29 de enero de 2013

De vuelta a las películas de dos bobinas en Educational Pictures




The Gold Ghost (1934), Charles Lamont
Ditto (1937), Charles Lamont

En 1934, después de su periplo europeo, Keaton firma un contrato con Educational Pictures, una productora dedicada, a pesar de su nombre, a la facturación de comedias de dos rollos a bajo coste. La compañía, fundada por Earle W. Hammons había conocido su edad de oro en la década de los veinte, cuando tenía bajo contrato a dos cómicos cotizados como Lupino Lane y Lloyd Hamilton. A principios del sonoro Harry Langdon y Andy Clyde, fichan por Columbia, así que Keaton es contratado para cubrir el hueco como nombre de reclamo.


El acuerdo prevé la realización de seis cortometrajes al año a razón de cinco mil dólares por título. El presupuesto total por película es de veinte mil, por lo que no queda mucho más dinero para nada. Rodajes en cuatro o cinco días, dependiendo de los decorados disponibles, una única toma para cada plano y repartos familiares. En la dirección es frecuente encontrarse con Charles Lamont, un veterano del vodevil, viejo amigo de Keaton.



En su ciclo Educational Keaton pasa por una gran variedad de oficios y registros. Es empleado de una gasolinera en el desierto, hillbilly, una especie de boy-scout, repartidor de hielo, científico loco… y trabaja sobre guiones propios y ajenos, con viejos conocidos —incluida su familia— y con jóvenes talentos. Algunas historias le ofrecen mayor libertad para desarrollar su propio tempo y otras le obligan a seguir las pautas de la comedia bufa, aprovechando simplemente su habilidad como bayeta humana. Nada por lo que no haya pasado en su periodo de decadencia en la M-G-M.

La quimera del oro
El primer asalto resulta, a nuestro modesto parecer, uno de los más afortunados. The Gold Ghost (1934), dirigido por Charles Lamont, presenta a Keaton una vez más como un joven adinerado que, rechazado por su amada, terminará metiéndose en mil líos para lograr su mano y, sobre todo, su respeto.

La película funciona a pleno rendimiento durante los primeros diez minutos. Keaton demuestra que sigue estando en plena forma y que lo peor que le puede pasar es encontrarse con interferencias creativas. Solo, en un decorado de poblado fantasma del Oeste, es capaz de idear mil y una situaciones divertidas, ágiles y plenas de inventiva.


Aunque se suele mencionar la modestísima pelea en el saloon, en la que Elmer derriba a sus enemigos como si fueran bolos utilizando barrilitos a modo de bolas, hay un momento que nos ha parecido excepcionalmente emotivo. A la invocación del sonido de una vieja tonada en la pianola, en el abandonado saloon aparece el fantasma de una corista. Es una modesta sobreimpresión pero esta breve historia de amor soñado, de triunfo sobre los bandidos imaginados, nos ha transportado sin necesidad de ningún aspaviento a un mundo romántico y poético, en el que Keaton, reacio siempre al sentimentalismo, se puede mostrar lírico sin renunciar a sí mismo.


El mundo futuro
Casi al final del ciclo Educational se sitúa Ditto (1937), una comedia de enredo en la que se juega la carta de dos gemelas que viven en chalets pareados. Keaton es un repartidor de hielo que tiene una cita amorosa con una de ellas y se equivoca de casa. Hace todo lo posible por salvar a la chica de un malvado seductor que no es otro que su marido.


El enredo no da más de sí. Si nos detenemos en ella es por sus apuntes de humor excéntrico que, a ratos, rozan lo surreal. El ama de casa que quiere comprar hielo se quema con el horno y le pide al repartidor que le ponga mantequilla en la quemadura. La sensación de alivio deriva en una suerte de éxtasis erótico compartido cuando Keaton sigue untando brazo arriba. Interpretada sin ambigüedades, lo extravagante de la situación debió prevenir a los censores y al estudio de intervenir, no fuera a ser que los tomaran por mentes calenturientas.


Al final, dispuesto a poner tierra por medio, Keaton se despide del caballo del carro de reparto. Asegura que es el único amigo que ha tenido, que cada uno debe seguir su camino y que le encantaría ser un caballo para no tener que padecer las burlas de ninguna mujer frívola, en un monólogo que no habría desdeñado Miguel Mihura.


El repartidor de hielo se marcha al Canadá donde pasa quince años como un ermitaño. El mundo ha cambiado. La barba le llega a la cintura y sobre su cabaña vuelan avionetas con caravanas, que a lo que se ve es el medio de transporte vacacional del futuro. Un día conoce a una muchacha que hace revivir en su pecho la vieja llama. Acude a verla al campamento para encontrarse con que no es que tenga una hermana gemela sino cinco.



The Gold Ghost (1934)
Producción: Educational Pictures (EEUU)
Director: Charles Lamont.
Guión: Ernest Pagano y Charles Lamont, de un argumento de Ewart Adamson y Nicholas T. Barrows.
Intérpretes: Buster Keaton (Wally), Dorothy Dix (Gloria), Warren Hymer (Bugs Kelly), William Worthington (el padre de Gloria), Lloyd Ingraham (el padre de Wally).
18 min. Blanco y negro.

Ditto (1937)
Producción: Educational Pictures (EEUU)
Director: Charles Lamont.
Guión: Paul Girard Smith.
Intérpretes: Buster Keaton (“el hombre olvidado”), Gloria Brewster y Barbara Brewster (las hermanas gemelas), Harold Goodwin (Hank), Lynton Brent (Bill), Al Thompson.
18 min. Blanco y negro.


1 comentario:

angeluco10 dijo...

No he visto ninguna pero me supongo que son como las comedias mudas que hicieron famosas a tantos cómicos ahora en versión doblada,lo que comenté en otra entrada,un regreso hacia la melancolía y la nostalgia de un pasado que no volverá.