28 de febrero de 2013

Dioses en el crepúsculo




Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950), Billy Wilder
El 3 de mayo de 1949 Buster Keaton ingresa en el “gabinete de las figuras de cera”. Entre las nueve de la mañana y las cuatro y media de la tarde, queda inmortalizado para la eternidad cinéfila. No es el Museo de Madam Tussaud sino el nombre que el guionista Goe Gillis (William Holden) da a la colección de viejas glorias que se reúnen para jugar al bridge en la decadente mansión de Norma Desmond (Gloria Swanson).



El convidado (de la cara) de piedra
No esperen ustedes un comentario sobre este monumento de la filmografía wilderiana, lo que equivale a decir de la cinematografía de todos los tiempos, que es Sunset Boulevard. Si no la tienen reciente, repasen el “¡No necesitábamos palabras, teníamos rostros!” o el “Cuando usted quiera, señor DeMille”.


Ni siquiera nos detendremos en el perfil de Eric von Stroheim en el papel de fiel criado, que, en perfecta sintonía con Wilder, propone un fragmento de su inacabada Queen Kelly para que la vieja estrella le muestre a su joven amante la esencia del arte silente. Deliciosamente masoquista, la escena no alcanza el abismo que pretendía el divino calvo cuando propuso a su paisano Wilder que lo rodara lavando con mimo la ropa interior de la anciana.


Nos limitaremos a comentar brevemente la secuencia del “gabinete de las figuras de cera”. Bajo la atenta mirada de Max y sin dejar pasar una oportunidad para humillar a Joe, Norma Desmond juega una aburrida partida de cartas con Anna Q. Nilsson, H.B. Warner y… Buster Keaton.


Anna Q. Nilsson nació en Suecia en 1888. Al terminar sus estudios emigró a Estados Unidos donde trabajó como modelo antes de ser contratada por la compañía Kalem en 1911. Después de la Gran Guerra trabajó para First National y para la antecesora de la Paramount, Famous Players-Lasky. 


Para esta compañía protagonizó el melodrama circense The Side Show of Life (1924). Tras un paréntesis producido por un accidente en 1928 y superado el trauma del sonoro, la actriz se reincorporó a los platós en papeles de reparto a partir de 1933.



Henry Byron Warner nació en 1875 en Londres, en el seno de una familia dedicada al teatro. Encarnó para Cecil B. DeMille —que también hace un importante cameo en la película— al mismísimo Jesucristo en la versión de King of Kings de 1927. Treinta años más tarde se despediría de la pantalla con otro pequeño papel a las órdenes del mismo director en The Ten Commandments (Los diez mandamientos, 1956).


Realizó la transición al sonoro en la Paramount para la que protagonizó uno de los primeros títulos parlantes: The Doctor's Secret (William C. de Mille, 1929).


Como dando la razón a Norma Desmond, ninguno dice más allá de un par de palabras, Buster Keaton hace gala de su peculiar estoicismo al pronunciar dos veces: “paso”.

Gagman a cien dólares semanales
Al final de la década de los cuarenta Keaton tiene pequeños papeles en algunos títulos como en In the Good Old Summertime (1949). Para entonces, lleva ya una década ideando chistes por cien dólares semanales. Así, ha colaborado con todos los grandes comediantes del sonoro: desde los hermanos Marx en At the Circus (Una tarde en el circo, 1939), pasando por Laurel y Hardy en Nothing But Trouble (1944) hasta Red Skelton en la que fue la colaboración más fructífera de toda su carrera como gagmam: Watch the Birdie (1950) era un remake de The Cameraman (El cameraman, 1930) y I Dood It (1943), dirigida por Minnelli, reciclaba varios gags de Spite Marriage (El comparsa, 1929)

El encargo para la producción de In the Good Old Summertime consistía en coreografiar una escena en la que un personaje caía encima de un violín y lo destrozaba. Terminaron contratándolo para interpretar el papel… con un aplique capilar bastante hiriente. Es su regreso a la Metro-Goldwyn-Mayer como actor después de tres lustros.

La escena del encuentro entre Van Johnson y Judy Garland al principio de la cinta, cuando él consigue arruinar su sombrilla y el absurdo sombrero con una paloma y unas cerezas lleva su firma:


El año siguiente desembarcó en la televisión con The Buster Keaton Show (1950).

Susnset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950)
Producción: Paramount Pictures (EEUU)
Director: Billy Wilder.
Escritores: Charles Brackett y Billy Wilder.
Intérpretes: William Holden (Joe Gillis), Gloria Swanson (Norma Desmond), Erich von Stroheim (Max Von Mayerling), Nancy Olson (Betty Schaefer), Fred Clark (Sheldrake), Lloyd Gough (Morino), Jack Webb (Artie Green), Cecil B. DeMille, Hedda Hopper, Buster Keaton, Anna Q. Nilsson, H.B. Warner.
110 min. Blanco y negro.

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