29 de octubre de 2010

Un niño con un juguete nuevo




Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin (1896), Georges Méliès

Cuatro son los títulos conservados de la producción de Méliès para el año 1896.

Une Partie de cartes [número 1 de su catálogo] es una escena costumbrista en la que lo más destacable es la presencia del propio Méliès en el centro del fotograma, marcando el ritmo de la acción.

El 26 lleva por título
Une Nuit terrible. Aparece aquí ya, aunque de un modo bastante primitivo, la aproximación al fantástico en forma de cucaracha gigante que trepa a la cama de un Méliès caracterizado con barba y nariz postizas. La escena está rodada en un exterior, según evidencia la luz solar y el continuo movimiento del cortinaje que sirve de fondo al decorado debido a la acción del viento.


Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin [70], es el primer Méliès cien por cien Méliès. Además se anuncia como un número de los que el mago ejecutaba en el escenario del teatro Robert-Houdin. La cámara ocupa la posición del espectador que pudiera ver sólo la embocadura del escenario, lo que delimita exactamente el reducido espacio –unos 3 metros de anchura por 1 de fondo– en el que el mago va a realizar su truco. El fondo, pintado, con una puerta practicable a la derecha del espectador, por la que hace su aparición primero Méliès y luego su ayudante. Méliès ejecuta el truco de la desaparición de la dama gracias al paso de manivela. No contento con esto, hace aparecer un esqueleto. Finge espanto y, mediante el mismo procedimiento convierte de nuevo la huesa en dama. Saludo. Salida. Y vuelta al escenario para recoger el mudo aplauso de un público inexistente. Todo Méliès queda prefigurado en esta breve película de poco más de un minuto: el sentido del ritmo, la conciencia de sí mismo como actor que interpreta para un público, el humor –con preferencia por lo macabro–…



Le Cauchemar [82] muestra la otra cara de Méliès, la del maestro de la escenografía, de los trucos con aparatos y de la poesía lunar. El procedimiento es similar al de Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin –el paso de manivela– e, incluso, el decorado de la historia-marco es el mismo. Méliès no filma en esta ocasión la realidad, ni aprovecha el cinematógrafo para (re)crear un truco, sino que ha descubierto treinta años antes que Breton, Dalí y Buñuel, que la cámara sirve, sobre todo, para fotografiar los sueños. O las pesadillas. De nuevo, un personaje esperpéntico en una cama. En cada mutación hay un cambio de personaje –una joven, un tañedor de banjo con el rostro embetunado y un arlequín– y un cambio de decorado. La aparición del arlequín implica la presencia de la luna. Cuando el soñador la señala con el dedo, la luna viene al balcón a mordérselo. El protagonista la espanta de un puñetazo y los tres personajes reaparecen danzando para redondear la pesadilla.



Es posible que ocurriera algún incidente durante el rodaje o acaso se trate de una gamberrada posterior, el caso es que en la copia reproducida en el
First Wizard of Cinema (y en YouTube), alguien ha raspado cuidadosamente el trozo del fotograma donde pudiera verse el miembro del mago por una rotura del calzón.

Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin (1896)
Producción, Guión, Dirección e Interpretación: Georges Méliès.
Blanco y negro. 1 min.


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