8 de septiembre de 2009

La huérfana del circo


EN UN TERCIO de las películas de W. C. Fields, la historia se teje entre una hija, adoptada o no, dulce y adorable, dispuesta a hacer cualquier cosa por su padre y un progenitor abnegado, dispuesto a sacrificar incluso su propia honestidad por la pequeña. A esto Fields añade una pequeña obsesión que pretendía colar en todos sus guiones para regocijo de sus amigos: la desaparecida esposa, una trapecista generalmente. Sería un reflejo de sus malas relaciones con su primera y única esposa, Hattie, partenaire en sus primeros viajes a Europa y pronto dedicada a la crianza del hijo de ambos.

Este es el planteamiento del musical “Poppy”. Estrenado en 1923 en el Apollo, Fields obtuvo un éxito importante interpretando a su personaje favorito: el profesor Eustace McGargle. La autora del libreto, Dorothy Donnelly, escribió el papel pensando en Fields y este lo modificaba e improvisaba continuamente, así que su trabajo lucía tanto sobre el escenario que poco a poco su nombre fue subiendo en el cartel. Eustace McGargle resultaba ser un compendio de las mejores y peores cualidades de gente cercana a Bill, algunos managers como Jim Fulton, Bill Dailey o Phil Goodman.“Poppy” se representó en 336 ocasiones, tiempo suficiente como para que le viera el productor William LeBaron y en 1925, tras convertirse en el jefe de producción de la Paramount, contratara al cómico para reanudar su carrera cinematográfica.

Tanto éxito obtuvo con “Poppy” y tan bien encajaba Fields en el vestuario del vendedor de la zarzaparrilla morada que se hicieron dos versiones para cine del musical: Sally of the Sawdust en 1925 y Poppy, un remake sonoro realizado 11 años más tarde. W.C. Fields comenzaba a ser imagen comercializable y su silueta comenzaría muy pronto a ser reconocible fuera de los círculos teatrales y de las variedades.

La amante de Griffith
Según nos dice Orson Welles, Sally of the Sawdust tiene un fallo desde el punto de vista fieldsiano: los sentimientos entran en juego. Difuminado por el humo de su sempiterno cigarro, Eustace McGargle (W.C. Fields) está al cuidado de Sally (Carol Dempster), una pobre huérfana del circo, que se ha hecho mayor y que despierta el deseo de Leon, el trapecista de la troupe (Glen Anders). En realidad a quien despertaba el deseo era al afamado director Griffith, que quiso favorecer a una joven actriz sin demasiado talento con el papel protagonista de la única comedia que dirigió.


El profesor McGargle tiene un número de malabarismo en la que su dulce hija hace de partenaire con unos ademanes y poses que merece la pena ver. Es la secuencia más interesante de la película y la más divertida. El malabarista Fields está espléndido y los bailes de Carol Dempster nos dejan con la boca abierta. Como en este número Fields prescindía de su habitual partenaire estatua, no pudo evitar utilizar un solicito voluntario al que humilla arrojándole fuera del escenario de un empujón. Para que a su niña no le falte de nada el hábil McGargle se esfuerza en conseguir un sobresueldo con el juego de los trileros: "It's not a game of chance –it's a game of science and skill– the old army game".


El profesor McGargle decide llevar a su hija a Green Meadow, donde vive la verdadera familia de la joven. Allí descubre que Sally es la nieta de uno de los hombres más ricos e influyentes de la localidad: el juez Foster (Erville Alderson). El malhumorado jurista odia a los titiriteros desde el día que su hija (la madre de nuestra protagonista) se escapara con uno de ellos, pero no imagina que esa chica tan atrevida que baila de esa manera tan peculiar, de la que se está enamorando también el joven Lennox (Alfred Lunt), es su propia nieta.

Aprovechando la coyuntura –hay fiestas en el pueblo– vemos cómo McGargle transforma un pequeño puesto de venta de cacahuetes en un bar con todo tipo de bebidas, reposapiés y hasta serrín. Una vez animada la clientela les propone jugarse su dinero a las cartas. Por otro lado, Sally es invitada a bailar en la casa de sus abuelos, removiendo emociones en la sentimental Sra. Foster.

La película se enreda con la intervención de la policía. Sally ayuda a huir a su padre pero no evita que ella misma sea detenida. McGargle huye disfrazado de indio. Ella se escapa y se sube a un árbol. El profesor se cruza con unos bandidos con los que inicia una divertida persecución de coches por terrenos sembrados. El final feliz: McGargle es un héroe, pues gracias a él se ha detenido a una banda peligrosa. Finalmente enseña los papeles que atestiguan que Sally es la nieta de los Fosters.

En la coda vemos a McGargle convertido en el nuevo agente inmobiliario de Green Meadow, una manera inteligente de reorientar su carrera de estafador.

McGargle habla
En 1936, Edward Sutherland dirige Poppy, un remake de Sally en el que por fin podemos escuchar al personaje del profesor McGargle y disfrutar de un W.C. Fields en plena forma. En realidad estaba convaleciente de una enfermedad y su estado físico parece ser que era bastante malo. ¡Que me perdone Griffith… pero verlas seguidas le deja en bastante mal lugar! Bueno, dejémoslo en que lo suyo no era la comedia.

Nada más empezar el profesor vende a un crédulo tabernero un perro que habla. Las últimas palabras del perro son: "Por venderme, no voy a decir una palabra más el resto mi vida". Y así es, claro. Algunas imágenes del circo, del Carnaval que celebran en Green Meadow son excelentes, como el paso que da el charlatán a la feria, o la entrada triunfal de Fields acompañado de una música de calliope que toca y toca hasta que un amenazante McGargle le hace un gesto con el bastón. ¡Y qué bastón! Un homenaje a sí mismo. Un puño agarrando un hermoso cigarro habano. Una obra maestra. Resulta que no es la atracción que esperaban, McGargle solamente había aprovechado la ocasión. De un empujón le derriban de la carroza y comienza el cuento, le va a demandar por un hueso que no sabe ni dónde está. Tan metido está en el papel que el manager de la feria ve que puede ser un buen elemento y le concede un puesto.

Después de que Poppy (Rochelle Hudson) cante “Rendez vous with a Dream” de manera empalagosa, es decir, deliciosa para los que les guste el dulce, comienza el verdadero show. El profesor McGargle comienza la venta de la Zarzaparrilla de corteza morada (Purple Bark Sarsaparilla): "Bueno para el hombre y el animal, ayuda a crecer el pelo y a eliminar las verrugas". La secuencia incluye el running gag del pobre hombre (Bill Wolfe) que ha entregado cinco dólares y que en vez del cambio, se lleva cinco botellas. "¡Pero yo no quiero cinco botellas!", protesta. "Ninguna más. Señoras y señores, solo cinco botellas por persona", responde rápido y hábilmente McGargle. El grotesco personaje aparecerá en varias ocasiones a lo largo de la película reclamando sus cinco dólares.

Poppy significaba la vuelta de Fields a la Paramount, así que muchas de las celebridades de la pantalla se acercaron para desearle suerte y promocionarse dejándose ver junto al carismático cómico. Fields estaba realmente enfermo y su trabajo y dedicación fueron elogiados por todos los que compartían el rodaje. Su estado de salud era tan delicado en ese momento que una vez finalizada la película, su estrella principal no pudo acudir al estreno.

El resto de Poppy, lo que no es el tío Claude, se lleva bien. Sutherland tenía oficio y confiaba plenamente en Fields. La historia de amor está bien llevada. Hay pocos números musicales y aunque el tema principal se canta dos veces también se incluye la interpretación del profesor al Cigar Box Violin. Y la trama tiene un poco más de suspense que en Sally of the Sawdust. En Poppy se descubre al final que Sally es la verdadera heredera así que podemos disfrutar de las artimañas del profesor McGargle para conseguir que se crean lo que resulta ser verdad.

La película acaba con dos secuencias admirables: el consejo de padre, que más adelante será el título de una película del propio Fields y que a todos nos hubiera gustado haber recibido: "Never give a sucker an even break" y la despedida del profesor cogiendo con disimulo un buen puñado de puros. Ya se los fumará más tarde.


Sally of the Sawdust (Sally, la hija del circo, 1925)
Producción: United Artists (EEUU)
Dirección: D.W. Griffith.
Guión: Forrest Halsey, basado en el musical “Poppy” de Dorothy Donnelly.
Intérpretes: Carol Dempster (Sally), W.C. Fields (el profesor Eustace McGargle), Alfred Lunt, Effie Shannon, Erville Alderson, Glenn Anders, Charles Hammond, Roy Applegate, Florence Fair, Marie Shotwell.
118 min. Blanco y negro.

Poppy (1936)
Producción: Paramount Pictures (EEUU)
Dirección: A. Edward Sutherland.
Guión: Waldemar Young y Virginia Van Upp, basado en el musical “Poppy” de Dorothy Donnelly.
Intérpretes: W.C. Fields (el profesor Eustace McGargle), Rochelle Hudson (Poppy), Richard Cromwell, Catherine Doucet, Lynne Overman, Granville Bates, Maude Eburne, Billl Wolfe, Adrian Morris, Rosalind Keith, Ralph Rempley, Cyril Ring, Tammany Young, Tom Kennedy, Jan Duggan.
71 min. Blanco y negro.

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