Libro de memorias de Miliki, uno de los artistas conocidos como payasos de la tele, que durante años y años han acompañado a varias generaciones de telespectadores. Anécdotas, encuentros, retos, viaies… El equipaje artístico de Miliki está lleno de experiencias y sus ancestros artísticos se remontan dos siglos, así que resulta entretenido. Sus intervenciones en la primeriza televisión cubana les ponen en la órbita televisiva y desde entonces han manejado las naves con suficiente control por todo el mundo.
revolucionó el cine de la España de los sesenta con superproducciones como El Cid (1961), 55 días en Pekín (1963), La caída del Imperio Romano (1964) o Circus´ World (1964). El autor nos cuenta el esplendor y la caída de este hábil productor que consiguió la complicidad del gobierno de la dictadura franquista, sobre todo la de Manuel Fraga, por entonces Ministro de Información.
L'Homme au chapeau de soie (1983), Maud Linder L'Homme au chapeau de soie es un ejercicio de memorialismo y una invocación mediúmnica. Ya saben que Max Linder se suicidó con su joven esposa en octubre de 1925. Cincuenta y tantos años después su hija Maud intenta recuperar a su padre a través de su legado cinematográfico.
Entre la pregunta inicial (quién) y la final (por qué) tenemos la ocasión de contemplar una antología con los mejores cortos de Linder conservados, una muestra de sus largometrajes norteamericanos —que la propia Maud antologizó en En compagnie de Max Linder (1963)— y apenas unas fotografías de Der Zirkuskönig (1924).
El París fin de siglo, del que Max es epítome con su sombrero de copa y sus botines, cobra vida gracias a fotografías inanimadas y a un par de sketchs cinematográficos en los que podemos ver a Sarah Bernhardt como Hamlet y a Coquelin en Cyrano de Bergerac. Apuntes del mundo teatral en el que Max ingresó y al que, con relativa rapidez, renunció para dedicarse en cuerpo y alma al cinematógrafo.
La primera etapa de su trabajo, entre 1907 —Les débuts d'un patineur— y 1914 —cuando se incorpora a filas durante la Gran Guerra— constituye el grueso del montaje. Casi doscientos títulos producidos por Pathe con la única condición, al principio, de que se rodasen en un día. He aquí al Max atildado, preciso en la pantomima, actor de invención fecunda, querencioso de los motivos sentimentales, pero pronto siempre a la explosión maníaca.
Poco amigo de los trucos, Max Linder construye sus comedias a partir de las situaciones en las que se ve inmerso su personaje. La regla se rompe en contadas ocasiones. Una de ellas adquiere categoría de obra maestra de la fantasía y por eso se la recomendamos. Los zapatos de un par de turistas en un hotel de la Riviera se conocen una noche a la puerta de sus respectivas habitaciones, se cortejan y se enamoran. Por la mañana, los zapatos propician un nuevo encuentro a pesar de que sus propietarios, pretenden hacer vida independiente.
Max prend un bain (1910) es una muestra relativamente temprana de rigor en la construcción de una comedia. Max compra una bañera. Como el cochero no está dispuesto a cargar semejante armatoste, se la lleva hasta casa como si fuera una tortuga. La instala en su habitación… pero el grifo está en el descansillo. Pronto comprueba que si intenta llenar la bañera con una jarrita nunca conseguirá darse el ansiado baño. Traslada entonces la tina al descansillo. Pero una vez llena, no hay quien la mueva. Solución: bañarse allí mismo. Escándalo vecinal. Llegada de la policía. Max es conducido a comisaría como si fuera un faraón; incluso se detiene a saludar a unas amigas. En la comisaría Max juguetea con el agua, salpica a los policías. Termina escapando, convertido de nuevo en tortuga humana y perseguido por un grupo de representantes de la ley que prefiguran en unos cuantos años a los Keystone Kops. Ya está.
L'Homme au chapeau de soie (1983) Producción: Films Max Linder (FR) Guión, Dirección y Narración: Maud Linder. Documental. Archivo: Max Linder. 96 min. Blanco y negro.
The Three Must-Get-Theres (Los tres mosqueteros, 1922), Max Linder
Los completistas de Max Linder están de suerte, porque en esa cueva de Alí Babá que es youtube hemos encontrado The Three Must-Get-Theres, la última de las tres películas que Linder rodó en Estados Unidos en el plazo de un año. La copia es una restauración de la Deutsche Kinemathek a partir de la copia conservada en el Nederlands Filmuseum complementada con otros materiales.
El arte de la parodia
The Three Must-Get-Theres no es tanto una versión humorística de la novela de Dumas como una parodia directa de la adaptación cinematográfica de Douglas Fairbanks. Al fin y al cabo, debió de pensar Linder, yo lucía este mostachuelo antes que Doug y Dumas era paisano mío, no suyo. La cosa no molestaba a nadie y parece que, incluso, Linder aprovechó algunos decorados de la película de Fairbanks. Probablemente aquel arco en el que descabalga y exclama con sorna autoconsciente: “¡Así que esto es París!”.
Linder realiza algunas piruetas acrobáticas pero su esgrima no está desde luego a la altura de la de su modelo. Los episodios clásicos están todos aquí: la despedida de su padre en Gascuña, el duelo en fila con los tres mosqueteros del Rey, el enfrentamiento con la guardia de Richelieu, las intrigas amorosas en la corte y las palaciegas del Cardenal. Y, por último, el rescate del brazalete de la reina y la definitiva incorporación del gascón al cuerpo de mosqueteros.
Sin embargo, todos los personajes han sido rebautizados con nombres que buscan el efecto cómico como si nos halláramos en un astracán de don Pedro Muñoz Seca.
Mosqueteros acróbatas
Más por eufonía que por otra cosa Portos se llama Porpoise [Porpuga], Athos, Octopus [Pulpo], y Aramis Walrus [Morsa]. El primero de ellos aparece en los títulos de crédito como Charles Mezzetti lo que llamó nuestra atención pues hubo una conocida troupe de equilibristas que trabajaron en Estados Unidos por aquellos años llamados los Metzetti. Sin embargo, ninguno se llamaba Charles. Eran Otto, Victor, Tom y Richard. Este último, después de unos años de servir de doble a Fairbanks acabó teniendo una carrera propia como actor con el seudónimo de Richard Talmadge.
Los intertítulos con intención jocosa se multiplican a riesgo de ralentizar la acción. La mayoría de los gags se basan en los anacronismos: Linder viste un canotié con una pluma, cuando los mosqueteros tienen que partir a recuperar el brazalete bajan a la cuadra por una barra como la que hay en los parques de bomberos, los guardias del cardenal se comunican por teléfono y cabalgan potentes motocicletas…
Y, sin embargo, mucha de la magia de Linder está aquí: su precisión para la pantomima y algún gag estrictamente cinematográfico, como cuando los hombres del cardenal le inyectan al caballo una dosis de morfina que tumbaría a un ídem. Dart-In-Again espolea a su cabalgadura para llegar a tiempo a París, pero la escena está resuelta a cámara lenta. O la justamente célebre escena en la que se ve rodeado por los guardias del cardenal que le atacan al mismo tiempo. Véanla porque su resolución, en el mejor estilo Busby Berkeley, merece la pena.
“Veinte años antes”
The Three Must-Get-Theres, se estrenó en Nueva York el 22 de agosto de 1922. La crítica alabó la comicidad de Linder y la belleza de Jobyna Ralston, compañera en breve de Harold Lloyd en sus comedias de dos rollos para Hal Roach. Sin embargo, tanto por su duración como por su carácter burlesco llegó a las pantallas en programa doble.
Linder anunció que realizaría una secuela. Si la de la novela de Dumas se llamaba “Veinte años después” el título propuesto por Linder era “Veinte años antes”. Ya hemos visto en otras ocasiones que regresó a Europa y su carrera (y su vida) siguieron otros derroteros.
En alguna de sus reposiciones españolas la película fue rebautizada como “El estrecho mosquetero”, aunque en octubre de 1923, cuando la cinta se estrenó, la prensa española siempre se refiera a ella como la parodia de “Los tres mosqueteros”, igual que la Carmen de Chaplin se había llamado Chaplin’s Burlesque on Carmen. Al año siguiente Sennett comenzó la serie de parodias protagonizadas por Ben Turpin con The Schriek of Araby, burla del colosal éxito de Rodolfo Valentino. En fin, que esto de las parodias ya daba buenos rendimientos cómicos antes del invento de la televisión. The Three Must-Get-Theres (Los tres mosqueteros, 1922) Poducción: Max Linder Productions (EEUU) Guión y Dirección: Max Linder. Basada en la novela “Los tres mosqueteros” de Alejandro Dumas padre. Intertítulos: Tom Miranda. Intérpretes: Max Linder (Dart-In-Again), Bull Montana (el Duque de Rich-Lou), Frank Cooke (el Rey Louis XIII), Caroline Rankin (Annie, la Reina), Jobyna Ralston (Connie Bonne-aux-Fieux), Jack Richardson (Walrus), Charles Mezzetti (Porpoise), Clarence Wertz (Octopus), Fred Cavens (Bernajoux), Harry Mann (Bunkumin), Jean de Limur (Rochefort). 58 min. Blanco y negro más tintados.
Las dos hermanas descienden del tren en Timoka. Es una ciudad desconocida, en la que hablan un idioma que ninguna de las dos comprenden y en la que los tanques patrullan por las calles. Pero Anna, la mayor, traductora, se encuentra gravemente enferma. Esther, la otra, una mujer con la sensualidad a flor de piel, viaja con su hijo Johan. Deberían de llegar a su destino para dejar al niño con los abuelos. Pero el estado de Anna las obliga a alojarse en un vetusto hotel
El niño recorre los pasillos desiertos, fisgonea en las habitaciones. En una de ellas descansan los seis enanitos de Eduardini. El baúl junto a la puerta delata su procedencia: Madrid. Los pequeños juegan a las cartas, fuman, matan el tiempo. El niño es una distracción. Se disfrazan de animales, le hacen cucamonas, lo atavían con un vestido femenino.
Mientras tanto, Esther, sedienta de amor, recorre las calles de Timoka. Entra en el “Chin Varietés”, el local en el que actúan Eduardini y sus muchachos. Por fin hemos podido ver al malabarista y empresario en acción. No luce su legendario bigote postizo. Realiza unos malabares con platos mientras los enanitos realizan números acrobáticos. Al final, forman una especie de monstruoso ciempiés y salen del escenario al ritmo de la música. Mientras, en un palco, una pareja hace el amor violentamente.
Johan ve entrar a su madre en una habitación con un hombre. Se lo cuenta a Anna, que siente por su hermana una mezcla de deseo incestuoso y de pulsión despótica. Ambas se cruzan reproches que han callado toda la vida. Cuando Anna sale de la habitación, los chicos de Eduardini regresan del teatrito de variedades.
Aparte de que los acróbatas españoles anduvieran de gira por Estocolmo, aún no entendemos cómo llegaron a colarse en este piélago existencial y metafísico de Bergman del que, no lo duden, David Lynch ha bebido a grandes tragos. En este enlace la pueden ver. Que la disfruten.
Tystnaden (El silencio, 1963)
Producción: Svensk Filmindustri (SUE)
Dirección Ingmar BergmanGuión: Ingmar Bergman
Intérpretes Ingrid Thulin (Anna), Gunnel Lindblom (Esther), Jörgen Lindström (Johan), Haakan Jahnberg (el gerente del hotel), Biger Malmsten (el camarero), Leif Forstenberg (el hombre en el teatro). Lissi Alandh (la mujer en el teatro) y Los Eduardini con Eduardo Gutiérrez “Eduardini”.
Au Fil de l´Acrobatie (1993), deLaurent Chevallier
Au Fil de l´Acrobatie es un documental realizado en 1993 por Laurent Chevallier bajo el mando de Dominique Mauclair. Es un espléndido trabajo con el que hacemos un recorrido apasionante por diferentes culturas de circo. Son visiones con un fuerte contraste que hacen reflexionar sobre el circo y que todos los amantes del circo deberían ver. El documental nos muestra tres visiones de circo: la increíble marcha Davasi del Kurdistán chino sobre una cuerda a 20 metros de altura sin ningún tipo de seguridad, el pueblo chino de WuQiao donde las familias enseñan a sus hijos acrobacias como parte de su vida cotidiana desde hace 5 milenios, la ejemplar trouppe de Wu Han (recientemente en el Price con el espectáculo Piratas), dirigida por la señora Xia Ju Hua y el apabullante número de ballet aéreo de Los Cisnes (Cigognes), creado en el Estudio de Moscú de Piotr Maïstrenko (inaugurado en 1972, el estudio es una verdadera maquinaria de creación e innovación), recuperado con imágenes de archivo, entrevistas y diversas grabaciones.