16 de febrero de 2013

Buster Keaton vs. Elsie Ames


General Nuisance (1939), Jules White

La novena producción de Keaton en Columbia es General Nuisance, un corto que recicla la trama general de Doughboys (1930). Buster es el millonario Peter Hedley Lamar Jr. Les pide a dos enfermeras del campamento militar Cluster que le cambien la rueda de su lujoso automóvil —algo que se siente incapaz de hacer— y cae enamorado a primera vista de una de ellas (Dorothy Appleby), que pasa de él. La otra (Elsie Ames), una auténtica “gold digger”, se ofrece a arreglar el pinchazo.


En pos del amor, Peter se alista en el ejército. La escena en la que el médico ordena desnudarse a Peter es una de las que aparecían en Doughboys. De acuerdo con la personal concepción de la comedia de Jules White, tiene un desarrollo mucho más lento, pero también más violento. Sedgwick apenas cortaba el plano general, permitiendo a un Keaton más joven, algunas acrobacias, como colgarse de la lámpara del techo. White resuelve la escena en planos cortos y complica la acción al introducir al personaje del médico, interpretado precisamente por Nick Arno, el marido en la vida real de Elsie Ames.


Aunque no coinciden en pantalla, ella es la coprotagonista del resto de la historia y de su punto fuerte, una coreografía en la que ambos recurren a la violencia habitual de las rutinas de Ames y Arno, pero también bailan claqué con un par de cazuelas en los pies. El suspense está servido por la pirámide perolas que acaba de abrillantar Peter. Suspense por saber cuándo se van a derrumbar, claro, no por si van a caer o no, que de eso no hay duda.



El siguiente gag procede de Spite Marriage con la variante de una inversión de género. Peter se desmaya al arrojarse una piedra sobre su propia cabeza y Elsie intenta llevarlo a la enfermería. Después de varios intentos logra cargarlo en una carretilla, que se desploma por un terraplén en un remate típico de White y muy poco keatoniano.


La escena final funciona de modo análogo. En la enfermería Keaton tiene que tener la pierna en alto y las maniobras de Elsie para colocar el peso terminan con ambos colgando del techo alternativamente, con el derrumbe del cielorraso y la caída del enfermo de la habitación superior. Por si fuera poco, en el cuarto de al lado hay un loco empeñado en convertir en chuletillas a quien se le ponga a tiro de cuchillo de carnicero.


El clímax —pues de un auténtico clímax se trata— es una orgía de destrucción digna de un dibujo animado de la Warner. Lo menos que se puede decir es que Elsie Ames se entrega a ello con un furor digno de una princesa del slapstick y Jules White premia su entrega regalándole el último plano. Encolerizada porque Peter ha conseguido el corazón de Dorothy, agarra la pierna del enfermo del piso superior y la muerde con rabia caníbal.



General Nuisance (1940)
Producción: Columbia Pictures (EEUU)
Director: Jules White.
Guión: Felix Adler, Clyde Bruckman.
Intérpretes: Buster Keaton (Peter Hedley Lamar Jr.), Elsie Ames (Elsie, una enfermera), Dorothy Appleby (Dorothy, otra enfermera), Monty Collins (el sargento Michael Collins), Bud Jamison (el sargento médico), Nick Arno (el médico militar), Cy Schindell (el loco).

13 de febrero de 2013

Todo lo que usted no puede hacer hoy con su pareja


No se froten las manos: esto no va a ser es un breviario del erotismo marital. Se trata de una simple reseña de las actividades artísticas de la pareja de baile Elsie Ames y Nick Arno, que asombraron al mundo con sus danzas cómico-acrobáticas allá por los años cuarenta del pasado siglo.


El matrimonio conocido artísticamente como “Ames and Arno” ejecutaba en los escenarios una dislocación absoluta de la danza apache, una parodia bufa del cortejo y rendición que ponían en escena Astaire y Rogers… ¿Cómo? Recurriendo a una violencia desmesurada. Las cosas solían comenzar cuando, tras un pequeño traspiés dancístico, Elsie tumbaba a Nick con una llave de lucha libre y le mordía el pie con saña. Nick tomaba entonces a Elsie por una pierna o por el cuello y la hacía girar para arrojarla contra el suelo con furia inusitada al ritmo de la música. Aturdida, desorientada, Elsie se ponía en pie… y volvía a por más. Después del toma y daca coreográfico ambos caían rendidos. Dicen las crónicas que en estas pequeñas discusiones domésticas, Elsie siempre tenía la última palabra.


Ames and Arno pasaron del circuito del vodevil a trabajar en teatros respetables y, sobre todo, en restaurantes con espectáculo, donde los matrimonios estadounidenses disfrutaban con una sonrisa y una buena cena de una versión ligera de lo que luego iban a tener en casa. Tal es el caso del espectáculo de Earl Carroll: “The World Of Pleasure” (1940) donde compartían programa con las Sterner Sisters y otro especialista en violencia slasptick como Walter “Dare” Wahl:



Debutaron en el cine en una comedia musical de la Paramount al servicio del crooner Bing Crosby: Double or Nothing (1937). Repitieron estudio siete años después en Fun Time (1944). En 1951 todavía aparecieron en una producción de la modesta Monogram, Rhythm Inn (1951). Y, al parecer, seguían en activo en Houdini (El gran Houdini, 1953), aunque no hemos conseguido localizarlos en la copia que hay en nuestra videoteca de esta película.


Donde sí encontramos a Elsie en solitario es en papeles tragicómicos a las órdenes de John Cassavetes, para el que trabajó en Minnie and Moskowitz (Así habla en amor, 1971) y A Woman under the Influence (Una mujer bajo la influencia, 1974). Claro que los repartos de Cassavetes tendían a lo endogámico y Elsie era, a la sazón, la suegra de Soymour Cassel, uno de los actores fetiche del director.


De cómo la vapuleada Elsie terminó emparejada con Buster Keaton, alias “la bayeta humana”, en varios cortos de la Columbia entre 1939 y 1941, les contaremos en el siguiente capítulo.

Elsie Ames
18 de mayo de 1902, New Jersey - 3 de mayo de 1983, Northridge (California)

10 de febrero de 2013

Keaton en Columbia Pictures


Pest from the West (1939), Del Lord

Pest from the West es el primer cortometraje de Keaton para la Columbia. Arranca con un gag que ya habíamos visto antes. Keaton lo había ideado como arranque de The Invader (1935), una oscura producción británica de Sam Spiegel en la que se embarcó durante su periplo europeo al finalizar el contrato con Metro-Goldwyn-Mayer. Keaton sale de su camarote disfrazado de escocés y, cuando el capitán del barco le advierte que está en España, vuelve al camarote y sale vestido como el ídolo de las féminas en Los cuatro jinetes del apocalipsis.


Sólo que en The Invader el chiste es políticamente incorrectísimo. Los soldados hacen el saludo militar. Él responde con el saludo imperial, brazo en alto. Europa, para el inocente norteamericano, queda identificada con el Eje. Aquí lo pueden ver a partir del minuto 6:20.

 

Olvidadas las veleidades políticas —no estamos en España, sino en México y el primer disfraz es ahora uno de charro—, queda en Pest from the West esta suerte de running gag. A partir de este momento Keaton correrá una y otra vez hasta el yate para coger dinero con el que pagar unos cigarros a la bella Conchita (Lorna Gray) y cada vez que lo hace los dos diligentes marineros (Eddie Laughton y Ned Glass) sueltan amarras y, cuando pretende saltar a cubierta, cae al mar.


Una de estas caídas se produce cuando va a recoger su ukelele para rondar a Conchita. El traje que le queda no puede ser más incongruente: el de cosaco. La serenata interrumpida por el vecino que no puede dormir la siesta (Bud Jamison), su culminación con la correspondiente reacción de Conchita y el duelo en el que Keaton se ha de batir con el marido y los dos amantes de la coqueta, son un prodigio de ritmo y economía. 


No en vano, estaba a los mandos el veterano de la Keystone, Del Lord. Según la leyenda, Jules White —el jefe de la unidad de cortometrajes de Columbia— se lo encontró en una tienda de coches usados y lo puso de nuevo tras las cámaras. Tuvo que ocurrir en 1934, porque es el único año en el que encontramos que Del Lord no dirigiera una decena de películas de dos rollos.


Pest from the West (1939)
Producción: Columbia Pictures (EEUU)
Director: Del Lord.
Guión: Clyde Bruckman.
Intérpretes: Buster Keaton (el millonario), Lorna Gray (Conchita), Gino Corrado (Martino), Richard Fiske (Ferdinand, el torero), Bud Jamison (el vecino que no puede dormir la siesta), Forbes Murray (el criado), Eddie Laughton y Ned Glass (los marineros).
19 min. Blanco y negro.

7 de febrero de 2013

El ayudante del Gran Spumoni


Mixed Magic (1936), Raymond Kane

El Gran Spumoni (Eddie Lambert) despide a su ayudante, Hector (Eddie Hall), así que éste, en venganza, hará todo lo posible por arruinar su actuación. No era en absoluto necesario, porque el mago ha contratado al torpísimo Elmer Butterworth (Keaton) como sustituto.


Elmer se ha enamorado en la feria de la dulce Mary (Marlyn Stuart), la asistente del mago y, entre que no se entera de nada y que no puede apartar los ojos de la muchacha, aquello va de mal en peor.


Los trucos que intenta realizar el Gran Spumoni y Elmer se dedica a reventar sistemáticamente son los siguientes:
-la chica con el cuchillo en la cabeza
-la levitación
-la aparición de unos patos
-la desaparición de Mary


El escenario —de considerables dimensiones y con profusión de tramoya, para tratarse de un barracón de feria—, proporciona al asistente toda clase de instrumentos para crear el caos.


En resumen, una de las entradas menos interesantes de la producción de Keaton en Educational, que nos atrevemos a incorporar a este dossier únicamente por su tema y ambientación.


Mixed Magic (1936)
Producción: Educational Pictures (EEUU)
Director: Raymond Kane.
Guión: Arthur Jarrett y Marcy Klauber.
Intérpretes: Buster Keaton (Elmer “Happy” Butterworth), Eddie Lambert (El Gran Spumoni), Marlyn Stuart (Mary, su ayudante), Eddie Hall (Hector), Jimmie Fox, Walter Fenner, Pass Le Noir.
16 min. Blanco y negro.

4 de febrero de 2013

Parodias musicales


Grand Slam Opera (1936), Charles Lamont

Esto de los concursos de talentos musicales no es cosa de la televisión de hoy, aunque la humillación pública de los participantes haya conseguido alcanzar en nuestros días las más altas cotas de refinamiento. Sin embargo, la radio se nutrió desde siempre de aficionados dispuestos a darse a conocer. En los años treinta del pasado siglo, uno de los programas de mayor éxito en Estados Unidos era la “Hora de los Amateurs del Mayor Edward Bowes”. Bowes utilizaba un gong para despedir a los concursantes que no eran de su agrado, tanto que el programa llegó a ser conocido como “The Gong Show”.


Grand Slam Opera es una de las raras ocasiones en que Keaton firma un guión en Educational, aunque su participación en los demás es evidente. Grand Slam Opera se organiza en torno a una serie de parodias de bailes y violencia slapstick que deja libre terreno a la improvisación. Sólo hacía falta una situación de partida y esta la proporciona el concurso del Coronel Crow y su temido gong.

Dispuesto a triunfar en la capital y a conquistar el amor de una de las concursantes (Diana Lewis), Elmer Butts (Keaton) ensaya sin descanso números de equilibrismo y baile. Para los primeros sólo necesita una escoba, un plato y un huevo, o, en su defecto, una bala de cañón… ya pueden imaginarse ustedes con qué efectos.


Aunque Elmer da muestras de una gran versatilidad y lo mismo es capaz de entregarse al frenesí de una giga escocesa que a las acrobacias de una danza cosaca, su modelo de claqué es, sin lugar a dudas el Fred Astaire de Top Hat (Sombrero de copa, 1934). La afición de Astaire a utilizar el mobiliario como atrezzo dancístico llega al paroxismo cuando Elmer no sólo se sube a una silla, sino que de ahí trepa a la mesa y de ésta salta a la chimenea sin dejar de claquear.


Había otra escena memorable en la película de Astaire en la que, para no molestar a Ginger Rogers, alojada en el apartamento de abajo, reprisaba el tema “No Strings” de Irving Berlin, sobre arena. Era un estilo de “tap dancing” muy popular en el vodevil, que Keaton parodia alegremente.


Pero el número sensacional lo realiza Keaton con el actor Harold Goodwyn en el papel de director de la orquesta radiofónica...


Es una de esas rutinas del vodevil que había protagonizado cientos de veces en el escenario con su padre, Joe Keaton. El director le golpea con la batuta en la cabeza y él le devuelve un escobazo en el culo, todo ello perfectamente acompasado con la ejecución de la pieza musical por parte de la orquesta, hasta alcanzar un frenesí de violencia “tan divertido, que duele”.

Grand Slam Opera (1936)
Producción: Educational Pictures (EEUU)
Directores: Charles Lamont, Buster Keaton.
Guión: Buster Keaton, Charles Lamont.
Intñerpretes: Buster Keaton (Elmer Butts), Diana Lewis (la chica), Harold Goodwin (el director de la orquesta), John Ince (el coronel Crow).
21 min. Blanco y negro.

1 de febrero de 2013

El relojero trapecista por amor


Allez Oop! (1934), Charles Lamont

Después de Spite Marriage y de una figuración especial en Free and Easy, Keaton vuelve a compartir reparto con Dorothy Sebastian. Ninguno está en su mejor momento y ambos disfrutan de su mutua compañía y de la de la botella, más que de sendos matrimonios que acabarán en divorcios.

El Circo y Carnaval de Saunder’s llega a la ciudad
En Allez Oop! ella es Paula, la clienta del taller de reparaciones de Elmer, que se siente flechado apenas la ve. Y eso que la primera visión que tiene de ella está completamente distorsionada por uno de esos monóculos de joyero.


Los malentendidos se suceden cuando Elmer pretende invitarla al Circo y Carnaval de Saunder’s, de visita en la ciudad, y no se atreve a decírselo. El tímido Elmer pierde los papeles cada vez que está cerca de la chica…. que está desando que alguien la invite al espectáculo.



Una vez en la carpa, la rutina del espectador torpe resulta excesivamente eso, rutinaria. Rendida ante los encantos de Apollo (George J. Lewis), el trapecista más guapo del mundo, Paula le pide a Elmer que le consiga su autógrafo. En esta ocasión, el gag de la firma falsa, con toda su sencillez, resulta perfecto.


Siguiendo el esquema de College (El colegial, 1927) el relojero enamorado se empeñará en convertirse en un experto trapecista, aunque para ello sólo cuente con una escalera y la cuerda de tender en el patio trasero de su casa. Sus intentos, infructuosos, muestran una vez más al Keaton lleno de recursos cuyos intentos terminan siempre en tremendos batacazos.


The Flying Escalante’s o el Circo Escalante Hermanos
Cuando el apuesto villano intente propasarse con la chica, provocará un incendio del que escapará cobardemente. Elmer dejará de lado su dolorosa experiencia para trepar por la fachada de la casa de enfrente y lanzarse al rescate con una cuerda de tender la ropa a través del patio. Si la escalada por la fachada es realizada por personalmente por Keaton, el rescate con el trapecio corre a cargo de los hermanos Escalante, que también se han hecho cargo de la escena de los trapecistas en la carpa.


Keaton ya había contado con los hermanos Escalante en Neighbours (Vecinos, 1920):



La familia Escalante tenía circo propio que pasaba largas temporadas en el sur de Estados Unidos donde tenían tantos compatriotas. En esta ocasión ejecutan un número en el trapecio volante en el que doblan a George J. Lewis, el apuesto Apollo de cuyos encantos Paula queda prendada.


El final es un clásico keatoniano. Ella le abraza y él le tapa los ojos para que no vea el cartel del nuevo espectáculo: The Love Call, protagonizado por un apócrifo rey de la selva que salta de liana en liana. El tímido relojero enamorado ya ha tenido suficientes emociones.


Allez Oop! (1934)
Producción: Educational Pictures (EEUU)
Director: Charles Lamont.
Guión: Ewart Adamson, Ernest Pagano
Intérpretes: Buster Keaton (Elmer), Dorothy Sebastian (Paula Stevens), George J. Lewis (Apollo The Wonderful), Harry Myers (un espectador) y The Flying Escalantes.
21 min. Blanco y negro.