28 de agosto de 2010

Integral Étaix



Heureux anniversaire (1962), Pierre Étaix

La integral de Pierre Étaix ya está circulando por las salas de Francia, después de que se resolvieran los pleitos que Étaix y Jean-Claude Carrière mantenían con las entidades que tenían inmovilizados los negativos de sus películas y de que el pasado mayo se reestrenara en el Festival de Cannes
Le Grand amour. Todas las películas han sido restauradas por la Fundación Groupama Gan pour le Cinéma y por Technicolor.

En octubre Carlotta anuncia una edición en vídeo doméstico con la filmografía completa de Étaix, compuesta por tres cortometrajes -Rupture (1962) y Heureux anniversaire (1962) e Insomnie (inacabado en 1963 y finalizado este mismo año)- y cinco largometrajes -Le Soupirant (El pretendiente, 1963), YoYo (Yoyó, 1965), Tant qu'on a la santé (Mientras haya salud, 1965), Le grand amour (El gran amor, 1969) y Pays de cocagne (1971).


Nos ha parecido un momento tan bueno como cualquier otro para acercarles Heureux anniversaire. Se trata de un corto de 12 minutos rodado a cuatro manos -va firmado por Étaix y Carrière- en 1962. Étaix recoge aquí la herencia de Max Linder y de Harold Lloyd. Es un hombre felizmente casado que quiere llegar a casa pronto para celebrar el aniversario junto a su mujer. Cuando empieza la película ella (Laurence Lignières) pone la mesa con toda delicadeza. Inmediatamente después conocemos al atildado marido (Étaix), que acaba de comprar un regalo y toma el coche para volver a casa. ¡Ay, el tráfico parisino de 1962! Enseguida se encuentra en medio de un atasco y lo que siguen son diversos sketchs en los que la observación del comportamiento humano -ridículo siempre, como demostrara Jacques Tati- se entrelaza con breves rutinas en las que humor y lirismo van de la mano.


El running gag del hombre a medio afeitar que tiene que mover el coche recién aparcado, la imagen de la flor de tallo largo que asoma por el techo corredizo del automóvil o la viñeta del conductor que cada vez que arranca se pone las gafas y enciende un cigarrillo, son sólo algunos de los momentos brillantes en los que Étaix se difumina como protagonista y cede el centro de la pista al resto de personajes. Laurence Lignières, que interpretará un año después a la alcohólica en Le Soupirant, tiene aquí también ocasión de pegarle a la botella. Sus escenas aúnan concisión, coreografía humorística y sensualidad.

Heureux anniversaire obtuvo el Oscar al mejor cortometraje en 1963, el Grand Prix del festival de Oberhausen y el galardón al mejor cortometraje de la British Film Academy entre otros premios. Pueden verlo en Youtube e ir abriendo boca:



Heureux anniversaire (1962)
Producción: CAPAC (FR)
guión y Dirección: Pierre Étaix y Jean-Claude Carrière.
Intérpretes: Pierre Étaix (el marido), Laurence Lignières (la mujer), Nono Zammit, Robert Blome, Lucien Fregis, Georges Loriot.
12 min. Blanco y negro.


24 de agosto de 2010

Más sobre Circo Criollo




AUNQUE el libro se titula de una manera genérica, la escritora argentina hace un repaso a la historia del circo en Argentina y en especial, el circo criollo. Beatriz Seibel posee información de primerísima mano sobre el asunto ayudándonos a comprender el fenómeno del circo criollo. El libro contiene manuscritos de José J. Podestá y testimonios de muchos de los protagonistas de este manifestación circense y de otros especialistas. Los hermanos Videla aparecen en sus páginas dándonos una lección de historia en la misma época en la que se embarcaban en su maravillosa Escuela de Circo Criollo. Carlos María Rulfo, Hilda Tejedor, Octavio Sarmiento, Couton, etc. son algunos de los artistas que nos cuentan sus historias y nos deleitan con su sabiduría.

SEIBEL, Beatriz:

Historia del Circo
Ediciones del Sol, Buenos Aires, 1993
ISBN: 950-9413-46-1

22 de agosto de 2010

Circo Criollo




Así es como define Raúl H. Castagnino Circo Criollo en el apéndice de este libro:"La denominación tiene dos matices: uno sentimental, otro profesional. El primero se refiere al carácter humilde de los circos vernáculos, a la condición de nativos o extranjeros asimilados a nuestra idiosincrasia que revelan sus miembros, al hecho de haber cruzado en todas direcciones el país llevando un espectáculo autóctono a lugares y personas que jamás contaron con diversiones públicas o formas de sano esparcimiento ni la más elemental manifestación teatral. (…)
El segundo matiz antedicho designa al circo que, a partir del éxito de Juan Moreira, incorpora a sus actividades el espectáculo gauchesco y divide su recinto en picadero y escenario, reduce la volanitería y abunda en las representaciones dramáticas (gauchescas o de otra índole). Por ellas el circo criollo es de primera y segunda parte. El circo criollo –circo plantado– en muy raras ocasiones ha presentado 'fenómenos' o 'menageríes'. En cambio, cuanta prueba riesgosa demande el coraje, la habilidad y la osadía del artista, ha tenido cabida en él"

El la película La Cabalgata del Circo, los protagonistas parecen los inventores del circo criollo al ocurrírseles añadir voz a sus pantomimas. Juan Cuello toma el lugar de Juan Moreira, gaucho medio delincuente, que consigue la popularidad de manera inmediata. La fecha de de la primera representación hablada de Juan Moreira es 1886, iniciándose "una corriente de simpatía hacia el nuevo género, híbrido de teatro y circo, que será propicia para la concreción de la futura dramática nacional, aunque no del mismo modo para las atracciones circenses, pues, al poco tiempo, el programa de los circos criollos es absorbido por el drama gauchesco que relega a segundo plano a ecuestres, gimnastas, acróbatas, excéntricos y fenómenos."


Aunque la película no destaca por su verosimilitud histórica, en ella podemos vislumbrar algunos toques de la biografía de los Podestá ( http://www.luciernaga-clap.com.ar/articulosrevistas/30_podesta.htm )y por tanto, del desarrollo del circo criollo y disfrutar de algunos extractos de sus pantomimas. ¡Gauchos, caballos y mazorqueros! Un circo que no es circo. Llevar el canto que brota de la tierra de pueblo en pueblo hasta llegar a la ciudad. Hablarles con su mismo lenguaje. Algo que les emocione y dé coraje. Una epopeya familiar que muestra las grandezas y miserias de este negocio y en demasiadas
ocasiones su realidad más cutre: Mamá, esconde las gallinas que vienen los artistas.

CASTAGNINO, Raúl H.:
El Circo Criollo, Datos y documentos para su historia 1757-1924
Editorial Plus Ultra, Argentina, 1969

20 de agosto de 2010

La expo del Sr.Wences



Tenemos una noticia de actualidad relacionada con nuestro ventrílocuo favorito, el Sr.Wences. Jorge San Román, autor del libro y del documental sobre Wences que ya hemos comentado en estas páginas y de la última entrada relacionada con el artista, realiza una exposición en Alba de Tormes, en Salamanca del 24 de agosto al 6 de septiembre de 2010 con fotos y recuerdos del artista.

17 de agosto de 2010

100 personas de ambos sexos en escena 100



La cabalgata del circo (1945), Mario Soffici y Eduardo Boneo

UNA RUEDA embarrada, los carromatos que se recortan contra el cielo ennubonado, los años que van pasando… Los dos carromatos del modesto Circo Arletty recorren la pampa en el último cuarto del siglo XIX. La rueda sigue girando y el viejo Tito Arletty (Orestes Caviglia) sigue aferrado al número de los perritos amaestrados, a las chanzas de su compadre Ruca (José Olarra), a los equilibrios en el trapecio y a su demostración de puntería disfrazado de Guillermo Tell. Marieta (Hilde Pirovano), su mujer, sostiene la manzana sobre la cabeza. Ruca caracterizado de carablanca da paso a las actuaciones con su sempiterna salmodia: “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, pero si no les gustan mis modos, ahora mismito me voy”.


En 1896 la carpa ha crecido: los hijos se van haciendo grandes y forman una troupe infantil de acróbatas. Los números de pericia conviven ahora con una pantomima de regusto histórico titulada “Garibaldi en Aspromonte”. Es el tabernero del villorrio en el que instalan la carpa quien les convence de que para llevar al público al espectáculo hay que hablarles de lo conocido. No hay criollo que lea el “Juan Cuello” –otro “Martín Fierro”- y no se le ablande el corazón. Tito Arletty su compadre piensan que el hijo mayor, Roberto (Hugo del Carril), que toca la guitarra y monta a caballo hará un buen protagonista. Y al poco estrenan su “Juan Cuello - Pantomima criolla - 100 personas de ambos sexos en escena 100”.


A partir de aquí, el protagonismo pasa a los hijos: Roberto y Nita (Libertad Lamarque). En sucesivas escenas dialogadas expresan sus inquietudes artísticas. Buscan que el circo pueda reflejar el sufrimiento cotidiano del pueblo, que cante sus canciones, que el circo sea “algo más que circo”. Y para ello conciben la idea revolucionaria de declamar durante las pantomimas… como en el teatro.


Los incidentes melodramáticos, se entrelazan con las canciones interpretadas por los dos protagonistas y con una progresión verbalizada en la que se da cuenta de la evolución de las formas populares de entretenimiento: de la pantomima drama campero -como “Margarita o el llanto de una madre”-, de la milonga al tango, de la carpa al teatro capitalino y a los grandes espectáculos revisteriles del primer cuarto del siglo XX, cuando los cancionistas argentinos triunfaban en Europa.


Los hermanos se reúnen de nuevo para un festival benéfico en Buenos Aires. El reencuentro está teñido de añoranza por los viejos del tiempo del circo. Cantan la canción de los paraguas que cantaban sus padres.


Esta tradición entronca con el origen mítico del cinematógrafo argentino, según se encarga de subrayas Soffici. La carrera de Roberto es un encadenado de títulos señeros de la historia del cine nacional. Ahora son los hijos de Nita quienes triunfan en el cinematógrafo. Juntos hacen una película titulada precisamente “La cabalgata del circo”. Roberto intenta corregir al director. Las cosas no ocurrieron como el propone, pero el director argumenta que la verdad cinematográfica no tiene porqué corresponderse con la realidad.


La cinta termina en el patio de butacas, con los ancianos hermanos Arletty contemplando su historia en la pantalla. La rueda vuelve a girar, eternamente…



Coda
Parte de la fama de La cabalgata del circo excede sus méritos cinematográficos. En un papel secundario, el de Chila, una de las hijas de Ruca, interviene Eva Duarte. Esta es su última película antes de convertirse en señora del coronel Perón y, al año siguiente, en aquel cruce entre Madonna y Paloma San Basilio. La starlette y la gran estrella que ya era Libertad Lamarque tuvieron sus más y sus menos durante el rodaje. Hay quien dice que llegaron a tirarse del moño. La cosa es que apenas llegada Evita a la Casa Rosada Libertad Lamarque hubo de optar por el exilio. Se instaló en México y allí siguió su exitosa carrera como cantante y actriz.


La cabalgata del circo (1945)
Producción: Estudios San Miguel (ARG)
Director: Mario Soffici y Eduardo Boneo.
Guión: Francisco Madrid y Mario Soffici.
Intérpretes: Libertad Lamarque (Nita), Hugo del Carril (Roberto), Orestes Caviglia (Tito Arletty), José Olarra (Ruca), Eva Duarte (Chila), Hilde Pirovano (Marieta), Juan José Míguez, Armando Bo, Elvira Quiroga, Tino Tori, Ricardo Castro Ríos, Ana Nieves, Carlos Rivas.
82 min. Blanco y negro.

15 de agosto de 2010

El Padre Ciuró



EL PADRE Wenceslao Ciuró y Sureda nace el 1 de Marzo de 1895. Aficionado a la magia desde sus tiempos de seminarista, tiene la fortuna de encontrarse en Francia cuando estalla la Guerra Civil española, así que decide quedarse en el país vecino donde prosigue su carrera eclesiástica y sus estudios de magia. Fue un gran divulgador de este arte y desde la publicación de su primer libroen 1958, "La prestidigitación al alcance de todos" ha dejado para el estudio de los magos y aficionados otros diez volúmenes de divulgación mágica como Juegos de manos de sobremesa, los cuatro tomos de Juegos de manos de bolsillo, Ilusionismo elemental y Mnemotécnica teatral entre otros. Esto también le valió la enemistad de algunos magos que pensaban que traicionaba a la magia desvelando sus secretos. ( http://www.magicworldweb.com/magazine/ciuro.html )


En todo caso su libros se convirtieron rápidamente en éxitos editoriales hasta el punto que la editorial de magia madrileña Páginas editó en 2002 una reedición de siete de sus obras ( http://www.damainquieta.com/daivernon/numero7/libros.html ) en una colección llena de sabor y buen gusto.


El mago sacerdote catalán comenzó sus actuaciones para sus feligreses franceses y ya en España adoptó el nombre artístico de Ling-Kai-Fu, muy al gusto de la época y con el que firma muchos de sus libros. Con su muñeco Luisito debió de cosechar muchos éxitos a tenor de estas fotos de promoción de sus actos. Ha aparecido en numerosas ocasiones la pequeña pantalla de TVE: un programa en homenaje a su 50 aniversario de Sacerdocio y Mago en "Esta es su vida" y varias apariciones en el programa "300 Millones".


El libro es un pequeño manual de 150 páginas con todo lo que necesitas saber sobre este arte contado de una manera directa, clara y con una metodología exhaustiva. Contiene numerosos ejemplos y anécdotas, además de rutinas completas listas para su representación.


CIURÓ, Padre Wenceslao:
La ventriloquía
Edición del autor, Madrid, 1963

13 de agosto de 2010

Si quieres ser ventrílocuo…




Manual de este arte dirigido a profesionales o artistas que quieren adentrarse en este mundo. Inspirado por su muñeco Jerry Mahoney, el famoso ventrílocuo americano hace un recorrido por las diferentes facetas de la ventriloquía, desde su historia, pasando por la técnica, la creación de un personaje, el control de los labios y unas cuantas rutinas de su época. Paul Winchell participó en numerosas películas y hasta tuvo su propio programa de televisión, el Winchell-Mahoney Time (1965–1968). Hasta unos pocos años antes de su muerte acaecida en 2005, ha sido la divertida voz de Tigger de la serie de dibujos Winnie the Pooh.


WINCHELL, Paul inspired by Jerry Mahoney:
Ventriloquism for fun and profit
Ottenheimer Publishers, Inc, Usa, 1954

11 de agosto de 2010

Wenceslao Moreno, Señor Wences



Wenceslao Moreno, Señor Wences
Peñaranda de Bracamonte, Salamanca, 20 de Abril de 1896 - Nueva York, 20 de abril de 1999


Por Jorge San Román

Las personas que tienen o parecen tener la facultad de hablar con el estómago o con el vientre, se llaman ventrílocuos y también gastrílocuos, gastrímitos o engastrímitos. El primer ventrílocuo moderno con marioneta fue el barón de Meugen, que vivió en 1720 en Viena. Este aristócrata austriaco fue el primero en servirse de muñecos.

En el siglo XX el Señor Wences llegó a lo más alto haciendo ventriloquia en vodevil, cine, variedades y televisión. No movía los labios en absoluto, hacia once voces diferentes y hablaba ocho idiomas. Fue el artista de más éxito en el legendario show de Ed Sullivan, en plena era dorada de la televisión americana. Desde su primera actuación en junio de 1948, permanecería 20 temporadas totalizando 48 actuaciones de diez minutos, por cada una de las cuales cobraba 10.000 dólares. 1000 dólares por minuto, una cifra astronómica para la época, e inalcanzable para otros artistas.


Según el acta de bautismo que se conserva en el archivo parroquial, Wenceslao, hijo de Antonio Moreno y Josefa Centeno, nació en Peñaranda de Bracamonte, provincia de Salamanca, a las dos de la madrugada del día 20 de Abril de 1896 y tuvo 19 hermanos de los que siete sobrevivieron a la infancia. De niño vivió temporadas con unos tíos suyos que se dedicaban a hacer carros; fue confitero, pintor decorador junto a su padre, tornero de topes de vagón en la fábrica de vagones, y quiso ser torero. Su padre, era músico, pintor y decorador, y tocaba el violín en los teatros Liceo y Moderno de Salamanca, escribía poesías y publicaba artículos en periódicos.


Jugando por sus calles, Wences, que tenía 10 años en aquél momento, y su hermano Felipe, quedaban deslumbrados ante las actuaciones de los ventrílocuos callejeros Ninchi, Roque y el tío Juliano. Los hermanos Moreno comenzaron actuando por los pueblos de Salamanca y cobrando un chorizo o unos huevos como entrada. Después Wences Moreno trabajó por toda España junto a Pastora Imperio, La Cordobesita, La Goya, Mercedes Serós, Celia Gámez, Imperio Argentina y con los hermanos Ramper. En 1918, se presentó en el teatro Novedades de San Sebastián, con la compañía de la Argentinita. En el año 1924 debutó en el circo Price al lado de Pompoff y Thedy. Allí trabajó junto a su hermano Felipe entre 1926 y 1927, hasta que consiguió reunir las 9000 pesetas que le permitirían dar el gran salto y cruzar el Atlántico, y en 1934 Wences llegó a Buenos Aires.




Un año después desembarcó por vez primera en Nueva York para actuar en un club situado en el popular barrio de Greenwich Village. Durante aquellos años intercaló giras por Paraguay, Uruguay, Perú, Bolivia, Buenos Aires, Río de Janeiro, Caracas, Méjico y La Habana. Fue allí donde consiguió el contrato para actuar en el cabaret neoyorkino “El Chico”. En 1937 Wences y Felipe actuaron en Londres ante el Rey Jorge y la Reina María, abuelos de la Reina de Inglaterra, y en El Cairo ante el Rey Faruk de Egipto.


En 1943 tras enviudar de su primer matrimonio, se casó con una inglesa de padres rusos y origen judío. Nathaly Cover fue una gran danzarina, además dominaba nueve idiomas y se convirtió en su mejor secretaria.

Vivió la II Guerra Mundial como Teniente de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Con sus actuaciones llenaba las enormes carpas que el ejército americano habilitaba para animar a los combatientes en el frente. En la Meca del Cine intervino en algunas películas, como la producción de Walter Lang de 1947 “Mother wore thights”, titulada en España “Siempre en sus brazos”, con Betty Grable en el papel protagonista.


El Señor Wences aseguraba no conocer el fracaso y su secreto consistía en no ser jamás grosero, ni decir cosas que pudieran molestar al público, porque consideraba que eso le haría perder su dignidad profesional. El frac., confeccionado en las mejores sastrerías de Londres, fue siempre su uniforme sobre el escenario, fuera de él mantuvo la costumbre de usar pajarita.



El primer muñeco de Wences había sido confeccionado por su padre, que lo había llamado Pedro, y llegaría a ser conocido mundialmente como “el hombre de la caja”. Wences conservó a Pedro hasta el final de sus días en su residencia newyorkina junto a sus otros personajes; Cecilia, la gallina parlanchina; el médico francés Monsieur Lafouret y el británico Mr. Foster, ocasionalmente empleados en las actuaciones europeas, la vieja regañona Joaquina, o Juanito, "Johnny Martin". Alter ego del propio Wences, Johnny era un muchacho impertinente que aparecía ante el público americano como una combinación de Verónica Lake y Boris Karloff.


Durante mucho tiempo, mis muñecos, fueron mis mejores amigos. Los adoro; es algo inexplicable, pero llegas a quererlos muchísimo. Es que forman parte de ti mismo; son tus compañeros inseparables en el escenario, en los viajes, en la habitación del hotel… Tengo muchos; y de vez en cuando invento uno nuevo. La primera vez que actué en televisión me pagaron 17 dólares, pero es que se acababa de inventar la televisión y en todo Nueva York no había más que 400 televisores.



El Señor Wences actuó en los mejores teatros de Nueva York; el Radio City Music Hall, el Roxy, el Capitol o el Paramount, y siempre será recordado en la Gran Manzana, donde residió durante más de 60 años, por llevar su nombre un tramo de la calle 54 entre la Octava Avenida y la Avenida de Broadway.

En los años 50 trabajó en el Lido de París. Después, acompañó a Danny Kaye en una gira alrededor del mundo que arrancó en el London Paladium de Londres. El señor Wences trabajó junto a Dorothy Lamour, Zsa Zsa Gabor y Sammy Davis Jr. Apareció en los shows televisivos de Jack Benny y Perry Como, y trabajó en Las Vegas junto a Dean Martin y Jerry Lewis.Jr. Durante siete años, hasta mediados de los años setenta, el Señor Wences trabajó en París haciendo galas en el Olimpia y en el Crazy Horse.


Fue también amigo de Spencer Tracy y Frank Sinatra, con el que compartió camerino en 1939 en Nueva York. Conoció a Unamuno y a Jacinto Benavente, hizo amistad con Orson Welles, Alfred Hitchcock, Walt Disney...

Conocí a Ava Gardner en una tertulia y me pareció bellísima. Intercambiamos nuestras direcciones y por aquel entonces, ni siquiera sabía que se trataba de la conocida actriz. Después vino el lío y todo eso pero pronto decidimos dejar nuestra relación y continuar siendo amigos. Es estupenda.



En 1980 Jim Henson, el creador de Barrio Sésamo y del Show de los Teleñecos, se reconocía desde niño como un rendido admirador de Wences, y en una carta le pidió que aceptase su invitación para intervenir como artista invitado en uno de los programas de la quinta temporada del Show de los Teleñecos. Por esos años apareció en el programa nocturno de máxima audiencia de David Letterman en Nueva York.


El ventrílocuo es ante todo un actor. Si no se posee algo más que la simple capacidad para crear varias voces, no se triunfa. Hay que cautivar al público, conmoverle, ilusionarle; hay que espolear su fantasía; hay, en resumen, que situarle en trance y esto sólo puede lograrlo un actor. Hacer dos o tres voces, está al alcance de… no de cualquiera, pero sí de muchos; en cambio hacer cinco o seis voces, exige unas dotes que son poco comunes. Para mi trabajo suelo usar seis. Puedo lograr alguna más, aunque ya no van bien.


Durante el PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE AMIGOS DEL CIRCO, bajo la Presidencia de Honor de S.A.R. Don Felipe de Borbón, celebrado en Madrid en marzo de 1988, se acordó por aclamación conceder la Medalla de Oro de la Asociación Española de Amigos del Circo al señor Wences, en reconocimiento a los excepcionales valores de calidad que logró en el ejercicio de su noble profesión como artista circense, valores que, en su día, ya fueron reconocidos por los públicos de todo el mundo y que hoy perduran en el recuerdo de los amantes del circo.

"He ganado mucho dinero, lo gasto a buen ritmo. Creo que la magnanimidad da a la vida un carácter mucho más amable y, desde luego, bastante más digno. En toda admiración hay siempre un poco de afecto y en todo afecto hay mucho de admiración. A todo se acostumbra uno; hasta al éxito. Esto quizá te obliga a ser más humilde".


Wences Moreno murió mientras dormía la madrugada del lunes al martes 20 de abril de 1999 en su casa de Nueva York. The New York Times destacó en su necrológica: “En una carrera de más de ocho décadas, Wences demostró repetidamente ser un miembro estelar de una constelación en la que brillaron Edgar Bergen, Paul Winchell y otros populares ventrílocuos que encandilaron al público desde los años veinte hasta bien entrada la era de la televisión”.


Más sobre Wences:

8 de agosto de 2010

De unos artistas de variedades en una guerra que no es la suya



TRES PELÍCULAS rodadas en torno a la Guerra Civil concentran en su argumento historias singulares de lo que el profesor Ríos Carratalá llama el “tiempo de la desmesura”:
Rojo y Negro (1942), del falangista Carlos Arévalo, El genio alegre (1936), del también falangista Fernando Delgado, y un título ya conocido para los que frecuentan nuestra carpa, Carne de fieras (1936), del anarquista Armand Guerra.

En el libro de Ríos Carratalá se rastrea el incierto destino no sólo de la “Venus rubia” Marlene Grey, sino del director trotamundos Armand Guerra y de las desaparecidas vedettes Tina de Jarque, coprotagonista de la película, y Victoria del Mar.


Pero, sobre todo, El tiempo de la desmesura nos pone sobre la pista Georges Marck, el domador que compartía jaula con la intrépida danzarina. Formaba parte del elenco de La venenosa, donde encarnaba al domador Raoul. Al parecer era hijo de George(s) J. Marck que habría participado en el rodaje de un par de títulos en la época del pionerismo. El más destacado sería George J. Marck and His Lions (1902), del que no hemos encontrado más rastro que una mínima ficha con otro título traducible por “En la jaula de los leones”.

Geroges Marck habría mostrado al reportero Rafael Martínez Gandía su cuerpo cruzado de cicatrices en el número de la revista Crónica del 26 de junio de 1936, poco antes del golpe militar. Sin embargo, a los lectores de Crónica, las cicatrices del domador les importaban bien poco. Lo que querían ver retratado era el cuerpo de la “Venus rubia”. Un reportaje de titulado “La emocionante danza de Marlene Grey en la jaula de las fieras” nos sorprende con la noticia de que Marlene Grey estaba casada con uno de los actores que tenía encomendado un papel menor en
Carne de fieras. Se trata de Jack Sidney que se presentaba en los mismos espectáculos de variedades de su señora como “el hombre autómata”. A mediados de junio de 1936 se habían presentado en el Circo Price. Tres semanas después hace dos pases por noche con “éxito creciente” en el Teatro Maravillas. El precio del espectáculo era en ambos casos de una peseta. Los pases duraban 40 minutos.


El número se publicitó con grandes fotos de la estrella desnuda adheridas a los laterales de un coche que circulaba por la Gran Vía y la calle Alcalá. Seguramente fue éste el motivo por el que Arturo Carballo, el empresario del cine Doré, decidió contratarla para protagonizar una película. El rodaje, ya lo contamos en otro sitio, comenzó en fecha tan desafortunada como lo fue el 16 de julio de 1936.

El 23 de agosto, antes de poder regresar a Francia, Marlene Grey y los leones de Georges Marck actuaron en un festival pro-heridos de guerra organizado por la CNT en la Plaza de Toros de Madrid. Se anuncian también su compañera de reparto Tina de Jarque, la vedette Laura Pinillos, la cupletista cómica Amalia de Isaura, los caricatos Lepe y Alady, el cantante Angelillo, la Shirley Temple española y el negro Aquilino. Del “hombre autómata” no hemos encontrado rastro.


CARRATALÁ, Juan Antonio Ríos
El tiempo de la desmesura: Historias insólitas del cine y la guerra civil española.
Barcelona, Barril & Barral, 2010.
ISBN: 9788493770716



5 de agosto de 2010

Entre Liliputienses 2



Gulliver (1976), Alfonso Ungría

Después de ver Gulliver
Escribíamos la nota anterior cuando Gulliver nos parecía una película invisible. Las cosas han cambiado. Hemos podido entrever Gulliver en una deleznable edición norteamericana en DVD cortesía de la compañía estadounidense Miracle Pictures, que tiene en su catálogo varias joyas del cine psicotrónico —suponemos que en dominio público— como The Bat (1959), Isle of Forgotten Sins (1943), The Ape Man (1943) o Black Dragons (1942).

En el DVD de Gulliver el cuadro se recorta por todos los lados, los títulos apenas se leen, tiene un sinfín de parones, drops de vídeo y de fallos de imagen en los que la pantalla se queda en gris. En las escenas nocturnas no se distingue apenas nada. En la carátula se ha sustituido la imagen de Fernán-Gómez por la de un mozalbete y la palabra “gente” aparece escrita con “j”. Una joya, vamos, como pueden ver en las capturas. Ahora, que esto se edite en Estados Unidos, en castellano, sin subtítulos y con errores ortográficos tan garrafales entra en el terreno de lo fantástico.


Lidiado el continente, vamos con el contenido. La película es tan esperpéntica como cabía esperar y bastante más brutal, zafia y conscientemente feísta de lo esperado. Escenas como la de la felación o la violación de Rosa por parte de los enanos liberados de la opresión de su jefe son brutales hasta lo doloroso.


Los espectáculos puestos en escena por los pequeños en su cuartel de invierno son espectáculos taurinos —una parte del elenco procede de la troupe de "El Chino Torero"— y el vodevil arrepistado. Cuando Martín “El Marquesón” (Fernán-Gómez) se haga con el poder intentará llevarles por la senda del teatro trascendente, los clásicos con lectura contemporánea y el toreo serio. Todo ello dará como resultado el ridículo más espantoso ante los empresarios teatrales (José Riesgo y Enrique Vivó), que buscan el espectáculo burlesco que asegure la taquilla, y, más grave, la cogida y muerte de uno de los toreros diminutos que provocará la venganza de los fenómenos en la línea canónica marcada por Freaks (La parada de los monstruos, 1932)


Gulliver se revela así como pieza clave en la evolución de Fernán-Gómez como cineasta. Una línea que enlazaría desde la también prácticamente invisible y zarzuelera Bruja, más que bruja hasta la desesperanza desaforada de Mambrú se fue a la guerra.


El rótulo final dedica la cinta “a los marginados de cualquier condición, a los extranjeros de ninguna parte”, algo con lo que nos sentimos plenamente solidarios.


Gulliver (1977)
Producción: Juan Manuel Muñoz P.C. (ES)
Director: Alfonso Ungría
Guión original: Fernando Fernán Gómez y Alfonso Ungría
Intérpretes: Fernando Fernán Gómez (Martín Olazábal, El Marquesón), Yolanda Farr (Rosa), Enrique Fernández, José Jaime Espinosa, Rodolfo Sánchez, Mariano Camino, Santiago Pérez, Isabel Fernández y la troupe de "El Chino Torero", José Riesgo y Enrique Vivó (los empresarios teatrales), Manuel Pereiro y Antonio Canal (los policías).
97 min. Color (Eastmancolor).


3 de agosto de 2010

La venganza del lanzador de cuchillos




Cuchillos de fuego (1989), Román Chalbaud
Uno vio Cuchillos de fuego en el Festival de San Sebastián, un año en el que Román Chalbaud, su director, era miembro del jurado. Y hasta aquí los recuerdos: uno borroso, de la película, un tanto decepcionante. Pero a lo mejor era porque fuera llovía. O porque otro recuerdo, aún anterior, de los pases televisivos de las películas de Chalbaud estaba aún fresco en la retina, con sus personajes del lumpen caraqueño desaforadamente patéticos y delicadamente melodramáticos. O sea, genialmente cómicos.


Las heridas provocadas en la retina por El pez que fuma o Carmen, que cumplirá dieciséis años… todavía no habían cicatrizado. Luego, ha sido imposible recuperar la película, a pesar de ser una coproducción por España. Se pasaría, probablemente, una madrugada en televisión. El año de producción es 1989. Un sí es no es. Ni clásico ni moderno. Vayan ustedes a saber. Por eso, la sinopsis, tenemos que traerla de otro sitio:

En una hacienda de los Andes vive su infancia David, sobreprotegido por su madre, Lucia, y bajo la mirada agresiva de su padre Eusebio. Un día Eusebio decide abandonar la hacienda, aguijoneado por Reina Cienfuegos, quien ha satisfecho sus requerimientos sexuales. Lucía y David, desprovistos de fortuna, parten hacia la Goajira. Viven innumerables peripecias, incluidos el intento de violación y la muerte de Lucía. David jura acabar con el asesino y honrar la memoria de su madre”.



Uno recuerda vagamente el argumento -un hombre asiste a la violación de su madre y desde ese momento sólo ansía la venganza- y las poderosas imágenes de un largo periplo por la jungla, de feria en feria, con un número de lanzador de cuchillos a los que la pasión desbocada hace arder en el aire, mientras viajan hacia su destino.

Si algún día nos topamos con ella, les contamos.

Chalbaud sigue metiendo bulla y haciendo cine cuando le dejan.

Cuchillos de fuego (1989)
Productora: Gente de Cine C.A. (VEN), con la colaboración de TVE (ES)
Dirección: Román Chalbaud.
Guión: David Suárez y Román Chalbaud.
Fotografía: José María Hermo. Música: Federico Ruiz.
Intérpretes: Jonathan Montenegro (David), Gabriel Fernández, Marisela Berti (Lucía), Miguelángel Landa (Eusebio), Javier Zapata, Charles Barry, Lily Álvarez, Marisela Berti, Pedro Lander, Gabriel Martínez, Nathalia Martinez, Dora Mazzone.
96 min. Color.