25 de septiembre de 2009

Fields vs. West (o viceversa)



My Little Chickadee (1940), Edward F. Cline

Si dos estrellas colisionasen en el cielo no se produciría un destello igual al que supone el encuentro en la pantalla de W.C. Fields y Mae West, dos comediantes formados en la escuela del vodevil y el burlesque y bendecidos por la burguesía que acudía a los espectáculos de Belasco y Ziegfeld.

A principios de los años treinta ambos están en la cumbre de sus carreras cinematográficas, contratados por Paramount, y el Código Hays todavía no ha emasculado al cine de Hollywood. Fue entonces cuando Mae West escribió y protagonizó
I'm No Angel (No soy ningún ángel, 1933), en la que encarnaba a una domadora, por lo que volverá a aparecer por aquí. Entonces, al final de la Prohibición, las alusiones de Fields a la bebida y los dobles –y triples– sentidos sexuales de la West suponían un festín de chabacanería consentida. El “¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te has puesto contento de verme?” pronunciado por la voz arrastrada de la turgente Mae y el “Sólo hay dos modos de salir adelante hoy en día: vender licor o bebértelo” declamado con toda la prosopopeya por el orondo William Claude son dos caras de una misma moneda.

En el invierno de 1939, cuando ruedan My Little Chickadee, las cosas han cambiado. Fields tiene 59 años y la West 47. El estudio encarga un guión a un profesional de la casa, Fields lucha a brazo partido por su propia versión de la historia, elaborando hasta tres versiones del cuento del propietario de un saloon en un campamento de mineros de Colorado cuya mujer realiza números de variedades, y Mae West escribie el argumento que finalmente se rodó. Cada uno de ellos escribió sus propios diálogos y, además, tuvo que vérselas con Joe Breen, el responsable de la Oficina de Hays dispuesto a mantener la moralidad y la decencia en el decadente Hollywood.

Después de un centenar de diálogos suprimidos en el guión y serios avisos sobre la posibilidad de que muchas de las escenas no llegaran a la pantalla una vez rodadas, esto es lo que quedó más o menos: W.C. Fields es Cuthbert J. Twittle, un charlatán que vende ungüentos, un comercio a medio camino entre la estafa y el teatro de calle –que diríamos hoy–, ideal para el rey de la retórica y el lenguaje florido. Twittle es también jugador de ventaja. Cuando le propone una partidita al ingenuo primo Zeb (Fuzzy Knight) éste pregunta:
–Ah, es un juego de azar.
–Del modo en que yo lo juego, no –sentencia Fields.

En el tren que le conduce a Greasewood City, conoce a Flower Belle Lee, una dama que alguna vez cantó y actuó en Chicago y que ahora ha sido expulsada de Little Bend por sus puritanos habitantes. Y todo porque han descubierto al Bandido Enmascarado escapando de su habitación. No puede regresar en tanto no se haya casado, o sea, se haya convertido en una mujer honesta.

El encuentro es amor a primera vista: él admira su espetera al tiempo que elogia “la excelsa simetría de sus manos” y ella echa un ojo al interior del maletón lleno de billetes.
–¿Le puedo entregar mi tarjeta? –pregunta Cuthbert J. Twillie.
–“Novedades y Nociones” –lee Flower Belle–. ¿Qué clase de nociones tiene usted?
–Le sorprenderían. Algunas son viejas y otras nuevas. ¿A quién tengo el honor de dirigirme, milady?
–Hum… Me llaman Flower Belle.
–¡Flower Belle! ¡Qué apelativo tan conspicuo! Agradable al oído y un banquete para la vista.
–Usted tampoco está mal.
–Gracias. Nunca le llevo la contraria a una mujer.
–Chico listo.

Terminan casados por un jugador profesional (Donald Meek), pero cuando Flower Belle se da cuenta que los billetes no son más que reclamos publicitarios de una loción capilar consigue escabullirse del lúbrico Twittle. Su amigo el indio Milton (George Moran) le pregunta si es su nueva squaw y el Gran Hombre contesta (a pesar de los esfuerzos de Breen):
–¡Y tan nueva! Todavía no he conseguido desenvolverla.
En Greasewood City Flower Belle es cortejada por el canalla propietario del saloon (Joseph Calleia) y el recto director del periódico local (Dick Foran), en tanto que Cuthbert J. Twillie hace lo imposible por meterse en su cama. Cuando al final lo consigue va vestido con un salto de cama y ella ha dejado en su lugar una cabra. Este dato les hará comprender que el argumento carece de aliciente. Son los intercambios verbales y los “solos” de cada uno los que mantienen el interés de la película.

Fields y West (o viceversa) tienen cada uno su modo de hacer las cosas y, sin embargo, esta es una película en que cada diálogo es citable. De cabo a rabo.
–Hum, es gracioso –exclama Flower Belle con ese aire picarón que no la abandona nunca-. Todos los hombres quieren protegerme. Lo que no puedo imaginarme es… de qué.

Mae West tuvo una docena de años para pensarse una réplica al tribunal que la condenó por inmoralidad y la envió a la cárcel por estrenar su primera revista en Broadway, titulada directamente “Sex”. Cuando el juez de River Bend le pregunta si no está mostrando su falta de respeto por el tribunal, ella replica:
–Trato de disimularlo.

Fields no se queda atrás. Durante una partida de cartas en la que sus modos desesperan a sus contrincantes, Cuthbert J. Twillie comienza a relatar una de sus aventuras:
–Durante uno de mis viajes por Afganistan perdí el sacacorchos. Durante días me vi obligado a sobrevivir a base de comida y agua…

Por medio, unos cuantos batacazos de Fields –más que otras veces-, sus clásicos enredos con la chistera, una pelea contra los indios con un tirachinas al que le salen los tiros por la culata y una muestra sublime de cómo enjabonarse las piernas.

Al final Flower Belle no logra decidirse por ninguno de sus dos galanes, pero les invita a ambos a subir a verla en tanto se decide. Cuthbert J. Twillie se marcha, no sin invitarla a “venir a verle algún día”, la frase que West había hecho famosa al decírsela a Cary Grant al final de She Done Him Wrong (Lady Lou / Nacida para pecar, 1933). En justa correspondencia ella le llama “my little chickadee” –mi polluelo-, que era el apelativo cariñoso por el que Fields se dirigía a Alison Skipworth en Tillie and Gus (Un par de tíos, 1933).

Tal para cual.

My Little Chickadee (1940)
Producción: Universal Pictures (EEUU)
Director: Edward F. Cline.
Guión: Mae West y W.C. Fields.
Intérpretes: Mae West (Flower Belle Lee), W.C. Fields (Cuthbert J. Twillie), Joseph Calleia (Jeff Badger), Dick Foran (Wayne Carter), Ruth Donnelly (la tía Lou), Margaret Hamilton (Mrs. Gideon), Donald Meek (Amos Budge), Fuzzy Knight (el primo Zeb), Willard Robertson (el tío John), George Moran (Milton), Fay Adler (Mrs. Pygmy Allen), Jimmy Conlin (el camarero), Gene Austin (el músico del saloon), Coco & Candy.
83 min. Blanco y negro.


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