15 de agosto de 2009

Un mago tras una puerta cualquiera

La cuarta ventana (1961), Julio Coll


LA CUARTA ventana se presenta como la película de las tres hermanas Penella, esto es: Elisa Montés, Terele Pávez y Emma Penella, si siguen el orden habitual de lectura según aparecen en la fotografía.


Las tres son chicas de alterne en el Club La Pachanga y por un quíteme allá usted un tarro de crema lleno de cocaína son detenidas por la policía que las sigue discretamente. Cuando llegan a casa las tres chicas se encuentran a una pobre muchacha que ha intentado suicidarse al verse abandonada por un saxofonista canalla (Leo Anchóriz). En busca de la pista del mal hombre llegan a un inmueble habitado por extraños personajes, lo que da lugar a una serie de viñetas cómicas o costumbristas, cuya gracia está, sobre todo, en lo anormal de las situaciones.


En uno de los pisos se encuentran con un mago que está haciendo levitar a su ayudante. Al verlas allí, tan boquiabiertas, les hace extraer un naipe de una baraja y, tras mirarlo descaradamente, asegura que es el seis de copas y que la adivina a la que buscan vive más arriba.


Ni idea de quién pueda ser el actor que interpreta al ilusionista, pero como la escena no dura ni un minuto, tampoco tiene demasiada importancia. Lo traemos aquí como simple pasatiempo veraniego y para que vayan ustedes completando el catálogo de magos ineptos.
Sr. Feliú
La cuarta ventana (1961) 
Producción: Juro Films (ES) 
Director: Julio Coll. 
Guión: Julio Coll y José Germán Huici. 
Intérpretes: Emma Penella (Dora García), Elisa Montés (Luisa Pau), Terele Pávez (Linda Barcala), Leo Anchóriz (Carlos), Luis Induni (el comisario) 
86 min. Blanco y negro.

3 de agosto de 2009

Harry Bell y su león



Zalacaín el aventurero (1955), Juan de Orduña

Los titiriteros de Baroja
Una de las más conocidas novelas de Pío Baroja, “Zalacaín el aventurero” (1909), ha tenido dos adaptaciones cinematográficas. La primera es obra de Francisco Camacho. Se gestó durante la transición al sonoro y no se estrenó hasta 1930, con una banda de sonido postsincronizada. Económicamente no fue demasiado bien, pero la crítica no ahorró elogios para el esfuerzo y el resultado, aunque éste sólo fuera parcial. Desgraciadamente no hay en la actualidad ningún material localizado de esta versión que nos permita opinar de primera mano.



La segunda, de 1955, va firmada por el director de Agustina de Aragón y Alba de América, Juan de Orduña. Nos detenemos en ella por ver la ilustración de uno de los episodios más señalados de la infancia de Martín Zalacaín, el que Baroja titula “De cómo llegaron unos titiriteros al pueblo y lo que sucedió después”.

Es la cosa que una anochecida de mayo llegan tres carromatos a Urbía. Del primero desciende un domador francés seguido de su troupe.

“El domador no ofrecía ese aire, entre petulante y grosero, tan común a los acróbatas de barracas y gentes de feria; era sombrío, joven, con aspecto de gitano, el pelo negro y rizoso, los ojos verdes, el bigote alargado en las puntas por una especie de patillas pequeñas, y la expresión de maldad siniestra y repulsiva. El viejo, la mujer y los chicos tenían sólo carácter de pobres; eran de esos tipos y figuras borrosas que el troquel de la miseria produce a millares”

En los otros dos carromatos, las terribles fieras que sirven de atracción a las gentes de las aldeas y caseríos. La función no puede ser más deplorable: una docena de perros famélicos atacando a dentelladas a un oso encadenado y las cansinas piruetas de un león que se encierra en la jaula con la mujer. Linda, la niña que entabla amistad con Martín Zalacaín, aporta el único toque de pureza a la función al realizar unos volatines acompañada por un monito vestido de rojo.

Pánico en el Circo Pascuali

La película sacrifica parte de las escaramuzas bélicas, que tienen lugar durante la Segunda Guerra Carlista, pero, sobre todo, propone una reescenificación de la novela de Baroja. El autor y el director de la película aparecen al principio justificando los cambios con el argumento de que el relato fue escrito como una crónica pero ocultó los detalles de cómo habían llegado los hechos a conocimiento de Baroja. Ello permite insertar no uno sino tres intereses amorosos en las aventuras de Zalacaín y rememorar sus andanzas con una pátina romántica que lime sus aristas.


Orduña dedica un tiempo al episodio circense al tiempo que lo dulcifica. El fiero domador francés se convierte en un tal Pascuali, encarnado por el actor de doblaje Ramón Martori con el aplomo que le otorgan unos bigotes de padre y muy señor mío y su voz tonante.


Se produce también una condensación dramática. El accidente que provoca la muerte de la madre de Martín, producto en la novela de la brutalidad del domador y de un disparo realizado al azar en un momento de pánico, está en la película protagonizado por Tellagorri, que increpa a Pascuali por su comportamiento, al pretender introducir en la jaula del león a una frágil muchachita que ha hecho un número entre la danza y la acrobacia.

El misterio de los leones bereberes
Tenemos entonces oportunidad de ver al domador, que se anuncia en los créditos como “Harry Bell y su león”, por lo que uno tendía a pensar que el tal míster Bell debía de ser adiestrador de una sola fiera. No hay tal. La hemeroteca del diario “La Vanguardia” nos permite constatar su presencia en el 2º Festival Internacional del Circo, celebrado en 1957, ostentando la representación del Circo Strassburger, de Holanda, con un número protagonizado por “leones bereberes”. Por el hilo se saca el ovillo. Elly Strassburger, que se hizo cargo del circo familiar en 1957, cuando su hermano se ahogó durante una gira por Suecia, se casó ese mismo año con el domador Harry “Belli” y no “Bell”, como se presenta en los títulos de la película.





Y ahí tenemos a nuestro hombre. Un tipo que se hizo famoso por conseguir, andando los años, que un tigre –llamado Byla, no sabemos si en homenaje a Harry Piel- realizara un número a lomos de un caballo. También él tuvo circo propio y parte de su historia la podrán encontrar, si leen ustedes alemán, en este libro:

Herbert St Nissing
Strassburger: Geschichte eines jüdischen Circus.
Dormagen, Circus-Verlag, 1993.


Nosotros hemos hecho nuestro trabajo, ahora les toca a ustedes intentar identificar en Zalacaín el aventurero a una adiestradora de perros y a una pareja de payasos. Una pista: el carabalanca toca el acordeón y el otro baila con una muñeca pegada a sus zapatones.


Sr. Feliú

Zalacaín el aventurero (1955)
Producción: Espejo Films (ES)
Director: Juan de Orduña.
Guión: Manuel Tamayo, basado en la novela homónima de Pío Baroja.
Intérpretes: Virgilio Teixeira (Martín Zalacaín), Jesús Tordesillas (Tellagorri), Elena Espejo (Catalina), Margarita Andrey (Rosa), Rosario León (Linda), Ramón Martori (Pascuali, el director del circo), Pío Baroja y Juan de Orduña (ellos mismos) y Harry Belli y su león.
95 min. Blanco y negro.

31 de julio de 2009

Emilie Sannom, la Perla Blanca danesa

Emilie Kirstine Valborg Sannom
29 de septiembre de 1886 (Copenhague) – 30 de agosto de 1931 (Dinamarca) 

Perla Blanca era el nombre por el que se conoció en España a Pearl White, la intrépida protagonista de The Perils of Pauline (Los peligros de Paulina, 1914). Otro día les hablamos de ella, hoy queremos hacerlo de su homóloga danesa Emilie Sannom, actriz en el Dangmar Teater junto a Asta Nielsen a principios del siglo XX, temeraria de la pantalla y paracaidista acrobática. En esta breve antología de escenas de riesgo de sus películas conservadas en la Cinemateca Danesa luce sus habilidades para la pirueta, el funambulismo, la acrobacia aérea e, incluso, el faquirismo. La pueden ver en línea por cortesía de Europa Film Treasues siguiendo este enlace. La ficha sitúa este montaje en 1923, cuando Emilie Sannom rodaba en Italia su última película: La fanciulla dell'aria (1923), dirigida por Alfred Lind, de la que proceden los planos finales.


Para entonces, había rodado un buen número de películas durante la década de los diez, compartiendo cartel en algunas de ellas con las estrellas de la Nordisk, Valdemar Psilander. También hizo películas de episodios. El montaje incluye fragmentos de Pigen fra hidalgo fyret (1914), Dilligencekusken fra san hilo (1914), For barnets skyld (1915) y la serie Panopta (1918-19). La captura con la que ilustramos este texto procede de Zigo (1914), que tuvo distribución internacional con el título de The Hypnotic Violinist. No se pierdan la proeza final, con salto en paracaídas para aterrizar en un campanario. En 1931, cuando la actriz contaba 44 años y se dedicaba profesionalmente a las exhibiciones aéreas, el paracaídas no se abrió. Tom Kristensen escribió un poema en su memoria que fue utilizado como epitafio. Decía algo así: “Nunca temió a la muerte; su único temor fue la vida en la tierra”.
Sr. Feliú
Filmens Vovehals (1923) 
Producción: Filmfabriken Danmarks (DN) 
Intérpretes: Emilie Sannom. 7 min. 
Blanco y negro + Virados.

27 de julio de 2009

Arturo Castilla


Biografía de Arturo Castilla, figura eminente del circo español, bilbaíno de pro, que en sus años mozos formó parte de los payasos Los hermanos Cape, para con el tiempo convertirse en el empresario más importante del circo en España, junto con su socio Feijóo y su amigo Carcellé. El Circo Price, el Circo Americano, el musical Barnum, el Circo de Moscú y muchos más son algunas de sus grandes empresas. A él se debe el compromiso que adquirió el Ayuntamiento de Madrid para construir un circo estable, así que le debemos estar muy agradecidos.

Bacigalupe, Carlos
Arturo Castilla que soñaba circos
Col. Bilbainos recuperados
Muelle de Uribitarte Editores, S.L., Bilbao, 2007
ISBN: 978-84-934774-9-3

25 de julio de 2009

La invisibilidad de Pierre Étaix


Si Pierre Étaix no era invisible hasta ahora lo era ciertamente su obra. El imperativo moral de ilustrarles sobre ella nos ha llevado a estudiarla en copias imposibles en las que uno debía adivinar lo que estaba más allá del ojo humano. Por eso, cuando hablamos de Yoyó y de Le Soupirant hubimos de recurrir a imágenes de archivo. Como Circo Méliés no se distingue precisamente por su apego a la actualidad no les extrañará que para nosotros esta noticia ocurrida hace aproximadamente un mes sea casi una primicia. La buena nueva es que por fin un tribunal ha dictado sentencia y Étaix ha recuperado el control de los cinco títulos que dirigió en los años sesenta y que permanecían condenados a la inexistencia desde hacía un par de décadas. Hace cuatro años Étaix y su compinche Jean-Claude Carrière emprendieron acciones legales y una campaña mediática para recuperar los derechos sobre estas cintas. Por fin, el mes pasado, el Tribunal Superior de Justicia ha dictado una sentencia que devuelve al autor la posibilidad de restaurar y difundir su obra. En el Festival de Cannes de 2007 se presentó la versión restaurada de Yoyó. El reportaje sobre la proyección en la Cinematheque, aquí: http://www.dailymotion.com/video/kil5tkQ4xVJ3XkiA3U Parece que, una vez superados los problemas legales, se emprenderán las labores de restauración del resto de los títulos bajo la supervisión de François Ede, el responsable de que pudiéramos ver la versión en color de Jour de fete. Por supuesto, esperamos ansiosos la edición en DVD de estos títulos pero tampoco estaría de más verlos en pantalla grande como pudimos hacer con algunas cintas de Jacques Tati hace tres o cuatro años. Oremus.

21 de julio de 2009

Sebastià Gasch

Esta antología de textos refleja una visión panorámica del circo que se presentaba en España y Europa durante los dos primeros tercios del siglo XX. El escritor catalán siempre estuvo muy vinculado al circo y al music-hall a los que dedicó varias de sus obras. Esta selección de escritos circenses se publicaron en diferentes medios de comunicación cuando el circo todavía tenía un hueco entre las páginas de los rotativos.

Jane, Jordi y Joan M. Minguet
Sebastià Gasch, el gust pel circ (Antología de textos)
Edicions El Mèdol, Tarragona, 1998
ISBN: 84-89936-12-9