3 de febrero de 2011

Annie Oakley en blanco y negro



Annie Oakley (1935), George Stevens

Toda la ciudad está pendiente de la llegada del mejor tirador del Oeste, Toby Walker. Sus grandes carteles anuncian la gran exhibición y en el Saloon se fraguan las apuestas. Toby Walker (Preston Foster) consigue que el entusiasta borrachín James MacIvor (Andy Clyde) apueste por Oakley (Barbara Stanwyck) sin saber que es una mujer que, además, también quiere apostar su dinero. Annie tampoco sabe que su contrincante va a ser su admirado Toby Walker.


El concurso queda organizado y después de la sorpresa inicial –todos piensan que se trata de una broma– comienza el espectáculo. El primero que falle perderá, pero la puntería de ambos hace interminable el concurso y algunos del público comienzan a burlarse del gran campeón. Annie se deja ganar para no humillar a la gran estrella de la puntería, lo que supone un giro asombroso respecto a la realidad, ya que, como hemos visto anteriormente, Annie Oakley gana el concurso.


De esta manera, se refuerza el enamoramiento de Annie con Toby y se abandona totalmente la veracidad histórica. En la realidad, Toby Walker es Tim Butler–también se ha inventado un nombre– y Annie Oakley seguramente que no era tan dulce como el caracter que interpreta Barbara Stanwyck, una cándida muchacha que cada vez que mira al apuesto Toby se queda hipnotizada.


En el concurso está el socio de Buffalo Bill, Jeff Cogar (Melvyn Douglas), que quiere contratar a Toby Walker. Inmediatamente se da cuenta de la destreza de Annie y comienza a imaginársela participando en el show del gran héroe americano. Dicho y hecho, ya están los dos como estrellas del show de un presumido Buffalo Bill (Moroni Olsen) que cuida su cabellera más como una auténtica estrella del espectáculo que como el rudo vaquero del Oeste que se supone que es.


La película tiene bastante ritmo, tanto por la rápidez de los acontecimientos, lo que la aleja todavía más de la realidad histórica, como por la intervención de algunos personajes secundarios que aligeran y adornan las secuencias y personajes principales. El genial corredor de apuestas MacYvor y la chica que le tira los tejos, los dos negros cocineros, los tres viejos de la tienda, el fotógrafo que mantiene congelados a sus modelos –muy numerosos por cierto– durante casi un minuto o el intérprete de Sitting Bull son algunos de los que nos ayudan a mantener la atención y nos provocan la sonrisa.


Hay números espectáculares de rodeo con caballos y toros, volteo a gran velocidad y los consabidos números de destreza y puntería, pero ninguno de ellos es del total agrado de Sitting Bull (Chief Thunderbird) que se encuentra entre el público del show. Está amenazándose con irse cuando aparece Annie Oakley y se entusiasma con nuestra heroina.


El protagonismo de Annie va cobrando fuerza día a día, desplazando a Toby Walker en los carteles que de nuevo adornan las calles de la ciudad donde se conocieron. Es aquí donde Toby Walker pierde su hegemonía y gana la confianza plena en Annie, ofreciéndose a sostener el cigarro sobre el que va a disparar Annie. Cuando Annie se ofrece a sostener una moneda para que Toby haga lo mismo, este falla provocándola una herida en la mano.


Muchos sospechan que Toby lo ha hecho adrede, pues se siente celoso, pero ella confía en su Toby tanto como su corazón le dice que le ama. Toby Walker abandona el espectáculo y Buffalo Bill factura todo su espectáculo para un viaje a Europa. A su vuelta, Toby Walker, que ahora regenta un puesto de tiro en la feria, todavía estará esperándola para el encuentro definitivo.

El director George Stevens –ganador de dos Óscars al mejor director por Place in the Sun (1951) y Giant (1956)– comenzó su andadura como camarógrafo en algunos cortos de El Gordo y El Flaco. Después de Annie Oakley realiza algunas de las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers. Durante la II Guerra Mundial filma algunos acontecimientos bélicos y el horror de algunos campos de concentración. Sus imágenes –algunas son las únicas en color del conflicto bélico– servirán de prueba en el Juicio de Nuremberg. A partir de entonces, las películas de George Stevens se volvieron más dramáticas y realizó, entre otras, The Diary of Anne Frank (1959) y The Greatest Story Ever Told (1965)


Annie Oakley (1935)
Producción: RKO (EEUU)
Director: George Stevens.
Guión: Joel Sayre y John Twist sobre una historia de Joseph Fields y Ewart Adamson.
Intérpretes: Barbara Stanwyck (Annie Oakley), Preston Foster (Toby Walker), Melvyn Douglas (Jeff Hogarth), Moroni Olsen (Col. William F. 'Buffalo Bill' Cody), Pert Kelton (Vera Delmar), Andy Clyde (James MacIvor), Chief Thunderbird (Sitting Bull), Margaret Armstrong (Mrs. Oakley), Delmar Watson (Wesley Oakley), Adeline Craig (Susan Oakley), Ernie Adams, Richard Alexander, Philip Armenta, Frank Austin, Brooks Benedict, Willie Best.
90 min. Blanco y negro.

1 comentario:

El Abuelito dijo...

Justo ayer, viendo "Noche de duendes" del Gordo y el Flaco, me fijé en el nombre, como director de fotografía, creo, de George Stevens... Hoy me lo confirman ustedes, un comocimiento inútil más al saco, ese que tanto nos gusta reabrir y hurgar...