1 de abril de 2010

Las Atracciones Apolo



El fugitivo de Amberes (1955), Miguel Iglesias

Aunque la producción de
El fugitivo de Amberes figura a nombre de la firma española PECSA Films, según revela Ramón Espelt en su estudio “Ficció criminal a Barcelona 1950-1963” la financiación del proyecto fue bastante más complicada. El dinero provendría de un industrial mallorquín encaprichado de la actriz Amelia de Castro, en tanto que el francés Georges de Beauregard intervino en la elaboración del reparto –lo que explica la presencia al frente del mismo del suizo Howard Vernon y la francesa Anouk Ferjac-, el rodaje en París y Amberes y el estreno en los Países Bajos y Francia.

Si las locaciones en París y Amberes no ahorran las vistas de lugares emblemáticos, Barcelona no les queda a la zaga. El Barrio Chino, el Tibidabo, el cine Kursaal y la torre del funicular del puerto son escenarios privilegiados de la acción. Los decorados se construyeron en los estudios Orphea de Montjuich. Hay aquí una serie de sótanos donde se desarrolla buena parte de la acción y que dan paso –por fin llegamos a donde queríamos, paciente lector- a las Atracciones Apolo.

Las Atracciones Apolo se inauguraron en el Paralelo barcelonés allá por 1935 y permanecieron en activo hasta fecha indeterminada -algunos de nuestros lectores indican los años setenta, otros que hasta casi la demolición del edificio en 1990-. Durante los últimos años, el local se transformó en una sala de juegos recreativos. Tomaron entonces los juegos electrónicos el lugar que hasta entonces habían ocupado el Río Misterioso, la Ciudad Encantada, el tiovivo, la Casa de la Risa y, sobre todo, la Autogruta. Parece que algunos elementos de las atracciones sirvieron para decorar un bar de copas barcelonés. El Museu de Joguets i Autòmats de Verdú conserva los autómatas.

Bell Fermer (Howard Vernon) ha robado en París el famoso diamante Woolsey de la princesa Ahmaru. Álex (Luis Inudni), un perista residente en Amberes, se ofrece a comprarlo, pero descubre in extremis que Fermer ha pegado el cambiazo y pretende colarle una falsificación. La banda de Álex persigue a Fermer, que consigue escapar con rumbo a Barcelona en el barco de Max (Joan Capri). En la Ciudad Condal su contacto es Montes (Alfonso Estela), propietario del Baile y las Atracciones Apolo, rebautizadas para la ocasión como “La Bola de Oro”.

Durante una redada en busca del asesino de un joyero asesinado, el comisario (Manuel Gas) detiene a Fermer. El joven inspector Jordán (José Marco) entra entonces en contacto con la representante de la aseguradora del diamante, Gisele (Anouk Ferjac). Al salir de la comisaría Fermer se reúne de nuevo con Montes y éste le propone asociarse. A través de la Autogruta se accede a un taller secreto donde se tallan las joyas robadas, con una iconografía que no deja de recordarnos a La torre de los siete jorobados (1944), de Edgar Neville.

Montes pone también como cebo a la bella cantante Carmen (Amelia de Castro). En la torre de Jaume I le confiesa que tiene el brillante y le propone huir juntos. Carmen, que está haciendo un doble juego, informa a Montes, que envía a un sicario para que se cargue a Fermer. La trama continúa enrevesándose más y más hasta que tiene lugar la persecución en la Autogruta, por cuyo túnel Alex persigue a Fermer. Jordán acaba con la vida de Montes y en los brazos de la bella Gisele.

La campaña publicitaria consistió en insertar sueltos en los que se daba cuenta del argumento como si de la noticia de un auténtico robo se tratara. En “El Mundo Deportivo” del 30 de julio de 1955 –dos días antes del estreno barcelonés- se menciona la fuga de Amberes de un conocido ladrón internacional que podría haber escapado en un barco con rumbo a Barcelona. Y así. En “La Vanguardia” del 2 de agosto del mismo año, se alaba la pericia técnica del director y el operador pero se reprocha a la película la falta de rigor en la construcción. “Se inspira en motivos no ya literarios, sino simplemente cinematográficos jubilados ya; se aprecia en ella un indefinible aire de falta de autenticidad y, en suma, la aventura que cuenta se desvanece en. una pura sucesión de episodios más o menos agitados, más o menos tenebrosos, más o menos artificiales, donde no se halla ni la pequeña novedad de una idea distinta ni ese precioso toque humano que puede valorar, y de hecho valora muchas veces, las historias de más corta raíz”.

Como el prolífico Iquino tenía su estudio en el mismo Paralelo no es raro que las Atracciones Apolo figuraran en algunas de sus producciones, como en Camino cortado (1955), donde sirve de exterior al club en el que trabaja la cantante encarnada por Laya Raki (ver imagen de arriba). En la azotea se puede ver la pequeña noria y los murales de coches de choque y otras atracciones que ilustraban la fachada. El memorable clímax de Apartado de correos 1.001 (1950), -que Iquino no dirigió porque acababa de abandonar Emisora Films- también tiene lugar en este modesto salón recreativo que hizo las delicias de los barceloneses durante muchos años.



El fugitivo de Amberes (1955)
Producción: PECSA Films (ES)
Director: Miguel Iglesias.
Guión: Juan Bosch y Miguel Iglesias.
Intérpretes:), Howard Vernon (Bell Fermer), Anouk Ferjac (Gisèle), José Marco (Jordán), Alfonso Estela (Arturo Montes), Amelia de Castro (Carmen), Manuel Gas (el comisario), Luis Induni (Álex, el traficante), Joan Capri (el capitán Max), Emilio Fábregas (Ángel Ferrán), Carlos Ronda (el maitre del Lido), Ramón Vaccaro (Testigo 1), María Cañete (Testigo 3), Jaime Avellán, Leonor Belmonte, Enrique Borrás, Manuel Cobo, Ricardo Fusté, Gloria García, Pepita Güell, Regina Lluch, Olga Lombart, Juan Monfort, Augusto Ordóñez, Luis Parellada, José Manuel Pinillos, Telesforo Sánchez Frías, Enrique Tusquets .
70 min. Blanco y negro.


10 comentarios:

El Abuelito dijo...

Un filme la mar de disfrutable, gracias al cual podemos conocer quienes no tuvimos la fortuna de hacerlo en persona, aquel mundo subterráneo y mágico que tanto encandiló a Cirlot...

Sr. Feliú dijo...

Pues sí, venerable Abuelito. Ahora que el viaje por los parques de atracciones de tres continentes está tocando a su fin (provisionalmente), había que tocar puerto de nuevo en el libro de Juan Eduardo Cirlot donde comenzamos nuestro periplo.
Sus nietos que bien le quieren

Raffaele De Ritis dijo...

Very interesting picture of Apolo original attraction complex.
The original Sala Apolo is still surviving as concert-disco hall, keeping intact all his old splendor, and hosting monthly a beautiful burlesque season.
ciao

Raffaele

Anónimo dijo...

solo una observación: las Atracciones Apolo permanecieron activas hasta finales de los años 70 y no 60. Gracias

Javi dijo...

Gracias por la información.
Quedamos a su disposición

Anónimo dijo...

Las atracciones apolo funcionaron hasta finales de los 80, siendo derribado el edificio en 1990.

Javi dijo...

Incorporamos las indicaciones de nuestros dos anónimos lectores al contenido de la entrada. Muchas gracias por sus aportaciones.

Anónimo dijo...

Quisiera concretar respecto a mi anterior comentario, para más datos, que las atracciones míticas del Apolo fueron clausurándose paulatinamente entre finales de los 70 y los primeros 80. Hacia mediados de los 80 fueron substituidas definitivamente por máquinas automáticas, millones, videojuegos etc. Eso sí, a finales de los 80 se clausuraron las instalaciones definitivamente con el posterior derribo del edificio.

Anónimo dijo...

el actor telesforo sanchez frias sigue vivo? sino me gustaria saber el año de fallecimiento ,gracias

Sr. Feliú dijo...

Estimado amigo:

No hemos podido localizar las fechas de nacimiento ni de fallecimiento del actor Telesforo Sánchez Frías.

Rebuscando en las hemerotecas hemos encontrado, eso sí, que alguien con este nombre y apellidos murió en Cataluña en abril de 1998, a los 89 años. Bien pudiera ser él, pero no tenemos ninguna certeza.

Las bases de datos consignan como su última película Cabezas cortadas, de Glauber Rocha. Es de 1970.