principio hasta el final. Renoir rinde un bellísimo homenaje al teatro de la mano de una compañía ambulante de la Comedia del Arte que recala en Lima, en el Perú del siglo XVIII.


La película no tuvo buena acogida, ni por parte del público ni de la crítica, en el momento de su estreno en ninguna de sus tres versiones. Producida en Cinecittà, los propios actores se doblaron en francés, italiano e inglés. Fue estrenada en París en 1953 y un año más tarde en los Estados Unidos en la versión preferida por su director. La película estaba destinada a un público angloamericano y la elección de la temperamental Ana Magnani (Camilla), que tuvo que aprender inglés a marchas forzadas, para el papel protagonista, no terminó de encajar del todo.

Con el tiempo, La carrosse d’or, se ve como un regalo para los ojos y para los oídos. Renoir, fiel discípulo de su padre, despliega un lujoso lienzo que llena de color y de vida. Cada plano, cada movimiento de cámara, cada recurso de la película es un cuadro acabado, impecable hasta el último detalle: los decorados, el atrezzo, el vestuario y ¡la música!. El mismo Renoir nos cuenta que fue un placer trabajar estrechamente con Vivaldi: "un magnífico colaborador que nunca protesta".

La llegada de una lujosa carroza de oro, un capricho del Virrey de Perú, coincide con la llegada de una compañía italiana de la Comedia del Arte a la población. Nada más comenzar, la variopinta trup –entre los que se encuentra el enigmático mago Dante en el papel del Arlequín– tienen que limpiar y acondicionar una abandonada corrala, con una exótica llama incluida, para poder actuar. La secuencia de planos encadenados nos lleva a la composición del cuadro perfecto para la representación. Renoir se deja ver desde el primer instante.

Este marco, una visión excesivamente romántica de la época colonial española, permite al creador adaptar vagamente la obra de Prosper Mérimée, "Le Carrosse du Saint Sacrament", para situar a la Colombina de la Comedia del Arte (Anna Magnani) frente a los deseos de tres hombres: el mismo Virrey Fernando (Duncan Lamont), el torero Ramón (Ricardo Rioli) y el oficial Felipe (Paul Campbell).


La primera representación no va demasiado bien cuando entra en la sala Ramón, causando la admiración entre el público e interrumpiendo la actuación de Camilla. Esta se pone a cantar de espaldas demostrando sus tablas y así consigue acallar a la sala. Cuando advierte la mirada del torero, le dice: "No me mire así: yo no soy un toro". La ocurrencia provoca la risa del maestro y, por consiguiente, la del resto del público. Otro momento de Camilla y Ramón –es, de los tres, nuestro romance favorito–es la faena del torero a través de los ojos y la expresión de la artista que, para la ocasión, se ha vestido de española de los tacones hasta la peineta.

La representación de la humilde compañía en el palacio del Virrey da un paso más en la reflexión última de la obra, "¿Dónde termina el teatro y comienza la vida?", llega a preguntarse Camilla al final de la película. Los llamativos trajes de los comediantes contrastan con las medias y trajes de la época, los sombreros y postizos de los saltimbanquis se quedan cortos ante los pelucones de los nobles y las cabriolas de los titiriteros no son nada comparadas con los sofisticados bailes de la corte.

Al final de la película, después de una crisis de gobierno que casi le cuesta el puesto al indolente virrey, después de que Camille haya regalado la carroza de oro a la Iglesia y se haya peleado con sus tres pretendientes, le toca el turno a Don Antonio (Odoardo Spadaro), el road manager de la trup, que le dice a Camilla: “Tú no estás hecha para eso que llaman vida. Tu sitio está entre nosotros: los cómicos, los acróbatas, los mimos, los payasos, los malabaristas…. Sólo encontrarás la felicidad cada noche durante dos horas, en el escenario, como actriz… Esto es, olvidándote de ti misma. A través de los personajes que encarnes acaso termines descubriendo a la auténtica Camilla”.

Aquí la pueden ver mientras dure el enlace.

Le carrosse d'Or / La carrozza d’oro (La carroza de oro, 1953)
Producción: Hoche Productions (FR) / Delphinus (IT) / Paranria Film (IT)
Director: Jean Renoir
Guión: Jean Renoir, Jack Kirkland, Renzo Avanzo, Giulio Macchi, Ginette Doinel, basado en la obra “La carrosse du Saint-Sacrament”, de Prosper Mérimée.
Intérpretes : Ana Magnani (Camilla/ Colombina), Duncan Lamont (el virrey Fernando), Nada Fiorelli (Isabella), Dante (Arlequín), Riccardo Rioli (el torero Ramón), Odoardo Spadaro (don Antonio), Paul Campbell (Felipe).
100 min. Technicolor